No tiene que aumentar cinco libras en las fiestas navideñas, ni tampoco renunciar a sus comidas favoritas

A continuación, le ofrecemos un temprano regalo navideño: si le gustan las fiestas con comida, amigos y la familia, subir de peso no es inevitable.

No hay ningún estudio que respalde la afirmación de que entre el Día de Acción de Gracias y el Día de Año Nuevo, el norteamericano promedio aumenta cinco libras adicionales. Si ocurre un aumento de peso, es de cerca de una libra. Y tras regresar a la dieta habitual el 2 de enero, el equilibrio debería volver.

Durante las fiestas navideñas, disfrute de una forma mesurada los platos que le gustan, pero evite comer lo que no sabe rico. Hay que preguntarse: “¿Esto me gusta”? Si un puré de boniato con malvaviscos le activa las papilas y le trae recuerdos felices de otros tiempos, entonces no lo sustituya por boniatos horneados.

Para la mayoría de las personas, se trata de platos que se comen solo una vez al año, así que ¿por qué privarse? Si una caja de galleticas navideñas le resulta insípida, y no ofrece ningún disfrute, entonces no las coma.

El pavo, el triptófano y el cansancio son otro mito del Día de Acción de Gracias. El pollo, el pescado, los frijoles y las nueces, tienen más o menos la misma cantidad de triptófano que el pavo, y nadie se desmaya de sueño después de comerlas.

PREGÚNTESE SI ESTÁ LLENO

Una cena de Acción de Gracias puede demorarse horas y muchas personas se sientan alrededor de la mesa “picando” la comida que tiene enfrente. Esto es precisamente lo contrario de comer de forma mesurada. Se come mucho, y entonces le entra sueño.

Coma todo lo que quiera comer, disfrute la comida, y cuando el plato esté vacío, pregúntese si se siente lleno. Si la respuesta es afirmativa, considere llevar el plato a la cocina y regresar a la mesa para conversar. Si está invitado en casa de algún amigo o familiar, es buena idea ofrecerse a recoger la mesa. Si se trata de un buffet, no se siente cerca de la comida.

La experta Marie Kondo dice que se debe desechar la ropa que no le provoca ningún gusto. Sugiero que lo mismo se aplique para la comida en las fiestas y cenas. Si el plato le gusta, coma todo lo que quiera. Si no le gusta, entonces deténgase.

Traducción de Jorge Posada