Así es el primer bioladrillo hecho con orina humana

La ola verde y de reciclaje se ha extendido tanto por todo el mundo y en todos los ámbitos de nuestra vida que una estudiante de la Universidad de Ciudad del Cabo en Sudáfrica sorprendió al dar a conocer el primer bioladrillo creado a partir de la orina humana.

Los bioladrillos ideados por la estudiante Suzanne Lambert -con apoyo del alumno Vukheta Mukhari y la supervisión de los profesores Dyllon Randall y Hans Beushausen- se crean a través de un proceso natural llamado precipitación de carbonato microbiano similar al que permite la formación de las conchas marinas.

La invención representa un giro importante en la manera en que reciclamos los desechos humanos.

El bioladrillo. Foto: Latesly

A través de un comunicado, la universidad (UCT, por sus siglas en inglés) explica que en este caso “la arena suelta se coloniza con bacterias que producen ureasa. La enzima ureasa descompone la urea en la orina mientras produce carbonato de calcio a través de una reacción química compleja”. Esto une a la arena en cualquier forma: ya sea una columna sólida o en un ladrillo de construcción.

“Su trabajo se basa en la investigación fundamental de Jules Henze, un estudiante suizo que pasó cuatro meses trabajando con Randall en este concepto en 2017”, indicó el comunicado de la universidad.

La invención también es una buena noticia para el medio ambiente y el calentamiento global, ya que los ladrillos biológicos se fabrican en moldes a temperatura ambiente. Los ladrillos normales se hornean a temperaturas de alrededor de 1,400 °C, lo cual produce grandes cantidades de dióxido de carbono.

“La fuerza de los ladrillos biológicos dependería de las necesidades del cliente”, indicaron los investigadores, refiriéndose a la solidez y resistencia del producto.

De acuerdo con la investigadora Randall, “químicamente hablando, la orina es oro líquido”, ya que representa menos del 1% de las aguas residuales domésticas (en volumen), pero contiene el 80% del nitrógeno, el 56% del fósforo y el 63% del potasio.

Agregó que el 97% del fósforo presente en la orina se puede convertir en fosfato de calcio, “el ingrediente clave en los fertilizantes que sustentan la agricultura comercial en todo el mundo. Esto es importante porque las reservas naturales de fosfato del mundo se están secando”.

La idea de usar urea para cultivar ladrillos no es totalmente novedosa y se probó en Estados Unidos hace algunos años, pero con soluciones sintéticas. Ahora el bioladrillo de Lambert usa orina humana real por primera vez, con favorables consecuencias para el reciclaje de residuos y el reciclaje, provocando que el ser humano genere menos desechos inútiles.