Argentina en España: "Alquilé un piso y el año que viene voy a pagar lo mismo que ahora"

María Nöllmann
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Catalina Stamadianos ya no piensa dos veces antes de volver caminando sola de un bar. Tampoco prepara las llaves de su casa una cuadra antes para entrar rápido. La seguridad de las calles de Madrid, dice la joven de 25 años, es notablemente superior a la de Buenos Aires. Esa diferencia, sumada a cuestiones políticas, económicas y profesionales, fue una de las razones que la llevaron a emigrar.

"Acá, en España, el precio de la leche no aumentó en todo el año a pesar de la pandemia. Alquilé un piso y el contrato aclara que el año que viene voy a pagar lo mismo que estoy pagando ahora. Eso es algo impensado en la Argentina", comenta.

Catalina se mudó a Madrid a principios de septiembre. Había vivido en el exterior durante 2018, cuando la aerolínea en donde trabajaba en Buenos Aires la trasladó a Santiago de Chile, pero después de ocho meses decidió regresar a su ciudad natal. "Extrañaba la cotidianeidad con mis seres queridos. Cuando llegué, me di cuenta de que no hay lugar como casa, pero también noté que no iba a poder mantener la misma calidad de vida que me había acostumbrado a tener en Santiago", recuerda.

Después de haber vivido sola en Chile, la joven volvió a la capital porteña y se instaló en la casa de sus padres. "Empecé a hacer números y a evaluar la posibilidad de alquilar un departamento para mí sola, pero era inviable. Si decidía hacerlo, tenía que resignar muchísimas cosas", explica.

La cuestión laboral también influyó en su decisión de emigrar. Catalina se graduó de Relaciones Internacionales en 2017, y desde entonces trabajó en el sector de marketing digital de diferentes empresas. En los últimos años, su área de especialidad creció exponencialmente en muchas partes del mundo, incluyendo España. Por eso, cuando decidió irse a vivir a Madrid, aplicó a una beca para hacer una maestría en marketing digital en una universidad madrileña y fue aceptada.

La joven tardó solo dos semanas en conseguir su actual trabajo, en el área de marketing digital de un banco. Por ahora, trabaja desde su departamento, al igual que las dos jóvenes argentinas y el uruguayo con quienes vive. Los cuatro se mudaron a Madrid en septiembre y se conocieron a través de amigos en común.

Vivir en Madrid

A pesar del rebrote de coronavirus que enfrenta España, la maestría de Catalina sigue cursándose de manera presencial. "La vida de los ciudadanos de Madrid funciona con normalidad: se puede ir al cine, entrar a un local de ropa e ir a bares y restaurantes hasta las 22", detalla.

Sin embargo, dada la situación epidemiológica de España, no sabe cuándo va a poder viajar a visitar a su familia. Al tener pasaporte italiano y no español, teme que el país cierre las fronteras y deje de permitir que ingresen ciudadanos de otros países europeos. La joven extraña a su familia y a sus amigos, especialmente durante los domingos, cuando ellos suelen reunirse. Pero tiene la certeza de que la decisión de mudarse fue acertada y planea quedarse por tiempo indefinido.

"Obviamente, no me siento en mi país, pero tampoco me siento extranjera. Estoy llena de amigos, tanto argentinos como españoles, y llevo una vida social muy parecida a la que tenía allá", señala.

Apenas llegó a Madrid, Catalina conoció a un grupo de jóvenes argentinos, unos 20 migrantes, y desde entonces suele juntarse a comer y a salir con ellos, tanto los días hábiles como los fines de semana.

A nivel profesional, cree que España es un buen lugar para formarse y desarrollarse. Eso se debe a que el país cuenta con una gran cantidad destart ups, empresas jóvenes, relacionadas con marketing digital, y ella está interesada en emprender. "A pesar de la crisis de este año, sigue habiendo mucho emprendimiento y mucha inversión, porque la situación económica lo permite. Sé que si quiero empezar algo propio puedo recurrir a financiamiento externo con un plan de acá a cuatro años. En la Argentina, nada es tan fácil", comenta.