La arriesgada apuesta contra el coronavirus: “parar” el sistema inmune al inicio de la infección

La arriesgada apuesta contra el coronavirus: “parar” el sistema inmune al inicio de la infección

¿Parar el sistema inmune en mitad de una infección, especialmente en una con las consecuencias que tiene la COVID-19? Pues parece que puede ser una alternativa, al menos para algunos pacientes, que les permita pasar la enfermedad con menos gravedad, o incluso salvarles la vida.

La idea se basa en una cuestión muy clara: en muchos casos, la gravedad de la infección por coronavirus se relaciona con un exceso de respuesta del sistema inmune. Y pararlo – en el momento preciso, y durante el tiempo correcto – puede ser la única opción.

Nuestro sistema inmune, nuestras defensas, es tremendamente complejo y potente. Entrar en una explicación detallada queda fuera del objetivo de este post, pero tampoco es necesario. Sí hace falta saber que el sistema inmune trabaja, por decirlo de alguna manera, en dos fases: la respuesta innata y la respuesta adaptativa.

La primera que se dispara es la innata. Y funciona de una manera muy directa: ataca a todo aquello que no debería estar. En el caso de la infección por coronavirus, se encarga de matar a todas aquellas células que muestran signos de estar colonizadas por el virus. En cambio, la respuesta adaptativa es más específica. No trata por igual todas las células infectadas, cuenta con mecanismos para contrarrestar sus ataques… es más específica.

La respuesta adaptativa llega más tarde que la respuesta innata. Llega para terminar la tarea, cuando ya apenas quedan células infectadas por el virus.

El problema con el coronavirus es que, como el periodo de incubación es largo, la respuesta adaptativa se dispara cuando la respuesta innata aún está activa. Pero, por desgracia, no es que las dos respuestas sumen esfuerzos; más bien se interfieren la una a la otra complicando la infección.

Incluso, en algunos casos, esta respuesta sumada de ambas respuestas termina provocando la ya famosa “tormenta de citoquinas”, un proceso bioquímico y fisiológico que está muy relacionado con la gravedad de la COVID-19 en algunos pacientes.

Bien, pues en esta situación, parece que lo mejor es parar al sistema inmune. La propuesta que hacen los autores del artículo es esa: mediante medicación conseguir que el sistema inmune detenga su respuesta durante el tiempo justo, reiniciarla y de esta manera permitir que nuestras defensas cumplan con su trabajo sin excederse.

La idea tiene una sólida base teórica – de acuerdo a los modelos matemáticos más utilizados en el campo – e incluso cierto respaldo experimental, aunque en un grupo muy reducido de pacientes. Antes de utilizarlo de manera masiva harían falta más estudios, primero en cultivos celulares y modelos animales, y pruebas controladas. Pero, aunque sea contraintuitiva, tenemos una propuesta más.

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