ROSA, el robot cirujano que está ocupando un lugar cada vez mayor en los quirófanos nacionales

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Una vista de ROSA, el asistente quirúrgico para operaciones de implante de articulaciones
Una vista de ROSA, el asistente quirúrgico para operaciones de implante de articulaciones

Ricardo Munafó es un médico especializado en ortopedia y traumatología que, en el último año, realizó unas 400 intervenciones de cadera, rodilla y en cirugía del deporte. Con una trayectoria de más de 25 años, estima que tiene unas 5000 operaciones en su haber.

“Al principio se realizan más operaciones de menor complejidad. Luego, el número baja con el paso del tiempo, porque uno gana experiencia e interviene en cirugías que requieren una mayor especialización”, explica Munafó, director del Centro de Cirugía de Cadera y Rodilla del Sanatorio Trinidad Palermo. En los últimos años, estas capacitaciones que recibe en diversos congresos y talleres se le sumó un nuevo desafío: aprender a manejar un robot.

Es una tecnología relativamente nueva, que existe hace unos diez años, y que está presente en la Argentina desde hace cinco años. Es un avance que surge de la necesidad de sumar precisión a la cirugía ortopédica, vital para optimizar el funcionamiento de la articulación con los implantes”, cuenta el médico cirujano sobre el avance de la tecnología en las intervenciones médicas. En este caso, el especialista trabaja junto a ROSA, el robot cirujano que combina un brazo que realiza cortes precisos junto a una cámara que realiza un monitoreo constante del procedimiento. Es, a su manera, una extensión de los brazos y la vista del doctor, que siempre está al mando del equipo.

Ricardo Munafó, director del Centro de
Cirugía de Cadera y Rodilla del Sanatorio
de la Trinidad Palermo
Ricardo Munafó, director del Centro de Cirugía de Cadera y Rodilla del Sanatorio de la Trinidad Palermo


Ricardo Munafó, director del Centro de Cirugía de Cadera y Rodilla del Sanatorio de la Trinidad Palermo

“Luego de un estudio radiológico de la anatomía del paciente, el robot está equipado con un software que identifica y planifica un escenario virtual. En base a estos datos, se arma una hoja de ruta con el procedimiento y el tipo de implante a utilizar”, explica el cirujano. Esto se complementa con el uso de impresoras 3D, que permiten crear un implante a medida de la anatomía del paciente.

“Uno puede recibir capacitaciones y especializarse de forma constante, pero siempre falta un pequeño porcentaje para alcanzar el punto máximo de mejora. El uso de robots en la sala de operaciones permite alcanzar este objetivo, es un complemento que eleva la eficacia del cirujano”, agrega Munafó. Con este recurso, una operación de rodilla o cadera tiene un proceso de recuperación mucho más rápido, y los pacientes recuperan su movilidad a las 48 horas.

Conocer al robot, más allá de los papers

El equipo de Artroscopía y Prótesis de Rodilla del servicio de Ortopedia y Traumatología del Hospital Italiano de Buenos Aires junto al asistente quirúrgico robótico ROSA
El equipo de Artroscopía y Prótesis de Rodilla del servicio de Ortopedia y Traumatología del Hospital Italiano de Buenos Aires junto al asistente quirúrgico robótico ROSA


El equipo de Artroscopía y Prótesis de Rodilla del servicio de Ortopedia y Traumatología del Hospital Italiano de Buenos Aires junto al asistente quirúrgico robótico ROSA

Matías Costa Paz es el jefe del servicio de Ortopedia y Traumatología del Hospital Italiano. Desde la sección especializada en rodilla, junto a Lisandro Carbó, Julian Constantini y Carlos Yacuzzi, realizaron el primer procedimiento de reemplazo total de rodilla con el flamante asistente quirúrgico robótico ROSA.

“El cirujano tiene unas guías estándar y luego sigue de forma manual”, explica Costa Paz sobre la característica distintiva de este procedimiento. “En este caso, el brazo robótico se ocupa de realizar los cortes de mayor precisión, con una verificación constante en tiempo real”, agrega sobre este nuevo recurso tecnológico, que asiste como guía a los cirujanos, y que trabaja de forma conjunta con la cámara que monitorea de forma constante el procedimiento.

La cámara del robot quirúrgico ROSA, que se complementa con el brazo que asiste a los médicos cirujanos para realizar cortes precisos
La cámara del robot quirúrgico ROSA, que se complementa con el brazo que asiste a los médicos cirujanos para realizar cortes precisos


La cámara del robot quirúrgico ROSA, que se complementa con el brazo que asiste a los médicos cirujanos para realizar cortes precisos

El gran desafío en medio de la pandemia fue la capacitación en el uso de estas herramientas tecnológicas. “Estos avances uno lo puede ver con la lectura de papers e investigaciones, y asistiendo a congresos de la especialidad que adelantan esta tendencia. Pero en este caso, sumar un robot como asistente plantea un desafío muy diferente”, señala el jefe del servicio de Ortopedia y Traumatología del Hospital Italiano.

En este punto, a la curva de aprendizaje desafiante que tiene este tipo de tecnologías se le sumó las dificultades que tuvieron que enfrentar por la pandemia. Con una capacitación mediante el uso de modelos virtuales en una primera instancia, luego los técnicos e ingenieros responsables de esta tecnología vinieron a la Argentina para brindar los talleres y las capacitaciones para el uso del robot ROSA.

“Si bien el Hospital Italiano cuenta con una trayectoria en el tema de la mano del robot Da Vinci desde 2014, lo cierto es que los pacientes desconocen del tema, o se informan por otras vías”, dijo el médico sobre las primeras impresiones que generan este tipo de procedimientos en las personas que requieren de una prótesis. “Como en cualquier diagnóstico médico, googlean. En este caso, no todas las cirugías se pueden hacer con la asistencia de robots, es un procedimiento selectivo y se eligen a los candidatos”, agrega el especialista, que junto a su equipo realizó el primer procedimiento de reemplazo total de rodilla en un paciente tiene 75 años, que a las 24 horas comenzó a dar sus primeros pasos con la asistencia de un andador, y a las 48 horas ya tuvo el alta médica.

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Para Costa Paz, esta es la gran ventaja que ofrece el uso de robots asistentes como ROSA, que reducen las complicaciones durante la intervención quirúrgica y ofrecen un posoperatorio que demanda menos calmantes. “Es una ayuda más, cuyo mayor beneficio está en la precisión. Esto repercute en mejoras para el paciente, porque tiene una menor pérdida de sangre y se reduce el daño a los tejidos y partes blandas”, explica Costa Paz.

En este caso, la virtud que tiene el robot en la precisión de ejecutar la tarea está en la preservación de la mayor cantidad de hueso posible. “Es una sumatoria de factores que busca reducir las complicaciones, con menos dolor posoperatorio y un tiempo de recuperación más corto”, agrega Costa Paz.

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