Artesanos innovan con comercio electrónico para reavivar el oficio en México

Agencia EFE

México, 19 mar (EFE).- Emprendedores mexicanos innovan con el comercio electrónico para reavivar las artesanías, un oficio que se conmemora este 19 de marzo, Día del Artesano, al representar casi la quinta parte del PIB cultural del país, pero que afronta desafíos como los productos de imitación.

Alfredo Fonseca es uno de estos visionarios que, para salvar la tradición de su familia, que cerró su taller hace más de cuatro años, fundó La Cosita Chula, una plataforma que incluye a más de cien artesanos de estados como Chiapas, Jalisco, Michoacán, Oaxaca, Puebla y Tlaxcala.

"Las nuevas tecnologías son clave. Ya las nuevas generaciones quieren que, a través de un clic, puedan tener su producto ya en su casa, pero sobre todo que tengan un producto de calidad, que está bien hecho y que tengan la certeza de que se están llevando un producto real", asegura este jueves en entrevista con Efe.

Al alcanzar una participación del 18,8 %, las artesanías son el segundo sector más importante del producto interno bruto (PIB) cultural de México, que fue de 702.132 millones de pesos (29.577 millones de dólares) en 2018, el 3,2 % del PIB nacional, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Esto significa que la producción artesanal contribuyó con 5.562 millones de dólares y representó el 23 % del gasto en bienes y servicios del sector, solo por debajo de los medios audiovisuales, como el cine.

NECESIDAD DE INNOVAR

La necesidad de innovar es clave para que los artesanos coloquen sus productos en el mercado, como muestra el convenio que el Gobierno de Estado de México y Amazon firmaron la semana pasada para incluir 300 artesanías de esa entidad en el catálogo de la multinacional de comercio electrónico.

Fonseca argumenta que la venta de la artesanía es un asunto que va más allá de la logística, pues por un lado está certificar la calidad y autenticidad del producto, y por otro está ofrecer nuevos diseños, como objetos que puedan aplicarse a la vida cotidiana.

"Poco a poco las nuevas generaciones se han ido desinteresando por ellas, viéndolas como un producto que no tiene innovación. Entonces nosotros, como La Cosita Chula, implementamos eso, modelos y procesos de innovación para que sean atractivos, para tener un producto rentable", manifiesta.

El emprendedor, que nació en una familia de artesanos de Tlaxcala, añade que el desinterés de los jóvenes no es solo en la parte de la compra, sino también de la elaboración, pues cada vez hay menos que se dedican al oficio.

Por ello, su plataforma no solo se dedica a distribuir, sino a capacitar y orientar a los artesanos, un sector que es parte de los 3,2 millones de trabajadores que viven sin un sueldo, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).

"Lo que queremos es que La Cosita Chula funja como esa plataforma para que las nuevas generaciones se quieran integrar, ya que hemos visto que existe un desinterés, por parte de las nuevas generaciones, de formar parte de la industria que los vio crecer", argumenta.

INTERÉS EXTRANJERO

Un factor que ayuda a esta empresa es el creciente interés de los extranjeros por las artesanías, pues el 85 % de sus productos se exportan, agrega.

De hecho, más del 4 % del PIB que genera el turismo en México se destina a la adquisición de artesanías, de acuerdo con el Gobierno mexicano.

"Lo que había sucedido en generaciones anteriores es que el extranjero valora mucho lo que no tiene. Entonces, todo lo que es el producto artesanal es un producto que, a través de sus viajes, reconocen la técnica y la habilidad", comenta.

Sin embargo, con esta internacionalización también surgen retos, como los productos de imitación hechos en China o en otros países asiáticos que incluso tienen sustancias contaminantes como plomo, advierte Fonseca.

Por ello, La Cosita Chula también trabaja en obtener certificaciones internacionales para que países como Estados Unidos reconozcan su autenticidad y calidad.

"Nuestra mayor competencia es la imitación que existe, productos de otras latitudes que entran y que solamente por estar en territorio mexicano le ponen la marca 'México' y los venden como si fueran mexicanos. Esa es la peor competencia que tenemos", concluye.

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