Así es como López Obrador engañó a todos, porque 'aquí sólo sus chicharrones truenan'

EFE/ José Méndez

La integración de una estrategia para combatir a la delincuencia organizada y poner fin a la violencia e inseguridad que tiene a México en un escenario similar al de una guerra, con saldo de más de 250 mil muertos y desaparecidos en 15 años, se empieza a concretar con la integración de la Guardia Nacional y el nombramiento que hizo el presidente Andrés Manuel López Obrador, como comandante, al general de brigada Luis Rodríguez Bucio, en proceso de retiro.

El pasado 22 de febrero el presidente López Obrador manifestó que estaba contento y satisfecho porque el Senado había aprobado por unanimidad la reforma constitucional para la creación de la Guardia Nacional, luego de que los senadores de las diferentes fracciones parlamentarias acordaron que tuviera un mando civil.

“Estamos muy satisfechos con la aprobación de la reforma constitucional para la creación de la Guardia Nacional, quiero hacer un reconocimiento a todos los senadores de todos los partidos, a los independientes porque fue un apoyo unánime, algo pocas veces visto, sobre todo en esta nueva etapa de cambios de transformaciones, de separación auténtica de poderes y de democracia”., dijo.

El nombramiento del general Rodríguez Bucio fue dado a conocer por el presidente López Obrador en su conferencia de prensa matutina. Hasta junio de 2018 se desempeñó como presidente del Consejo de Delegados de la Junta Interamericana de Defensa de la Organización de los Estados Americanos (OEA), con sede en Washington, es experto en el combate al narcotráfico.

Al hacer la presentación y justificar el nombramiento del general Rodríguez Bucio, el presidente López Obrador dijo que con la puesta en operación de la Guardia Nacional se atenderá el problema de la seguridad pública, que preocupa a millones de mexicanos.

Es un hecho que el General Luis Rodríguez Bucio al momento de su nombramiento es un militar en activo y por decisión del presidente López Obrador, estará al frente de la Guardia Nacional, a pesar de que el mando militar fue uno de los puntos que más rechazo generó entre la sociedad civil y que el dictamen que reformó la Constitución, aprobado por el Legislativo federal y todos los congresos
del país, contempla un mando civil para la Guardia Nacional.

En semanas recientes se polemizó en diferentes medios sobre la posibilidad de que al frente de la Guardia Nacional quedara un militar y no un civil, como había aprobado el Legislativo y solicitado diferentes organismos de la sociedad civil, destacadamente el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Luis Raúl González Pérez. Al respecto el presidente López Obrador expresó que era su facultad nombrar a un civil o a un militar y que ya había tomado una decisión al respecto.

La determinación de presidente López Obrador fue nombrar al general Luis Rodríguez Bucio al frente de esta nueva corporación que contará inicialmente con 74,100 integrantes para realizar tareas de seguridad pública en las 266 coordinaciones en las que han dividido el país.

Explicó López Obrador que la designación de un militar está “permitido en la Constitución”. Días antes le comentó al presidente la de CNDH: “Necesitamos un elemento de esta institución, con experiencia, con disciplina, con recorrido, honestidad y profesionalismo”. (La Razón, 9 de abril de 2019)

La propuesta de creación de la Guardia Nacional estuvo “congelada” por meses en el Senado debido que se rechazaba la posibilidad de que al frente quedara un militar, organismos de la sociedad civil e internacionales defensores de los derechos humanos sostuvieron esta posición en diversos foros de consulta.

El nombramiento del general Rodríguez Bucio es una prerrogativa del presidente, pero también es la evidencia de que no respeta los acuerdos políticos a los que llega el Poder Legislativo, no atiende las demandas de la sociedad civil y los organismos internacionales y la milicia crece y se fortalece en México. Es la Cuarta Transformación.

La Constitución faculta al Ejecutivo para designar a quien considere para cumplir una función y si López Obrador sigue su criterio, por la evidencia de los nombramientos de las ternas de la CRE y ahora con la designación del comandante de la Guardia Nacional, estamos en el retorno a la filosofía que López Portillo describió con la frase: “Aquí nomas mis chicharrones truenan.”

Si tiene plumas, grasna como ganso y camina como ganso, entonces es un militar. En la cuarta transformación, más de lo mismo.