El asedio ruso continúa en Bajmut, en el frente del Donbás

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Una espesa humareda blanca, visible a muchos kilómetros, se eleva por encima de Bajmut. Esta ciudad del Donbás bajo control ucraniano resiste todavía a los ataques de las tropas rusas, que han sufrido un revés en el noreste del país.

En este gran pueblo, que se encuentra desde hace meses en las inmediateces de la línea de frente, un complejo de inmuebles residenciales de cinco plantas recibió un proyectil en la noche del miércoles al jueves.

Por la mañana todavía se veían las llamas en medio de un enorme agujero. Toda la fachada del edificio, cerca de la entrada de la urbanización, ha quedado demolida.

Ante la mirada de algunos curiosos, los bomberos tratan de recuperar cadáveres en medio de un amasijo de escombros humeantes. Al menos una persona ha muerto.

"Escuché un sonido, como un trueno. Había muchos cristales rotos", explica bajo anonimato un hombre de 78 años que vive en ese complejo.

"Ya no tengo ventanas ni puertas. Todo está destruido. Hay gente bajo los escombros. Y yo estoy vivo", dice todavía atónito el hombre, que quedó atrapado en su casa por los restos de una escalera destruida y tuvo que ser rescatado por los bomberos.

- ¿De dónde vienen los disparos? -

Estos bombardeos ocurren "todos los días", dice Valeri, de 62 años, que prefiere no dar su apellido. "Vienen de todas partes, sobre todo por la noche", dice a AFP.

El origen de este último disparo, según él, "es claro como la física".

"El agujero dejado por la entrada del proyectil es más pequeño que los daños en el otro lado del inmueble", dice el hombre, señalando que fue disparado desde las líneas rusas.

Pero en Bajmut no todos están tan convencidos como Valeri. "Es evidente, viene de los ucranianos", asegura a AFP una mujer, señalando en la dirección donde se encuentra la artillería ucraniana.

En la cuenca minera del Donbás, compuesta por las regiones de Donetsk y Lugansk, parcialmente controladas por separatistas prorrusos desde 2014, algunos habitantes respaldan al gobierno de Moscú.

Según la presidencia ucraniana, los ataques rusos golpearon Bajmut en las últimas 24 horas, así como otras localidades de Donetsk como Toretsk, Mykolaivka, Avdivka, Krasnogórivka, Myrnograd y Chasiv Yar.

En el centro de Bajmut, algunos transeúntes acuden a la última tienda todavía abierta en busca de pan, latas en conserva o pilas.

El comerciante ha colocado una mesa en la entrada para vender sus productos porque el interior de la tienda está oscuro por falta de electricidad.

- Sin agua, ni luz, ni leña -

Los habitantes del municipio ya no prestan demasiada atención al silbido de los obuses que estallan ruidosamente en las proximidades.

Sin agua corriente, llenan bidones en algunas bocas de incendios.

Tampoco tienen electricidad y deben usar unos generadores colocados en el pueblo para cargar sus teléfonos móviles. La red telefónica funciona todavía en algunos sitios, pero el gas ha sido totalmente cortado.

Valentin Zagudailo, de 77 años, vende leche sentado en un banco frente al supermercado.

Este antiguo oficial de las fuerzas especiales soviéticas, que dice haber servido en Cuba y Vietnam, posee 35 vacas en una granja en un pueblo cercano. Todos los días va en moto para suministrar leche a Bajmut.

"La tarea de las autoridades ucranianas es destruir el pueblo, de forma que ya no haya más habitantes", protesta. Pero interrogado por sus sentimientos hacia Moscú, tampoco está satisfecho: "No quiero a Rusia aquí".

Cerca de él, en otro banco, una mujer anciana llora y se lamenta a viva voz mientras los obuses siguen detonando no lejos del centro del pueblo.

Valeri Mamaltyrev, de 70 años, con un ramo de flores en la mano para su pareja, se queja de la débil ayuda humanitaria en Bajmut.

"No tenemos luz, ni electricidad, la basura se acumula (...) y no tenemos leña para el fuego", protesta.

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