Argentina está en el Mundial. Ahora viene la parte difícil

Por RICARDO ZÚÑIGA

En serios apuros hasta la última fecha y aferrada a su buque insignia, Argentina accedió a la que probablemente será la última Copa del Mundo de Lionel Messi.

Ahora viene la parte difícil.

La clasificación agónica en el cierre de la eliminatoria sudamericana con un triunfo en Ecuador sencillamente cumplió con la que es una obligación básica para una selección con el pedigrí de Argentina. La tarea pendiente del técnico Jorge Sampaoli antes de Rusia será arreglar las grietas en una Albiceleste que estuvo a punto de perderse un Mundial por primera vez en 48 años.

Algunos puntos a tener en cuenta sobre el desempeño de Argentina en la eliminatoria y su panorama rumbo al Mundial.

MESSI AL RESCATE

En un momento crucial, Messi tuvo que vestirse de superhéroe para salvar a la selección.

Sin exhibir el mismo nivel extraterrestre que muestra cada semana con el Barcelona, el delantero brilló cuando más se lo necesitaba y sus tres goles enfilaron la victoria del martes por 3-1 en Quito que aseguró el boleto.

Messi jugará en Rusia su cuarto y posiblemente último Mundial, o al menos el último con sus poderes todavía en un nivel superlativo, tomando en cuenta que tendrá 35 años cuando se dispute el campeonato de 2022 en Catar.

Será, por lo tanto, su oportunidad para sacudirse de una vez por todas el fantasma que lo persigue desde que comenzó a deslumbrar hace más de una década: a pesar de conquistar todos los títulos habidos y por haber con su club, Messi todavía no ganó un trofeo con la selección mayor de Argentina. Y mientras no lo consiga, saldrá perdiendo en la comparación con el otro ídolo de la albiceleste y campeón mundial en 1986, Diego Maradona.

Con Messi a la cabeza, Argentina perdió la final del Mundial de 2014 en tiempo extra ante Alemania. En los dos mundiales anteriores fue eliminado por el mismo oponente, aunque en ambas ocasiones fue en los cuartos de final. En el torneo de 2006 en Alemania, cuando todavía era un chiquillo que acababa de cumplir 19 años, el delantero ni siquiera salió de la banca en un partido que se definió por penales.

“La nacionalidad del mejor jugador del mundo por suerte es argentina”, resumió Sampaoli. “Messi no le debe el Mundial Argentina, sino el fútbol le debe el Mundial a él. Nosotros tuvimos la posibilidad de ayudarlo, es el mejor jugador de la historia”.

SEQUÍA DE GOLES

Más allá de las proezas de Messi, el principal problema de Argentina ha sido la falta de goles.

La Albiceleste marcó apenas 19 en las 18 fechas de las eliminatorias, empatada con Paraguay con la segunda menor cifra detrás de los 16 de Bolivia. Messi aportó siete de esos goles, y ningún otro jugador sumó más de dos.

En contraste, los dos equipos que superaron a Argentina en la tabla, Brasil y Uruguay, marcaron 41 y 32 goles, respectivamente, mientras que el cuarto clasificado de Sudamérica, Colombia, acumuló 21.

Antes de la victoria en Ecuador, Argentina hiló cuatro partidos sin ganar _ una derrota y tres empates _ en los que consiguió apenas un tanto, y ese fue un autogol de Venezuela. Los tres goles de Messi en Quito fueron los primeros que la selección consiguió en jugada abierta desde el triunfo por 3-0 sobre Colombia en noviembre del año pasado.

Sampaoli ensayó de todo para resolver el problema, desde excluir del plantel al veterano delantero Gonzalo Higuaín, hasta probar al artillero de Boca Juniors, Darío Benedetto. También citó a jugadores que habían sido ignorados en el pasado, como Mauro Icardi y Alejandro Gómez.

Al final ninguno fue la respuesta, y Messi terminó por hacerse cargo de la clasificación.

Sergio Agüero, que se perdió las dos últimas fechas por una fractura de costilla, y Ángel Di María tendrán que aparecer en Rusia para no dejar toda la responsabilidad sobre Messi. Sampaoli también debe hallar la fórmula para que Paulo Dybala, la joven estrella de la Juventus que es considerado como el heredero de Messi, se entienda con la estrella del Barsa.

¿FIN DE JAVIER MASCHERANO?

El veterano zaguero y volante de contención ha sido uno de los pilares de la selección en la última década. Pero, con 33 años y un estilo de juego que le exige hasta la última gota de energía a su físico, parece que empieza a quedarse sin mecha.

Sampaoli lo dejó en la banca cuando Argentina empató sin goles el 31 de agosto en Uruguay, aunque el compañero de Messi en el Barcelona fue titular en las tres últimas citas.

El timonel optó por sacarlo de la medular del mediocampo y retrasarlo a la zaga, con la idea de que pueda regular su desgaste y no quedar tan expuesto en los recorridos más largos. De todas formas, un descuido suyo propició el gol de Ecuador cuando transcurría apenas el primer minuto de juego el martes en Quito.

Enzo Pérez tuvo un alto rendimiento frente a Ecuador en el mediocampo. Lucas Biglia y Ever Banega también se han desempeñado en ese sector.

Consumada la clasificación, Mascherano avisó que se entregará con todo para jugar en Rusia.

DEFENSA SÓLIDA

La defensa argentina permitió sólo 16 goles, la segunda menor cifra después los 11 que admitió el puntero Brasil.

Sin ser titular en su club Manchester United, el portero Sergio Romero ofrece garantías debajo de los palos, mientras que el central Nicolás Otamendi y los laterales Gabriel Mercado y Marcos Acuña también han tenido un buen rendimiento.

ESTABILIDAD EN EL BANQUILLO

Sampaoli fue el tercer entrenador de Argentina en esta eliminatoria, en coincidencia con la crisis institucional que atravesó la Asociación del Fútbol Argentino luego de la muerte de su veterano presidente Julio Grondona en 2014. Esta situación repercutió a nivel deportivo, a tal punto que Argentina llegó a la última fecha sin la clasificación asegurada por primera vez bajo el formato de eliminatorias de todos contra todos.

El ex timonel de la selección de Chile y del Sevilla tomó las riendas hace cuatro meses luego del cese de Edgardo Bauza, quien duró apenas ocho partidos al mando tras suceder a Gerardo Martino.

Argentina no repitió la misma alineación en los 18 partidos de la eliminatoria, y la falta de continuidad fue evidente en el juego individualista que exhibió durante largos trayectos, y la dependencia excesiva en Messi.

Ahora, Sampaoli tendrá ocho meses para encontrarle los mejores socios a Messi y saldar la deuda que el fútbol tiene con él.