El argentino Villar Rojas lleva un insólito banquete a la azotea del Met

Catherine TRIOMPHE
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Esculturas de la muestra "Teatro de la desaparición", del argentino Adrián Villar, en el Metropolitan Museum de Nueva York, el 14 de abril de 2017

Esculturas de la muestra "Teatro de la desaparición", del argentino Adrián Villar, en el Metropolitan Museum de Nueva York, el 14 de abril de 2017 (AFP | ANGELA WEISS)

Con Central Park y los rascacielos de Nueva York de fondo, el escultor argentino Adrián Villar Rojas creó en la azotea del Met un curioso banquete con el que resucitó decenas de objetos del museo olvidados detrás de cualquier vitrina.

La puesta en escena -abierta este viernes al público en la terraza del bar del Museo Metropolitano- está compuesta por nueve mesas blancas, cada una con objetos elegidos por el artista entre los departamentos del museo más grande de Nueva York, desde el Antiguo Egipto a las artes de África y Oceanía, pasando por el medievo.

En este banquete al aire libre, todos tienen su papel.

Los objetos son usados de forma insólita por figuras modernas realizadas para la ocasión a partir de personajes reales, a menudo conocidos del artista, que fueron escaneados, agrandados o reducidos, impresos en 3D y blanqueados.

Bajo el título "Theater of Disappearance" ("Teatro de la desaparición"), la composición enmaraña épocas, civilizaciones, lo animado y lo inanimado, en un ejercicio que devuelve al museo su razón de ser.

"La idea es precisamente: qué es hoy un museo, qué significa un objeto dentro de urnas de cristal", explica Beatrice Galilee, comisaria de la exposición.

En una de las mesas yace un caballero abrazado por una joven moderna, con calzado deportivo, ante la mirada de una nutria.

En otra, dos brazos -sin su cuerpo- sostienen un plato, con un vaso roto cerca, mientras un personaje contemporáneo, con la cabeza envuelta en un mantón, parece dispuesto a comer.

- Cuadro viviente -

"Los personajes activan objetos que no se habían activado a veces desde hacía miles de años. Esta idea de la activación fue una de las cosas que más entusiasmaron al artista", añade Galilee.

La escena parece tan real que los primeros visitantes de este viernes tenían a menudo la tentación de sentarse en las sillas blancas, que parecían invitarlos a participar en la cena.

Pero "las mesas y las sillas son esculturas, no hay que tocarlas", repite, reconociendo que esta tentación crea "una tensión".

Adrián Villar Rojas, nacido en 1980, es un habitual de las obras de gran tamaño y dice inspirarse a menudo en los cómics y la música grunge.

Para este proyecto, se sumergió en la historia y las colecciones del museo, reuniéndose con comisarios, investigadores, conservadores de objetos y especialistas en imagen.

Este viernes deambulaba entre los visitantes oculto tras sus lentes de sol. "Es tímido y no quiere hablar", según Galilee.

Con sus jeans y chaqueta con capucha, parecía uno de los personajes de su obra, en la que se representó discretamente a través de dos pares de brazos cortados que aluden a sus propios brazos.

La exposición está programada hasta el 29 de octubre, cuando el mal tiempo llegue a Nueva York. El bar del Met se rediseñó para fundirse con el decorado, incluso carta, que ahora incluye cócteles seleccionados por Villar Rojas.