Arrodillarse y cómo Black Lives Matter se convirtió en sinónimo de comunismo

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Los ingleses Jude Bellingham y Tyrone Mings se arrodillan (The FA via Getty Images)
Los ingleses Jude Bellingham y Tyrone Mings se arrodillan (The FA via Getty Images)

A medida que comienzan los juegos de la Eurocopa 2020, el debate sobre arrodillarse continúa dominando la conversación nacional en el Reino Unido, y algunos ministros del gobierno británico han defendido el acto en nombre de abordar el "racismo", pero lo han criticado cuando se hace en nombre de Black Lives Matter.

Pero, ¿cómo es que Black Lives Matter, un movimiento global centrado en crear un mundo en el que la vida y el futuro de las personas afrodescendientes cuenten tanto como los de cualquier otra persona, se convirtió, para algunos, en aparente sinónimo de comunismo?

Hablando en el turno de preguntas de la BBC el jueves por la noche, la ministra de Educación, Gillian Keegan, dijo que "lo que está sucediendo aquí es que esto en sí mismo está generando más divisiones, está creando nuevas divisiones".

“Hay algunos ministros conservadores (que) están muy en contra, ¿por qué? Porque Black Lives Matter representa cosas que ellos no representan. Realmente se trata de quitarle fondos a la policía y derrocar al capitalismo, que es, ya sabes, Black Lives Matter la organización política real”, dijo.

Y el viernes, el ministro de vacunas, Nadhim Zahawi, dijo que él y el gobierno apoyaron ponerse de rodillas cuando el simbolismo está vinculado a “recordarle al mundo lo doloroso que es ser sometido al racismo al que ha sido sometido Marcus Rashford, ya sea en las redes sociales o en otro lugar, estoy absolutamente de acuerdo".

"Si luego extrapolas a un movimiento Black Lives Matter que tiene una agenda política... ese es un lugar diferente, es lo que quiero decir, por eso creo que solo tenemos que diferenciar y respaldar correctamente a nuestro equipo".

Pero, ¿de dónde ha salido esta idea?

¿Cuáles son los objetivos de las organizaciones Black Lives Matter?

Plural, pero con un enfoque clave: acabar con las desigualdades estructurales. Hay dos grupos de solidaridad líderes bajo esta bandera: BLM US y BLM UK, así cómo otras facciones alrededor del mundo.

El sitio web del grupo estadounidense afirma que su misión es "erradicar la supremacía blanca y construir poder local para intervenir en la violencia infligida por el estado y por los justicieros sobre las comunidades afroamericanas".

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Mientras tanto, la filial de Black Lives Matter UK dice: “Creemos que podemos crear un mundo sin violencia y explotación sistémicas, donde todos puedan vivir una vida plena y libre. Para nosotros, esa es la definición de liberación”.

El colectivo también llama a “desfinanciar a la policía e invertir en las comunidades”, es decir, desinvertir los fondos de las fuerzas policiales y reasignarlos a medidas no policiales orientadas a garantizar la seguridad pública; los críticos de BLM venden la falsa narrativa de que el lema significa abolir la policía por completo.

Alrededor del 20 por ciento de los británicos se oponen al movimiento BLM, según datos recientes.

Una página de recaudación de fondos, ahora desaparecida, perteneciente a la filial del Reino Unido, se refería al derrocamiento del capitalismo.

¿La “influencia comunista”?

Hay una larga historia de movimientos antirracistas que los críticos etiquetan como campañas comunistas subversivas, ya sea por falta de comprensión o por un aparente objetivo de desacreditar las causas por completo.

A ambos lados del Atlántico, este tema recurrente ha sido testigo durante décadas, ya sea a través de los ataques contra el Dr. Martin Luther King por parte del director del FBI, J Edgar Hoover, y el gobierno de los Estados Unidos en la década de 1960, hasta la persecución de activistas afrodescendientes británicos por parte de las autoridades en los Estados Unidos de 1970.

Hoover a menudo denunció la "influencia comunista" dentro del movimiento “Negro", mientras que utilizó intimidación contra varios activistas por la igualdad y los colocó bajo vigilancia.

Y en julio de 1970, el Ministerio de Relaciones Exteriores envió un informe sobre el "Movimiento Black Power" en el Reino Unido al Departamento de Inmigración del Ministerio del Interior. Fue compilado por el Departamento de Investigación de la Información (IRD, por sus siglas en inglés), una unidad de propaganda encubierta establecida durante la Guerra Fría para hacer frente a las "influencias comunistas".

Si bien puede haber habido socialistas dentro de cualquier grupo de derechos civiles, durante la Guerra Fría no era raro que los políticos anticomunistas aprovecharan las tensiones políticas al vincular las campañas de derechos civiles con el comunismo.

Miriyam Aouragh, profesora de la Escuela de Medios y Comunicación de Westminster con sede en Londres, dijo a PolitiFact: “Estoy bastante convencida de que éstos son en su mayoría intentos de difamar a los activistas antirracistas.

"Creo que en algunos medios, 'marxista' es lenguaje político sugestivo de algo horrible, como 'nazi', y por lo tanto permite deslegitimar/deshumanizarlos".

En un video de 2015 que resurgió el año pasado, la cofundadora de Black Lives Matter US, Patrisse Cullors, dijo que ella y sus compañeros organizadores son "marxistas entrenados".

“Somos marxistas formados. Estamos muy versados en, digamos, teorías ideológicas. Y creo que lo que realmente intentamos hacer es construir un movimiento que pueda ser utilizado por muchos, muchos afrodescendientes”, le dijo a Jared Ball de Real News Network.

El marxismo se sustenta esencialmente en el principio de una sociedad sin clases donde ricos y pobres son iguales.

La historia de arrodillarse

El acto en sí precede a la organización Black Lives Matter, que comenzó a funcionar en 2013, y se reavivó después de la muerte de George Floyd a manos de un oficial de policía blanco en mayo de 2020.

Durante muchos años, los activistas contra el racismo han asociado el arrodillarse con el concepto de protesta contra la discriminación y como un medio para hacer valer los derechos.

En particular, la figura estadounidense de los derechos civiles Martin Luther King Jr. se arrodilló durante una marcha en Selma, Alabama, en 1965.

Hizo el gesto mientras dirigía una oración frente al Palacio de Justicia del Condado de Dallas, Alabama, junto con varios otros manifestantes por la igualdad, después de que el grupo de unos 250 fue arrestado por desfilar sin un permiso.

Además, hay una imagen de renombre del siglo XVIII que aparece en un medallón, por el alfarero inglés y abolicionista Josiah Wedgwood, de un hombre afrodescendiente esclavizado arrodillado, con la inscripción "No soy un hombre y un hermano".

La ilustración fue ampliamente reproducida y la frase se convirtió en grito de mobilización para los abolicionistas europeos de la esclavitud.

En 2016, el ex mariscal de campo de la NFL Colin Kaepernick abrazó el símbolo una vez más, arrodillándose después de negarse a pararse durante el himno nacional previo al juego debido a cómo se trata a las minorías en los EE.UU.

“No me voy a poner de pie para mostrar orgullo por una bandera de un país que oprime a los afroamericanos y las personas de color”, dijo Kaepernick en ese momento.

Pronto se filtró a otros deportes y continúa desempeñando un papel en la discusión mundial sobre el racismo.

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