El atentado contra Cristina Kirchner: investigan cómo se financiaba el grupo de vendedores de copos de nieve

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Fernando Sabag Montiel era parte de un grupo que, según los testimonios brindados en la Justicia, vendía copos de algodón de azúcar
Fernando Sabag Montiel era parte de un grupo que, según los testimonios brindados en la Justicia, vendía copos de algodón de azúcar

De qué vivían los integrantes del grupo de vendedores de copos de nieve y si recibieron apoyo logístico o financiero para llevar adelante tareas de inteligencia son algunas de las preguntas que por estas horas se hacen los investigadores del atentado contra Cristina Kirchner.

Según dijeron fuentes de la investigación a este medio, ya se acreditó que al menos algunos de los vendedores de algodón de azúcar -entre ellos, Nicolás Gabriel Carrizo, que se identificaba como “el jefe”- hicieron inteligencia las semanas previas al atentado en la puerta de la casa de la vicepresidenta, en las calles Juncal y Uruguay, incluso antes de que empezaran allí las concentraciones de manifestantes y militantes. De acuerdo con las pruebas reunidas en la causa, a ese grupo de vendedores pertenecían también los dos detenidos por este caso, Fernando Sabag Montiel y Brenda Uliarte.

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La pregunta sobre los ingresos surge porque, según los investigadores, contaban con tiempo libre para realizar los trabajos previos. Se cree que no vivían de la venta de copos de azúcar; se están analizando sus contactos y sus movimientos de dinero. De acuerdo con testimonios reunidos, Uliarte fue recibida cerca del mediodía del viernes por Carrizo, quien declaró en la justicia ser dueño de la máquina que fabrica los copos de azúcar, y Eduardo Orozco, que declaró ser vendedor.

Carrizo y Orozco declararon como testigos y no están imputados en la causa. Pero la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) investiga el contenido de sus teléfonos celulares a los fines de saber qué grado de vinculación tuvieron con el hecho que se les imputa a Sabag Montiel (a quien llamaban Nando) y a Uliarte. Según supo LA NACION, se busca saber si los celulares fueron manipulados antes de ser entregados a la Justicia para eliminar o descartar información, ya que se encontró material borrado.

Los copos aparecen entre la multitud
Los copos aparecen entre la multitud

Con respecto al teléfono de Uliarte, que declaró el martes pasado en Comodoro Py y buscó desligarse del hecho, la PSA terminó de extraer la información del aparato -en total 120 gigabytes de información- y desbloqueó un documento encriptado que será analizado.

Mientras tanto, también se lleva adelante “el peritaje del peritaje”, como dicen en lo tribunales de Comodoro Py, para esclarecer qué pasó con el celular de Sabag Montiel, cuya información se perdió. Se sospecha que eso ocurrió mientras estuvo en manos de los técnicos de la Policía Federal Argentina (PFA) para que fuera extraído su contenido con la utilización de un software específico, algo que no se logró.

Otras medidas de prueba en curso

El fiscal Carlos Rívolo y la jueza María Eugenia Capuchetti esperan, también, que el Ministerio de Seguridad responda una serie de pedidos respecto de la nómina del personal abocado a la custodia de Cristina Kirchner con los datos de cada uno de los efectivos y, sobre todo, de sus teléfonos celulares.

Aunque los custodios por ahora son testigos en la causa, su conducta durante la noche del jueves está bajo investigación. Rívolo aspira a analizar las llamadas entrantes y salientes (a las que todavía no accedió) de todos los custodios.

Otra medida de prueba que se lleva adelante es el análisis de cámaras de seguridad privadas y públicas para identificar a una mujer que en el mismo día del atentado aparece en las imágenes de un local de McDonalds en el partido de Quilmes cerca de Sabag Montiel y Uliarte. Según dijeron a LA NACION fuentes judiciales, esa mujer dejó caer al piso un papel que luego Uliarte agarró y le dio a su novio. El papel, según las imágenes registradas por las cámaras del local, terminó dentro de un tacho de basura.

Se analiza, además, si tiene rastros de pólvora la bolsa blanca que dejó Uliarte en la casa de su exnovio, Lucas Ocampo, quien declaró voluntariamente como testigo que recibió en su casa de San Miguel a su expareja en las horas posteriores al atentado.