Artesanos de Oaxaca crean réplicas exactas de sarapes "ajedrezados"

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CIUDAD DE MÉXICO, mayo 30 (EL UNIVERSAL).- Un sarape "ajedrezado" que data de 1850, pero cuyo origen permanece en misterio, llegó a manos de un coleccionista el siglo pasado y ahora es parte del acervo del Museo Textil de Oaxaca. Tampoco se tiene más información sobre esta creación.

Con el tiempo, la pieza se ha deteriorado y exhibirla es exponerla a un daño mayor; sin embargo, el artesano Ramón Gutiérrez, de Teotitlán del Valle, y su esposa Rosario crearon una réplica exacta.

El mismo misterio ocurre con un sarape mexicano del siglo 19, probablemente elaborado en Oaxaca, que se encuentra en el extranjero y al que únicamente se pudo tener acceso a través de fotografías. Su réplica estuvo a cargo del maestro tejedor Horacio Mendoza y de la maestra tintorera Fermina Ruiz, ambos de Teotitlán.

El rescate de ambas piezas excepcionales fue posible gracias al programa de apoyo al arte popular que lanzó la Fundación Alfredo Harp Helú (FAHHO) en 2020, con el fin de contribuir a la economía de los tejedores del estado y del país durante la crisis causada por la pandemia de Covid-19.

"Son réplicas, pero a modo de que las comunidades que lo tejen y lo construyen en Oaxaca puedan tener un acceso. A veces no podemos ir a ciertos lugares del mundo o tener acceso a sus colecciones y qué mejor [que] a través del museo y de las propias personas que lo hacen, podemos consultarlo, apreciarlo y sobre todo en el Museo que está abierto a consulta para todas las comunidades textiles que así lo requieran", detalla Salvador Maldonado, responsable del área de Comunicación Museo Textil de Oaxaca.

El primero de ellos, el original sarape "ajedrezado", llegó al Museo Textil de Oaxaca entre una de las colecciones que abrieron las exposiciones en el año 2008. Para ello, realizó diversas visitas a lo largo del año pasado, para observarlo, estudiarlo detenidamente, contar la cantidad de hilos por las cuales se encontraban las tramas, las urdimbres, los diseños, los colores.

A simple vista parece algo sencillo, pero al estudiar minuciosamente el tejido es posible darse cuenta de su complejidad.

"Bien lo definía el maestro al final de su trabajo cuando vino a entregarlo y vino a contarnos de viva voz el proceso tan complicado que tuvo que ser. En primera, poder igual de cierta forma la misma cantidad de hilos que tiene el original, en segunda encontrar los tintes naturales porque ninguno es sintético, con la cual fue teñida la lana. Entonces en colaboración con su esposa la maestra Rosario se dieron a la tarea tanto de teñir la lana como de tejerlo", recuerda Salvador Maldonado.

La segunda pieza destaca por un círculo al que le sobresalen flores de lis. Este sarape es parte de un museo extranjero y también se desconocen detalles de su origen. Su reproducción fue aún más compleja, porque sólo pudieron estudiarlo a través de fotos.

Su reproducción a cargo de los artistas Horacio Mendoza y Fermina Ruiz fue aún más compleja, porque sólo pudieron estudiarlo a través de fotografías y algunos detalles técnicos como la cantidad de hilo utilizado para las tramas y las urdimbres.

Pero además, también estuvo marcado por el Covid-19. El artista Horacio Mendoza se contagió y puso en riesgo su vida.

"Nos contaban ellos que sufrieron mucho el paso de esta enfermedad por su casa. La maestra Fermina también se vio obligada a parar todo el trabajo que tenía encomendado para terminar la pieza. Afortunadamente la pudo librar", menciona Salvador Maldonado.

Tras recuperarse de la enfermedad continúo con la reproducción del sarape y según el maestro Horacio Mendoza, cuando volvió a tejer ya nada fue igual. La pandemia, expresó, le cambió el panorama de su vida tanto en el ámbito personal y laboral: "mis sentimientos no eran los mismos y la forma de visualizar la pieza también. Pueden ver, para las personas que sepan, hay unos pequeños cambios casi imperceptibles, un ojo casi clínico podría ver el cambio: se ve el antes de Covid y después del Covid".

Salvador Maldonado sostiene que es posible que ambas piezas, las originales, sean originarias de Oaxaca.

"Sabemos que el textil siempre cambia, siempre evoluciona, sería muy arriesgado decir que no es de Oaxaca, aunque sí pudo haberlo sido. En Teotitlán del Valle sabemos el trabajo que realizan estos años y es muy diferente a lo que se podía apreciar y disfrutar hace 20 años".

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