Con menos argentinos, Punta del Este comenzó su temporada de verano

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Vista desde La Posta del Cangrejo, La Barra, Punta del Este
Natalia Ayala

PUNTA DEL ESTE (Enviada especial).- La temporada promete ser la más exclusiva de todas. En su primera edición pandémica abierta al turismo internacional, la ciudad balnearia uruguaya habilitó sus fronteras y recibió a un público de alto poder adquisitivo para dar inicio a un verano diferente.

La temporada va a ser muy diferente a la anterior. No será la que soñamos, pero es mucho más que la que imaginábamos al principio”, afirmó el secretario de Presidencia de Uruguay, Álvaro Delgado, en una rueda de prensa en la que participó este medio. Así, autoridades locales reconocen que no será la mejor temporada para el corredor esteño.

“La tendencia es que la gente va viendo qué hace sobre la fecha”, describió Analía Suárez, presidenta del Centro de Hoteles de Punta del Este, que nuclea unos 90 establecimientos. Hasta el 15 de enero, se calcula un nivel de ocupación hotelera en torno al 60%. Para la segunda quincena del mes, el panorama es incierto.

Luego de un feriado a puro sol y turistas desparramados por las playas más icónicas de Punta del Este, el primer día del año llegó con nubes y mucho viento.

Brecha cambiaria

Los veraneantes conocedores lo saben: no hay techo en materia de precios cuando de Punta del Este se trata. Los habitués de la ciudad balnearia que se extiende por más de cuarenta kilómetros de playa no reniegan ni se quejan por los valores dolarizados. “Siempre fue caro, siempre fue un lugar de lujo, pero este año para los argentinos con una economía destrozada es mucho más costoso”, señala María Ventura Ranceze, de 29 años, en diálogo con LA NACION.

La joven es una de los muchos viajeros que acortaron sus días en Punta del Este, pero que decidieron venir igual al menos a pasar Año Nuevo. “Me trae un montón de recuerdos y me encuentro con amigos y familia”, justifica Ventura Ranceze.

En el centro Mar de Verdes, Manantiales, Punta del Este
Natalia Ayala


En el centro Mar de Verdes, Manantiales, Punta del Este (Natalia Ayala/)

Según proyecciones del Centro Investigaciones Económicas (Cinve) de Uruguay, el total de argentinos que ingresa esta temporada al territorio uruguayo se reducirá en un 26% respecto al mismo período en tiempos de prepandemia, mientras que la merma de visitantes brasileños sería menor, en torno del 16%.

En total, de acuerdo con datos a los que accedió LA NACIÓN por fuentes oficiales del gobierno uruguayo, casi 60 mil argentinos cruzaron la frontera con Uruguay desde el 15 hasta el 29 de diciembre de 2021. Eso representó al 61% de turistas en general, mientras que los brasileños son unos 18.000, es decir, un 19% del total de turistas. En tercer lugar, quedaron empatados los veraneantes del Paraguay y Estados Unidos, seguidos por viajeros de España. El 10% restante de las 95.108 personas que llegaron a Uruguay en los últimos quince días vienen de otra mezcla de naciones.

José Ignacio, la excepción

Pese a la baja generalizada en argentinos veraneantes, hay áreas turísticas como José Ignacio que se muestran inmunes. Las largas filas de autos son una postal recurrente y los restaurantes de 500 cubiertos están sin reservas disponibles hasta el 6 de enero. Los veraneantes de alto poder adquisitivo no parecen afectados por la significativa brecha cambiaria entre el peso uruguayo y el peso argentino.

“Hace dos años que no podía venir por la pandemia, lo encontré más vacío, pero muy lindo”, explica la actriz argentina-mexicana Magdalena Moguilevsky Hojean al ser consultada por LA NACION en el Mostrador Santa Teresita, del chef argentino Fernando Trocca. La figura internacional consideró que los precios del Este se asemejan a los de Miami, en Estados Unidos.

Por su parte, el fundador de la firma de comunicación Grupo Mass, Wally Diamante, señala: “Este verano hay poder adquisitivo en Uruguay. Las casas más caras están todas llenas. En propiedades de US$50.000 para arriba, no hay nada que esté vacío”. Hay un mercado de lujo, esa es la tendencia”, remarca.

La evolución de la pandemia en la Argentina

La arteria estratégica que significa la Ruta 10, corazón de La Barra, luce más vacía de lo habitual comparada con en otros veranos. El ícono de la ciudad balnearia donde miles y miles de turistas solían detener el tránsito y generar una demanda masiva en bares y restaurante, hoy se mueve a otra velocidad. Las opciones gastronómicas con cafés como protagonista son el gran atractivo, un producto que apunta a la clientela argentina. Borneo Coffee es uno de los locales exitosos que está lleno a toda hora.

La península sigue siendo un lugar que convoca, pero en esta oportunidad con mayor presencia de turistas uruguayos que de argentinos. El centro urbano de la Punta tiene a la calle Gorlero como ruta de peregrinaje, sobre todo de familias y adolescentes que se pasean en bandas de amigos por locales de comida rápida.

También en la zona céntrica, un nuevo punto de encuentro llama la atención por las largas filas y poco tiene que ver con el ADN de Punta del Este. Tras los festejos de Año Nuevo, los centros de testeo en el hotel Enjoy, en la Parada 3 de la Mansa, y el ubicado en el estacionamiento del Punta Shopping registraron una catarata de turistas que formaron fila desde temprano el sábado. Según constató este medio, hasta el próximo lunes no hay turnos disponibles en el centro ubicado sobre la avenida Roosevelt.

Un PCR con resultado negativo es requisito ineludible para regresar a la Argentina desde cualquier destino internacional. La alta demanda por un test es señal de que para muchos las vacaciones en Punta del Este es un viaje exprés. El resto del verano se mantiene, todavía, en incógnita.

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