Argentina aún busca salida al conflicto por deuda

BUENOS AIRES, Argentina (AP) — Argentina se negó a ceder el viernes en la noche en su prolongado litigio con tenedores de bonos inconformes, los cuales solicitan el pago de 1.450 millones de dólares por su parte de una deuda en mora sobre la que la mayoría de los otros acreedores aceptaron descuentos considerables hace varios años cuando el país salía de una crisis económica.

El juez estadounidense Thomas Griesa le dio a Argentina de plazo hasta la medianoche del viernes para responder si aceptaba su fallo y comenzaba a pagarle a los tenedores de bonos inconformes el mes próximo.

En cambio, el gobierno argentino dijo que no renunciará a sus apelaciones. Los abogados de Argentina alegaron que los fondos utilizados para pagar deuda soberana son inmunes a los fallos de las cortes estadounidenses y que la solución planteada por el juez Griesa amenaza el valor de billones de dólares en deuda emitida por los gobiernos en el mundo. Esos argumentos ya fueron descartados en apelaciones, pero Argentina cuenta con que un tribunal pleno de apelaciones invalide a su propio panel, algo que raras veces ocurre.

La presidenta argentina Cristina Fernández ha ofrecido seguirle pagando a quienes aceptaron descuentos en sus bonos, al tiempo que no le paga ni un centavo al fondo de inversiones NML Capital Ltd., del multimillonario estadounidense Paul Singer, ni a otros bonistas que no participaron en el canje de deuda.

Singer convenció en octubre a un juez de Ghana para que retuviera a la embarcación emblemática de Argentina, la Fragata Libertad, a fin de conseguir el pago de 370 millones de dólares por bonos de la deuda impagos desde la mora argentina de 2001.

Griesa dijo que, apele o no Argentina, él está decidido a obligar al gobierno de Fernández a que cumpla su fallo, el cual implica pagar a los tenedores de bonos que no aceptaron el canje una cantidad igual a la de cada reembolso que haga el país a los bonistas que sí participaron en la reestructuración de la deuda. Los siguientes pagos de este tipo, por más de 3.000 millones de dólares, vencen en diciembre, y NML dijo al juez esta semana que sus 1.450 millones de dólares también deben ser pagados, completos.

La respuesta argentina, que en esencia ignora la decisión del juez con la esperanza de que sea anulada en apelaciones, intensificará todavía más la incertidumbre en un mercado de bonos que ya devaluó la deuda argentina en 30% desde que Griesa anunció su fallo el mes pasado. El juez ha amenazado con aplicar sanciones no especificadas para forzar a Argentina a que cumpla, incluyendo la medida de obligar al Bank of New York, que procesa los pagos argentinos, a que se convierta en los hechos en un responsable del cumplimiento de la resolución.

Un posible escenario es que Argentina envíe sus 3.000 millones de dólares al Bank of New York, lavándose las manos de lo que le ocurra al dinero una vez que salga del territorio argentino. El juez podría entonces ordenarle al banco que pague a los bonistas inconformes una parte de los 3.000 millones, lo cual reduciría los reembolsos a otros acreedores. Algunos analistas consideran que esto causaría una mora técnica, que en la práctica incumpliría los compromisos de Argentina y provocaría posiblemente otra crisis financiera en el país.

El Bank of New York respondió el viernes que se niega a cooperar con Griesa. En un documento formal le dijo al juez que la única responsabilidad del banco es procesar los pagos a los bonistas de la deuda reestructurada, no a los acreedores ajenos al canje. Si actúa de otra manera sin reglas claras proporcionadas por el juez, argumentó el banco, podría también ser demandado, y por los dos tipos de tenedores de bonos.

Los que tienen bonos reestructurados también objetaron el viernes la decisión de Griesa. Están encabezados por Sean O'Shea, quien arguyó en favor de los fondos Gramercy Funds Management que el dinero de esta institución estaba siendo "retenido como rehén" por el fallo del juez.

Griesa dijo que tomaría prontas medidas sobre las respuestas del viernes y que afinaría su resolución a tiempo para las fechas de pago en diciembre.

Los bonistas de la deuda reestructurada contrataron al abogado David Boies, el poderoso litigante que representó al demócrata Al Gore en su fallida demanda ante la Corte Suprema de Estados Unidos en torno al resultado de las elecciones presidenciales de 2000.

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