El aspirante burkinés a la OIEA impulsa la sinergia con el régimen de no proliferación

Agencia EFE

Quito, 13 sep (EFE).- El secretario ejecutivo de la Organización del Tratado de Prohibición Total de Pruebas Nucleares (OTPCE), el burkinés Lassina Zerbo, busca fomentar una mayor sinergia con los organismos del régimen de no proliferación si resulta elegido para dirigir el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

En su primera entrevista tras anunciar su candidatura al organismo encargado de verificar, entre otros temas, el programa nuclear iraní y velar por el uso pacífico de este tipo de energía, Zerbo asegura traer en la mochila su experiencia, "una mezcla de ciencia y diplomacia" al frente de la OTPCE desde 2013.

Cuatro aspirantes se han postulado para suceder a Yukiya Amano, que falleció en julio pasado, dos años antes de que expirara su tercer mandato: Zerbo, la eslovaca Mart Ziaková, el rumano Cornel Feruta y el argentino Rafael Grossi, los tres últimos con cargos pasados o actuales en el OIEA.

En caso de resultar elegido, el burkinés aboga por impulsar una mayor sincronización con la arquitectura del Tratado de No Proliferación nuclear (TNP), del que forma parte la organización que dirige, y sostiene que "existen muchos solapamientos que pueden ser abordados con una mejor sinergia entre organizaciones".

"Se trata de una visión más global, porque si piensas en ello, el OTPCE es parte de la arquitectura del TNP, pero no estoy seguro de que la gente realmente comprenda esto en un sentido más amplio", refirió a Efe en la capital de Ecuador, donde participó en un taller auspiciado por la Cancillería ecuatoriana.

Subraya que la labor de su organización va mucho más allá del consabido sistema de monitoreo de pruebas nucleares, dos de cuyas estaciones se encuentran en este país.

Y es que gracias a estas bases, que reportan a una central de datos en la sede de seguimiento en Viena, se puede conocer mejor la actividad volcánica o sísmica, vital en esta latitud.

La OTPCE es un organismo autónomo de la ONU, con sede en la capital austríaca, que controla con una red global de estaciones de medición para detectar si algún país realiza pruebas nucleares.

El tratado fue lanzado en 1996, aunque no está en vigor todavía, ante la falta de ratificaciones de algunos países con importantes programas nucleares.

En la actualidad, 184 países han rubricado y 168 han ratificado el OTPC, aunque muchos otros no lo han ratificado, entre ellos Estados Unidos, China, Irán e Israel, mientras que no lo han firmado Corea del Norte, Pakistán y la India.

Zerbo menciona como logros en su desempeño el hecho de haber puesto en marcha un régimen de verificación, además de preparar la entrada en vigor del tratado, y agrega el haberse rodeado de la próxima generación de científicos y formuladores de política que "podrán marcar la diferencia en el futuro".

"Estos son hechos tangibles. Si soy elegido, creo que puedo llevar mi experiencia en la OTPCE para que pueda servir en el OIEA en un espectro mucho más amplio", manifestó.

Acerca de cuál debe ser el rol del próximo jefe del Organismo Internacional de la Energía Atómica, Zerbo adopta una posición intermedia, ni tan política como se consideró en su momento la de Mohamed El Baradei, ni tampoco meramente técnica y discreta como la de Amano.

"El marco del OIEA es exactamente como el de la OTPCE, es una organización técnica que está tratando de adaptarse al entorno político en el que vivimos", aclaró antes de precisar que en este tipo de organismos el máximo representante se debe a las decisiones que adopte la Junta de Gobernadores y los países miembros.

El nuevo director general de la agencia nuclear de la ONU deberá ser elegido a lo largo del próximo mes de octubre, con la previsión de que pueda asumir el cargo el 1 de enero de 2020.

La elección se produce en momentos de máxima incertidumbre en determinadas regiones del globo, como Oriente Medio o la península de Corea, donde los Estados parecen abocados a desarrollar programas nucleares de usos inciertos y pruebas de misiles balísticos.

Esta misma semana, Arabia Saudí anunció su intención de comenzar a enriquecer uranio en el marco de un plan de desarrollo de la energía atómica, que en el futuro podría tener un uso militar.

El príncipe heredero saudí y ministro de Defensa del país del golfo Pérsico, Mohamed bin Salman, advirtió el año pasado de sus intenciones de lanzar un programa armamentístico nuclear si Irán continuaba por esa senda.

"Permitir que los países vayan más allá y se dirijan a opciones militares, es un reto no solo para el OIEA sino para todas las organizaciones internacionales implicadas en el control de armas, la no proliferación y el desarme. Y por eso hablo de sinergias", concluyó Zerbo.

Daniela Brik

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