Arrasados por la sequía, agricultores de California arrancan preciados almendros

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Agobiado por una devastadora sequía y restricciones de agua, Daniel Hartwig no tuvo más remedio que arrancar miles de preciosos y fragantes almendros de su granja de California.

"Te parte el corazón", suspiró mientras contemplaba el alguna vez vibrante paisaje que tenía ante sí: hojas rizadas y amarillentas que cubrían las cáscaras de lo que habría sido la cosecha de almendras de este año, si hubiera llegado el agua.

Las raíces están expuestas y podridas y empiezan a tornarse polvorientas. La temperatura matinal de 40 grados Celsius acelera su descomposición.

Entre ellas se desplazan enormes máquinas que convertirán en grandes pilas de astillas los "hermosos almendros de primera calidad" de Hartwig.

- "Shock brutal" -

"Es un shock súbito y brutal", dice el granjero.

Hartwig es el encargado del manejo del agua en la enorme propiedad Woolf Farms, una extensión de 8.000 hectáreas cerca de la pequeña ciudad mercado de Huron.

Esta es la primera vez que la granja ha tenido que arrancar tantos árboles antes de que lleguen al fin de su vida.

En Woolf Farms todo ha sido diseñado para optimizar el uso del agua: desde sistemas de irrigación por goteo hasta sensores de última generación instalados en toda la propiedad.

Pero los almendros están sedientos y el valle no tiene agua.

Tras muchos años de escasas lluvias y un invierno particularmente seco, las autoridades de California le cerraron los grifos a los productores agrícolas. Luego de una serie de cálculos, la granja decidió enfrentar los duros hechos.

"No hay suficiente agua en el mercado" para mantener vivos los almendros dijo Hartwig. "Es ciertamente doloroso hacer estos cambios". Y la razón es muy simple: el mercado de almendras de California rinde unos 6.000 millones de dólares por año.

- "Chicos malos" -

California produce el 80% de las almendras que se consumen en el mundo. Su mercado su duplicó en 15 años gracias a la demanda de sustitutos de productos animales, tales como leche de almendra.

Las almendras de Woolf Farms llegan hasta India o Australia ¿Se terminó esa era?.

"Hay una percepción de que los granjeros están aquí para desperdiciar agua", dijo Hartwig. "Eso suena a que somos los chicos malos", añade.

Para regar los cultivos que consiguió preservar, Woolf Farms bombea agua desde las profundidades del subsuelo.

"Me enorgullece que podamos alimentar al mundo desde aquí", dice.

"Si no tenemos las herramientas para hacer eso ¿de dónde saldría esa comida?", se preguntó.

Conduciendo a través de la finca, que se extiende hasta donde alcanza la vista, Hartwig señaló una serie de campos en barbecho.

"Todo esto debería ser una granja", señala. "Ahora es apenas un retazo de cultivos".

"Hicimos lo que pudimos", dice resignado.

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