Asaltos populares a bancos en Líbano: ‘Robaron nuestras vidas’

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En Líbano, los bancos han decidido cerrar por un tiempo indefinido en un contexto de ataques a sucursales bancarias por parte de ahorristas que no pueden acceder a su dinero y temen que éstos hayan desaparecido por mala gestión y corrupción.

La semana pasada, la libanesa Sally Hafez asaltó una sucursal bancaria para acceder a su propio dinero. La joven había explicado que necesitaba pagar el tratamiento de su hermana, enferma de cáncer.

Pero el banco se negó a saltarse el actual control de capitales. Desde abril de 2020, los depositantes pueden sacar un máximo de 200 dólares al mes, algo muy insuficiente para sobrevivir en el Líbano de hoy.

“Atrapada como un rehén”

Hafez pudo llevarse 13.000 dólares que le pertenecían y tras el suyo, llegaron una decena de asaltos más. La población intuye que la mala gestión y la corrupción de los poderes del país han hecho que se esfumen sus ahorros de toda una vida.

Alaa Kourchid es el líder de un grupo de activistas que apoyó a Sally Hafez y a otros durante sus respectivos asaltos. Según él, “la gente no acepta estar atrapada como un rehén durante tanto tiempo. Ellos no sólo nos robaron nuestro dinero, ellos robaron buena parte de nuestras vidas. Algunos de nosotros hemos trabajado por 30 o 40 años, y ahora no podemos educar a nuestros hijos ni ir al hospital”.

Kourchid denuncia que la situación desesperada que vive la mayoría del país duele todavía más debido a la impunidad: “Podríamos entender que el dinero se haya esfumado pero que se tomen responsabilidades por esos actos. Pero es que han robado billones de dólares y no hay ni un solo responsable. Nadie está en la cárcel”.

Limitaciones “ilegales”


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