Aníbal Fernández reveló cómo vio a Cristina Kirchner durante una reunión que tuvieron tras el atentado: “Sabe exactamente lo que quiere”

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Cristina Kirchner y Aníbal Fernández

Mientras la vicepresidenta Cristina Kirchner cultiva un bajo perfil público desde que intentaron matarla en el exterior de su domicilio de Recoleta, el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, contó que se reunió con la exmandataria el jueves pasado en el Senado y que el encuentro duró entre 45 minutos y una hora. Aseguró haberla visto “bien” a la dirigente del Frente de Todos (FdT) tras el ataque porque “es una mujer muy fuerte” y también buscó imprimir tranquilidad sobre la relación de ambos al afirmar que no recibió de parte de ella ningún reproche, ante los cuestionamientos a su rol por cómo actuó la Policía Federal en el operativo de ese jueves 1 de septiembre.

Después de aclarar que su tarea habitual “no es hablar con las custodias” y de decir que no pretende ser “pronosticador” ni “comentarista” de la investigación, pese a admitir que está “inmiscuido” en cómo avanza, Fernández reveló que estuvo con la vicepresidenta el jueves, a las 17, en la Cámara alta. “Absolutamente nada”, respondió tajante cuando fue consultado en Radio 10 si Cristina Kirchner le “reprochó” algo por el operativo del jueves en que Fernando Sabag Montiel le disparó a la antes mandataria en la cara, pero no la hirió debido a que la bala no salió de la pistola.

“Fue una reunión que no he tomado la hora, debe haber sido entre 45 minutos y una hora de charla, y comentamos cosas que a ella le interesaban y que a mí me interesaba que ella conociera”, comenzó Fernández. “Yo he explicado muchas veces que para mí Néstor [Kirchner] y Cristina son mi familia, jamás me iría de un espacio donde he participado toda la vida porque me siento cómodo, formo parte de ese tema”, siguió el ministro que la semana pasada contó que puso a disposición del presidente Alberto Fernández su renuncia tras el intento de magnicidio.

En ese sentido, dijo que las cosas que ocurren con “su familia” lo afectan y narró una anécdota del día en que atentaron contra Cristina Kirchner. “Me pasó con un periodista muy conocido, que lo llamé medio moqueando con la situación porque me había impactado de una manera feroz. Y le pasó a él lo mismo que a mí. Estábamos los dos muy conmocionados por lo que había sucedido, en privado, no públicamente”, detalló sobre cómo recibió la noticia de que la vicepresidenta había sido atacada.

Fue en ese momento cuando plasmó su percepción de cómo la encontró a Cristina Kirchner, quien todavía no se manifestó tras lo ocurrido cuando firmaba libros a la militancia en el exterior de su domicilio de Juncal y Uruguay. “La vi muy bien, Cristina es una mujer muy fuerte y con cosas muy claras en la cabeza. Sabe exactamente lo que quiere”, aseguró Fernández, que explicó: “En este caso intercambiamos ideas de lo visto y lo sucedido, de lo que se está trabajando, de la cantidad de información con la que se cuenta y que debe ser procesada para que tome los efectos que correspondan en el ámbito que correspondan”.

Bajo esa postura, dijo además: “Yo sigo creyendo que es una mujer muy fuerte. No me ha hecho ningún tipo de otra acotación y la sigo viendo tan fuerte como siempre. La realidad es que todos somos conscientes de que el nivel de daño que podría haber causado este tipo [por Sabag Montiel] es fenomenal, gracias a Dios no ha sucedido”.

En medio de los cuestionamientos sobre cómo fue el accionar de la custodia de la vicepresidenta el día del ataque, Fernández también dijo que se reunió con Diego Carbone, el jefe del personal de seguridad histórico de Cristina Kirchner, quien no estaba la noche del intento de magnicidio. Aseguró que lo hizo porque a Carbone lo conoce de su anterior paso por las gestiones kirchneristas, pero dijo no soler reunirse con la seguridad ni de la vicepresidenta, ni del Presidente.

“Después que sucedió lo que sucedió, lo convoqué en el despacho para intercambiar ideas de cosas que tenían que ser medianamente rápidas curadas y lo mismo he hablado con la vicepresidenta sobre este tema, de cosas que yo entendía que teníamos que trabajarlas. Pero hasta allí. No es una tarea habitual la de hablar con las custodias, es un trabajo que lo hacen los profesionales y especialistas en el tema”, indicó el ministro, quien la semana pasada de todas formas había defendido la actuación de la seguridad vicepresidencial ese jueves 1 de septiembre en el que Sabag Montiel se mezcló entre la militancia y disparó.

Incluso, puso la responsabilidad en Carbone en cuanto a las nuevas estrategias a las que podría apelar la custodia de Cristina Kirchner desde ese momento en adelante. “Esas modificaciones las hace el propio jefe de su custodia, yo no conozco ni siquiera cómo son los movimientos”, aseveró, para correrse de esa posición.

“Me llama la atención cuando dicen: ‘El que conoce es él porque lo definió'. Yo no defino nada, no juego al Policía. La responsabilidad mía es estar sobre el tema, saber que funciona. Nunca me han dicho una cosa al contrario. Si faltan elementos para la logística, ocuparme de ellos; satisfacer las cosas para que esto pueda tener las respuestas que tiene que tener y no ser en un recomendador de custodias que no soy quién, porque no tengo ninguna experiencia”, enumeró.

Esa fue la posición que mantuvo durante toda la entrevista. “De mí dependen las cuatro fuerzas federales, no solo la Policía Federal, también la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) que está haciendo otra parte del trabajo. Entonces, ¿cómo nos ponemos de acuerdo? ¿De quién se quejan y de quién no? Estas cosas van a suceder porque pareciera ser que es indispensable buscar un culpable y yo no trabajo de esa manera”, se quejó, antes de insistir con que su modo es “empoderar” al jefe de la Policía y dialogar directamente con él, y no con los comisarios.

“No se puede estar jugando en esto, con lo que yo olfateo, o con lo que me parece. No me gusta. Para que esto tenga efecto tienen que llevarse pruebas concretas y contundentes, para poder avanzar y no tener que retroceder”, se limitó a decir en cuanto a la causa que investiga el atentado, y que llevan el fiscal Carlos Rívolo y la jueza María Capuchetti. Ambos magistrados intentan ahora determinar las conexiones de Sabag Montiel y de su novia, Brenda Uliarte, los dos detenidos en este expediente.

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