Aulas cerradas. Abrazos y “huelgas de Zoom” para mantener la presencialidad

María Nöllmann
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Familias, docentes y directivos se manifestaron ayer en el Ministerio de Educación de la Nación
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A contrarreloj, colegios y agrupaciones de padres desarrollan y planean distintas estrategias, desde amparos hasta manifestaciones y huelgas, para evitar el cierre temporal de las escuelas del área metropolitana de Buenos Aires (AMBA), decretado esta semana por el gobierno nacional.

Los “abrazos a la escuela” son un ejemplo. El lunes, día en que entrará en vigencia la suspensión de la escolaridad presencial por dos semanas, unos 60 grupos de padres, pertenecientes a comunidades educativas de la Ciudad y el conurbano bonaerense se acercarán a sus respectivos colegios, que ya estarán cerrados, para abrazarlos de una manera simbólica, según pudo saber LA NACION. Luego, muchos de ellos marcharán a la quinta presidencial de Olivos para manifestar su rechazo a la nueva medida.

Como una manera de poner presión sobre el sistema educativo, grupos de padres y docentes de algunas escuelas están organizando para ese mismo día “huelgas” a las clases virtuales. Este es el caso de los padres autoconvocados del Tigre Montessori School.

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“No se si la ‘huelga de Zoom’ es el método más adecuado para manifestarnos, pero sirve para visibilizar nuestro reclamo, para llamar la atención. Creo que el colegio debería abrir igual, a pesar de las restricciones”, opina Federico Petrone, padre de dos alumnas del Tigre Montessori School, que cursan cuarto grado y segundo año.

El año pasado, destaca, ambas comenzaron a sufrir los efectos psicológicos del encierro. “No querían salir, tuvieron regresiones. Ellas necesitan estar en contacto con otros chicos”, expresa Petrone, quien no conoce a ningún padre con hijos en edad escolar que esté a favor de la suspensión de las clases presenciales.

El viernes en varias escuelas del AMBA hubo manifestaciones, aplausos y protestas en el último día de presencialidad
Ricardo Pristupluk / LA NACION


El viernes en varias escuelas del AMBA hubo manifestaciones, aplausos y protestas en el último día de presencialidad (Ricardo Pristupluk / LA NACION/)

Según Martín Zurita, titular de la Asociación de Colegios Privados de la Provincia de Buenos Aires (Aiepba), muchos de los directivos de los colegios asociados le comentaron en los últimos días que las familias de su comunidad educativa están organizando movimientos de este mismo estilo.

Los directivos y representantes legales de los colegios asociados, en tanto, mantienen una postura más sobria frente a las nuevas restricciones, aunque también opositora.

Análisis de la situación

Esta mañana, 500 socios de la Aiepba participaron de una reunión virtual, donde se analizó la situación actual de las escuelas y se pensó en los pasos a seguir. “El temor de la mayoría de las escuelas es que esta medida de suspensión continúe luego del 30 de abril. La reunión de hoy fue muy importante porque escuchamos un montón de propuestas de nuestros asociados. Esta semana, los miembros de la comisión directiva y los asesores vamos a analizar estas propuestas para ver qué medidas vamos a tomar. En principio, estos 15 días vamos a cumplir el decreto, pero tenemos que trabajar para que el 3 de mayo las escuelas estén abiertas”, señaló Zurita.

En los últimos días, el gobierno de la ciudad y también algunos grupos de ciudadanos han presentado acciones de amparo para impedir la suspensión de las clases presenciales, en las que sostienen, entre otras cuestiones, que la medida carece de fundamentos. Uno de estos recursos, presentado por un grupo de padres y patrocinado por la Defensora Oficial de la Ciudad, fue rechazado “in limine” hoy por la jueza en lo contencioso administrativo porteña, Romina Tesone. Esta negativa es la primera decisión adversa contra quienes se resisten al cierre de las escuelas.

Segunda ola. Entre errores repetidos y algunos aprendizajes

El planteo pedía que la justicia de la ciudad le ordenara al gobierno porteño que defendiera la autonomía porteña y declarara inconstitucional el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 241/21, que determinó la suspensión de las clases presenciales en la ciudad y el conurbano bonaerense por 15 días.

En la provincia de Buenos Aires, los diputados de Juntos por el Cambio Diego Rovella, Emiliano Balbín y Daniel Lipovetzky también presentaron un amparo ante la justicia para solicitar que la interrupción de clases presenciales en ese distrito y, específicamente en La Plata, sea dejado sin efecto y permita la continuidad del aprendizaje presencial.