La ASEAN saca pecho por su gestión de la COVID-19 en una cumbre virtual

Agencia EFE

Bangkok, 26 jun (EFE).- La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) presumió este viernes de su buena gestión ante la COVID-19 en una cumbre de líderes virtual en la que también se abordó la recesión económica en ciernes, las tensiones territoriales con China y la crisis humanitaria de los rohinyás.

"A pesar de los acontecimientos complejos de la pandemia, los miembros de la ASEAN han mantenido esencialmente la situación bajo control", declaró el primer ministro vietnamita, Nguyen Xuan Phuc, en un discurso inaugural por videoconferencia.

"Durante muchos días, ahora, en varios países de ASEAN no hay habido contagios locales. Mientras que se esperan índices de crecimiento más bajos para este año, se espera que las economías de ASEAN mantengan la estabilidad", agregó el mandatario de Vietnam, país que este año preside el grupo.

Con más de 138.000 casos confirmados y al menos 4.000 muertes registradas por el nuevo coronavirus, esta región de 650 millones de habitantes ha evitado lo peor de la pandemia, sobre todo comparado con las cifras desproporcionadas en Europa y América.

Los países de la región, principalmente Vietnam, Singapur y Malasia, fueron de los que antes reaccionaron ante la pandemia y, aunque ya están levantando las restricciones, aún mantienen sus fronteras prácticamente cerradas al turismo extranjero.

En este momento están estudiando corredores o "burbujas" de viaje para permitir el turismo entre países de menor riesgo por la COVID-19, principalmente en Asia y Oceanía.

Algunos líderes, como el primer ministro filipino, Rodrigo Duterte, también han reconocido debilidades en los sistemas sanitarios en algunos países y la mayor vulnerabilidad de los inmigrantes ante la COVID-19.

La cumbre de la ASEAN, que se celebró virtualmente por primera vez desde la fundación del bloque en 1967, fue retrasada en abril debido a la pandemia.

Los mandatarios han intervenido vía teleconferencia y al final presentaron un comunicado conjunto en el que se comprometieron a coordinar su respuesta para paliar los efectos de la pandemia en la economía e incrementar la cohesión de la región.

En el documento, los socios también acordaron seguir negociando un código de conducta con China para evitar conflictos en las disputadas aguas del mar de China Meridional y abogaron por desmilitarizar esta zona de ricos recursos naturales y paso estratégico de navegación.

En los últimos años, China ha ido extendiendo su presencia militar en el citado mar, cuyo control reclama casi en su totalidad, incluidos los archipiélagos Spratly y Paracel, frente a Filipinas, Malasia, Vietnam y Brunéi, que reivindican partes.

El pasado abril, las autoridades de Vietnam denunciaron que uno de sus barcos de pesca había sido hundido por patrulleras chinas, que en el pasado también han tenido encuentros tensos con otros barcos de Filipinas y Malasia.

Algunas ONG han criticado por su parte la vulneración de derechos como la libertad de expresión durante la pandemia en el Sudeste Asiático y la inacción de los países de la región ante los barcos con refugiados rohinyás a la deriva.

"Los líderes de ASEAN, no habiendo hecho casi nada durante años, deberían repensar cardinalmente su posición ante la crisis rohinyá", dijo en un comunicado el director de Human Rights Watch (HRW) para Asia, Brad Adams.

HRW denunció que Malasia ha rechazado varios barcos con rohinyás devolviéndolos a alta mar y criticó a Tailandia por anunciar que hará lo mismo si tratan de entrar en su territorio.

La mayoría de los barcos parten de los campos de refugiados de Bangladesh, que acogen a mas de un millón de rohinyás, una minoría musulmana originaria de Birmania (Myanmar).

El Ejército birmano está siendo juzgado en la Corte Internacional de La Haya por supuesto genocidio en 2016 y 2017 contra los rohinyás, a los que las autoridades niegan la ciudadanía y otros derechos, como la libertad de movimiento.

La falta de solidaridad ha sido expresada por el primer ministro malasio, Muhyiddin Yassin, que en su intervención en la cumbre ha afirmado que su país no puede aceptar a más refugiados rohinyás debido a la disminución de los recursos económicos por la pandemia.

Una excepción ha sido la acogida esta semana de un barco con un centenar rohinyás casi sin agua y comida por pescadores en la provincia indonesia de Aceh.

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