Atacante de hospital en EU compró arma una hora antes del tiroteo

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CIUDAD DE MÉXICO, junio 2 (EL UNIVERSAL).- Un hombre que armado con un rifle y una pistola mató a cuatro personas en un edificio médico en Tulsa, Oklahoma, tenía un blanco en la mira: un médico que lo operó en el pasado y al que culpaba de sus dolores, dijeron este jueves las autoridades.

De acuerdo con "The New York Post", el agresor fue identificado como Michael Louis, quien abrió fuego alrededor de las 5 de la tarde del miércoles en un consultorio ortopédico en el segundo piso del edificio médico Natalie del Sistema de Salud Saint Francis en Tulsa. Así lo señaló el jefe de policía Wendell Franklin a los periodistas en una conferencia de prensa.

El jefe policial detalló que el pasado 19 de mayo, Louis, de 45 años, acudió al hospital, donde se sometió a una cirugía de espalda realizada por el Dr. Preston Phillips. Louis fue dado de alta el 24 de mayo, dijo Franklin.

Louis llamó varias veces para quejarse de dolor y buscó tratamiento adicional. El martes visitó a Phillips y el miércoles volvió a llamar a la consulta del médico en busca de apoyo, acotó Franklin.

"The New York Post" detalla que de acuerdo con la página web del Saint Francis, Phillips era cirujano ortopédico certificado especializado en cirugía de la columna vertebral y reconstrucción de articulaciones.

Franklin también manifestó que Louis compró legalmente un rifle semiautomático del tipo AR-15 en una armería local alrededor de una hora antes del tiroteo, mientras que la pistola semiautomática la compró el 29 de mayo en una casa de empeños local.

La policía recuperó decenas de casquillos gastados en el lugar del tiroteo, así como una carta escrita por Louis en la que dejaba clara su intención de matar a Phillips y a "cualquiera que se interpusiera en su camino" tras la operación que, según él, le había dejado enfermo, dijo Franklin.

"Culpó al Dr. Phillips por el dolor continuo después de la cirugía", dijo Franklin a los periodistas.

Además de Phillips, murieron en el tiroteo la doctora Stephanie J. Husen, la recepcionista Amanda Glenn y William Love, que era paciente de la clínica.

"Se interpusieron en su camino y Louis los mató a tiros", dijo Franklin. Luego, el agresor se suicidó.

El tiroteo se produjo apenas una semana después del ocurrido en una escuela primaria en Duvalde, Texas, donde un joven de 18 años mató a 19 niños y dos maestras, antes de ser abatido.

El ataque en el centro médico se convirtió en el tiroteo masivo número 233 en Estados Unidos en lo que va del año, según el Gun Violence Archive.

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