El plátano de Art Basel, o lo efímero como bofetada al circo del arte y a sus especuladores

Asistente a Art Basel se fotografía junto a 'Comedian' de Maurizio Cattelan (Cindy Ord/Getty Images)

Érase un plátano a un lienzo pegado con cinta americana que revolucionó la mayor exposición de arte del mundo, Art Basel Miami, que se vendió por 120 mil dólares y que acabó siendo engullido por un performer sin piedad. Si el surrealismo era intencionado, bravo. ‘Comediante’ se hizo llamar esta obra artística contemporánea realizada por el artista italiano, Maurizio Cattelan, que aguantó los flashes y los selfies hasta que la piel de la banana comenzó a sufrir el paso del tiempo, y ya pelada, su contenido acabó mezclándose en los jugos gástricos de un tal David Datuna, otro artista. 

Para muchos, la estupidez no tiene límites, mientras que otros intentan encontrar una genialidad discutible pero efectiva. Oda al potasio, connotación sexual, crítica social, homenaje a las repúblicas bananeras o simple bofetada al arte contemporáneo y sus cosas. Si Goya levantara la cabeza. 

El arte afrutado es efímero, pero puede llegar a ser efectivo, tal y como demostraron John Lennon y Yoko Ono. El exBeatle conoció a la artista japonesa durante su primera exposición en Londres. Sucedió en 1966, en la Galería Índica, donde la que se convertiría en la icónica pareja del músico realizó una serie de instalaciones que él visitó el día antes de la inauguración. Entre varias piezas de arte se encontraba una, ‘Manzana’, que iba precisamente de eso, de una manzana posada con esmero sobre un atril cristalino. Lennon hizo los honores.

Yoko Ono rememora su pieza, 'Manzana' (REUTERS/Lucas Jackson)

“Vio la manzana. No dijo nada. Simplemente la agarró y le dio un bocado. ‘Manzana’ era una manzana fresca en una instalación como la mía. Él le dio un mordisco y me miró. Yo estaba furiosa, no sabía qué decir. Mi ira se expresó en mi cara: ‘¿Cómo pudo jugar con mi trabajo esta persona?’ Se limitó a pedirme perdón y dejó la manzana en su sitio”, recordó la japonesa en su biografía, ‘Yoko Ono, recolectora de cielos’

La propuesta de la artista fue la de presenciar el paso del tiempo a través de la manzana. En la época, llegó a confesar que dudó entre cambiarla por una nueva o dejar que se pudriera para contemplar la “belleza de una manzana que se desvanece”. Resulta que, al final, un evento inesperado le dio la vuelta de tuerca a la propuesta inicial. Lennon optó por el mordisco del pecado, se dejó llevar por la tentación como epílogo de su adulterio y posterior matrimonio con su nueva fuente de inspiración. Su relación con Cynthia Lennon tuvo las horas contadas desde el momento en que aquella manzana quedó marcada por la imperfección de su dentadura.

Si lo efímero puede inspirar belleza, también es posible que sugiera carcajadas. 

La Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid, ARCO, 2015. El artista cubano, Wilfredo Prieto, colocó un vaso con agua hasta la mitad. Medio lleno, medio vacío y 20 mil euros en su conjunto. Probablemente un 99,99 por ciento de los asistentes que pasaron por delante de él sintieron en lo más profundo de sus entrañas que ellos eran artistas. Puede que un 80 por ciento hubiera incluido en el pack su mesita de noche como complemento ante tan banal posavasos. Ya lo dijo el extravagante artista británico, Grayson Perry, “esto es arte porque yo soy artista y digo que lo es”. No caben más discusiones al respecto.

Pero no nos equivoquemos, que lo efímero puede ser una declaración de intenciones. Que le pregunten a Banksy, quien sacó a subasta su cuadro ‘Girl with Balloon’ en Sotheby’s y fue adjudicado por 1,18 millones de euros. En el momento en el que el martillo del moderador golpeó la mesa, su interior comenzó a bajar y a hacerse añicos con una trituradora de papel integrada en el marco y activada a través de un sistema de bluetooth. Las caras de los presentes lo decían todo e incluso la casa de subastas era ajena a los planes del polémico artista. La destrucción no salió según lo previsto, ya que la idea era que se destruyera completamente, hecho que hubiera generado una situación de lo más comprometida entre Sotheby’s y la persona que decidió comprar la obra. 

Lo efímero como bofetada al circo del arte. Suena bien si no eres el que está pagando 1,18 millones de euros por un marco vacío o 120 mil dólares por un plátano pegado a un lienzo con cinta americana que acaba en el estómago de un tercero antes de ser sustituido por otro plátano. Y así sucesivamente, como si de flores se tratara - como dijo el dueño de la galería donde se expuso esta pieza- . El arte como espectáculo y como generador de titulares es fructífero para las galerías y las ferias. El plátano en sí, como los ejemplos enunciados, son el paradigma de hasta donde puede llegar la versión más ridícula de lo considerado como arte. Pero también pueden ser una manera canalla de retratar a aquellos especuladores o coleccionistas que ponen la guita, a esos que marcan la pauta de lo que es buen o mal arte y a los que siempre se les juzgará por haber formado parte de la pantomima. De la genialidad a la ‘tontura’ hay la misma distancia que de la carcajada al llanto. 

Las voces de la élite artística justifican ‘Comediante’ como una continuación de la obra del propio creador, Cattelan, quien no sólo creó un retrete de oro de 18 quilates titulado ‘América’ en 2016, sino que ha basado gran parte de su carrera artística suspendiendo objetos, animales y hasta seres humanos. El arte queda embellecido por la reputación del artista, y conceptos como el ridículo o la estupidez quedan relegados a la mínima expresión. Le pese a quien le pese. 

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