El atentado contra Cristina Kirchner lleva a revisar la seguridad de Jair Bolsonaro y Lula da Silva en Brasil

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Bolsonaro forcejea con un youtuber que lo insultó el 18 de agosto frente a la residencia presidencial
Bolsonaro forcejea con un youtuber que lo insultó el 18 de agosto frente a la residencia presidencial

SAN PABLO.- Las estremecedoras imágenes del atentado contra la vicepresidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, han causado un enorme impacto en Brasil, y no solo por ser el país natal del agresor. Inmerso en la campaña más tensa de las últimas décadas, queda un mes para la disputada elección y este jueves, de nuevo, una discusión sobre los comicios acabó en un episodio grave de violencia Tras el atentado frustrado de Buenos Aires, las campañas de los dos favoritos a vencer los comicios, Luiz Inacio Lula da Silva y Jair Bolsonaro, decidieron revisar los protocolos de seguridad para protegerlos, informó la agencia Reuters.

Este viernes trascendió un grave incidente ocurrido el día anterior en un templo evangélico de Goiania, cerca de la capital, Brasilia. Una discusión entre dos fieles porque la iglesia ha instado a no votar a la izquierda acabó con uno de ellos -un policía militar fuera de servicio- disparando un tiro en la pierna al otro. Hace dos meses, otro agente mató a un dirigente local del Partido de los Trabajadores (PT) en Foz de Iguazú en otra discusión.

El clima político está tan polarizado que la integridad física de Lula y de Bolsonaro ya era una preocupación de sus campañas y de las fuerzas de seguridad brasileñas antes del ataque contra la vicepresidenta argentina, que resultó ilesa. Ahora, el intento de asesinato la ha elevado la inquietud bastantes grados más.

Bolsonaro en campaña en Juiz de Fora, Minas Gerais
Bolsonaro en campaña en Juiz de Fora, Minas Gerais - Créditos: @DOUGLAS MAGNO

En la anterior campaña, Bolsonaro sufrió una grave puñalada que casi lo mata y lo catapultó a la victoria. Su agresor, un antiguo militante izquierdista, como suele recordar el presidente de manera machacona, era un enfermo mental que en el juicio fue declarado inimputable.

Ambos candidatos, tanto el actual presidente como el expresidente, suelen llevar chaleco antibalas en algunos de sus actos de campaña. Eso es novedad en la política brasileña.

Uno de los jefes de campaña del izquierdista Lula, Paulo Teixeira, ha declarado a la agencia británica que su equipo analizó este viernes el ataque en la Argentina y que la seguridad del candidato será revisada. Y añadió: “Tendremos que analizar con detenimiento este aumento de la violencia política en nuestro país, que es azuzada por el actual presidente”. Horas antes, el expresidente Lula había dicho en Twitter que esta “violencia y odio político azuzado por algunas personas es una amenaza a la democracia en nuestra región”.

Lula da Silva en el lanzamiento de su campaña en San Pablo
Lula da Silva en el lanzamiento de su campaña en San Pablo - Créditos: @MIGUEL SCHINCARIOL

Lula condenó inmediatamente el jueves el ataque contra Fernández, Bolsonaro tardó más de 15 horas en lamentarlo y, al hacerlo, se refirió a la puñalada que sufrió hace casi cuatro años. “Ya envié una notita. Lo siento. Ahora, cuando me apuñalaron, había gente que estaba emocionada. Lo siento, ya hay gente que también quiere culparme de esto. Me alegro de que el agresor no supiera manejar un arma. Si supiera, habría tenido éxito”, ha declarado en un acto electoral Porto Alegre.

Una fuente de la campaña de Bolsonaro le dijo a Reuters que sopesan aumentar las medidas de seguridad que lo rodean en los actos públicos. El actual presidente es un gran aficionado a saludar a multitudes y sacarse selfies con ellas para desesperación de sus guardaespaldas.

Lula en campaña
Lula en campaña - Créditos: @DOUGLAS MAGNO

La seguridad del favorito según los sondeos fue reforzada en esta ocasión. En el mayor mitin que ha dado en campaña Lula en San Pablo, los miles de asistentes pasaron por detectores de metales o fueron cacheados. Y en una reciente rueda de prensa que ofreció a la prensa internacional había al menos dos agentes de policía dentro de la sala y otros dos al otro lado de la puerta.

Naiara Galarraga Gortázar

El País, SL