El ataque de un oso a una mujer en Asturias echa sal a la herida animalista

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Asturias despertaba la mañana de este lunes con la noticia de que una mujer de 75 años había sido atacada por un oso pardo cuando paseaba con un grupo de personas por Cangas de Narcea. Según publica La voz de Asturias, se trata del primer ataque de un oso a un ser humano en la región en décadas. La mujer sufrió una rotura de cadera y una herida en la cara como consecuencia de un encuentro con el animal, que huyó espantado por los acompañantes de la mujer. El ataque ha reavivado la eterna batalla entre los animalistas y quienes apuestan por un mayor control de la población tanto de osos como de lobos. Un debate que se ha visto reactivado nuevamente a raíz de este suceso.

La mujer se vio sorprendida por el oso al girar en una curva y recibió un zarpazo. (Foto: Getty Iamges)
La mujer se vio sorprendida por el oso al girar en una curva y recibió un zarpazo. (Foto: Getty Iamges)

Lo que ha trascendido de lo sucedido este domingo a última hora de la tarde es que la mujer se encontraba en la localidad de Sonande dando un paseo a última hora de la tarde con unos amigos cerca del pueblo. Al dar la vuelta a una curva fue cuando se habría tropezado con el animal. Entonces se produjo el ataque. Erguido sobre sus dos patas traseras le dio un zarpazo en la cara y la mujer cayó al suelo rompiéndose la cadera por el impacto de la caída. Según han contado los testigos, el animal intentó arrastrarla, pero los gritos de quienes iban con la septuagenaria lograron ahuyentarlo.

Desde el citado medio local insisten en que un hecho como este es “extremadamente infrecuente” y recogen un estudio publicado en junio de 2019 sobre los ataques de osos a seres humanos en todo el mundo. Realizado por un grupo de investigadores internacionales con la Universidad de Oviedo al frente, se documentaron un total de 664 de oso pardo a seres humanos entre 2000 y 2015, siendo Europa donde más se registraron con un total de 291. Del total, un 14,3% fueron mortales.

Una de las conclusiones a las que llegaron los investigadores es que los ataques habían aumentado y que en la mayoría de los casos estos respondían a comportamientos humanos. Además, en su estudio de los datos recogidos apuntaron que la teoría de que dándoles caza habría menos ataques no se sostenía ya que habían comprobado que en países donde está permitido cazar osos el número de ataques era similar. 

Tras lo sucedido, de lo que se desconocen más detalles sobre las circunstancias, el alcalde de Cangas del Narcea, José Víctor Rodríguez (PSOE), ha llamado la atención sobre el hecho de que los osos cada ves se acercan más a las zonas pobladas. “Se están humanizando y eso supone un riesgo de seguridad”, ha señalado al tiempo que ha recordado en los últimos años se ha comprobado que cada vez se acercan más e instado a que se tomen medidas, aunque también ha señalado que lo normal es que los animales huyan al contacto con seres humanos. 

El ataque a esta mujer ha avivado la llama de la polémica en este sentido. Hay ciudadanos que se han hecho eco de la noticia publicada por medios locales en redes sociales comentando lo ocurrido y criticando la protección y defensa hacia estas especies por parte de los animalistas. Internautas anónimos, pero también representantes políticos, como el presidente y portavoz de Vox en el Parlamento Asturiano, Ignacio Blanco, que ha aprovechado la ocasión para cargar contra la política animalista de la izquierda. 

“Hace unos días fueron una yegua y sus potros, hoy una señora casi pierde la vida entre Cibea y Sonante. El oso avanza en Asturias ante la pasividad del Consejero de Medio Rural y el aplauso de Podemos y los ecologistas. Basta ya”, publicaba tras conocer la noticia en su perfil en Twitter. Un argumento compartido también por la cuenta oficial del partido en Asturias que, además, le ha deseado una “pronta recuperación” a la mujer.

En Asturias, donde el oso es toda institución y reclamo turístico, el ataque registrado este domingo, por raro que sea, ha puesto sobre la mesa de nuevo el difícil equilibrio en la convivencia con algunas especies. En especial con el lobo, cuya caza se prohibió el pasado mes de febrero tras ser incluido en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESPRE). Esto provocó que el lobo ibérico dejase de ser considerado como una especie cinegética en todo el territorio nacional, algo que aún sucedía en algunas zonas.

Como recogió en su día La Vanguardia, la situación del lobo en España y su consideración variaba según la Comunidad Autónoma en la que se hallase. Así, al norte del río Duero, su caza estaba permitida. Sin embargo, un acuerdo muy ajustado por parte de las partes implicadas en la votación, acabó con ello a propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica. Con nueve votos a favor, 8 en contra y tres abstenciones, quienes se mostraron en contra de esa protección a lobo fueron Castilla y León, Galicia, Asturias, Cantabria, Andalucía, Madrid, Murcia y País Vasco.

El censo actual de lobos en la península es de alrededor de 2.500 especímenes. Una cifra muy alejada de los 300 de la década de los sesenta, cuando la especie se consideraba en peligro de extinción. El principal problema de la convivencia entre el lobo y el ser humano radica en cómo la existencia del primero afecta al sector de la ganadería

Según datos de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) cada año unas 15.000 reses mueren por ataques de lobos. Una de las zonas más afectadas en ese sentido es Galicia. La Xunta contabilizó 2.400 cabezas de ganado fallecidas en 2020 por ataques de lobos. En Cantabria la cifra sería de 1.500, según los datos recogidos por EFE.

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