Argentina envió un diplomático a la toma de control del chavismo de la Asamblea Nacional

LA NACION
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El gobierno de Alberto Fernández participó con el envío de un funcionario de la embajada argentina la toma de control del chavismo de la Asamblea Nacional, después de unas elecciones cuestionadas por la oposición y gobiernos de países occidentales.

El cambio en el legislativo, que ahora preside el exministro y diputado, Jorge Rodríguez, marca una consolidación de poder para el régimen de Nicolás Maduro, que así se aseguró el control del bastión de la oposición que encabeza el presidente interino, Juan Guaidó.

Ante una consulta de LA NACION, en la Cancillería argentina reconocieron que en la ceremonia participó el ministro Eduardo Canale. Y subrayaron que no asistió Eduardo Porretti, el encargado de negocios que ejerce como principal representante diplomático de la Argentina en Venezuela.

"Reconocemos al gobierno de Maduro. No es una novedad, tenemos nuestras críticas, pero lo reconocemos", dijeron fuentes del Palacio San Martín.

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A la ceremonia chavista asistieron representantes de países afines con el régimen venezolano, como Irán, Siria, Cuba, Nicaragua, Turquía, Arabia Saudita, China, Bolivia, Trinidad y Tobago, Egipto, entre otros. La Argentina formó parte de este grupo.

La situación política y social en el país caribeño es un problema irresuelto para el presidenteAlberto Fernández, que hace equilibrio entre las distintas terminales de poder dentro del Frente de Todos. Así fue que hace un mes, el Gobierno evitó pronunciarse sobre las elecciones legislativas en Venezuela, reivindicadas por el gobierno de Nicolás Maduro y declaradas ilegales y criticadas por 16 países latinoamericanos, Estados Unidos y la Unión Europea, entre otras naciones. Incluso, se abstuvo de rechazar los comicios en una votación en la Organización de Estados Americanos (OEA).

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A eso se sumó la incomodidad de la Casa Rosada en torno a las violaciones a los derechos humanos que fueron recopiladas y condenadas por el informe de la ONU a cargo de la expresidenta chilena Michelle Bachelet.

Después de la jura de la directiva del Congreso, Jorge Rodríguez dio un discurso que se centró en cuestionar al parlamento opositor y las sanciones estadounidenses. Es que, con este avance sobre la Asamblea Nacional, Maduro debilita la posición de Juan Guaidó, quien en 2019 fue reconocido por Estados Unidos y decenas países como líder legítimo del país.

La nueva Asamblea Nacional asumió hoy en Venezuela e inauguró sus sesiones con una amplia mayoría de legisladores chavistas, aunque en paralelo la oposición reafirmó la continuidad del anterior Parlamento, que ratificó como legítimo representante del país.

"Estamos obligados al exorcismo" tras los cinco años del Parlamento opositor, lanzó Rodríguez tras ser electo por aclamación como presidente de la cámara. "Muy temprano rociamos con agua bendita cada rincón de las paredes", añadió con ironía.

Rodríguez aseguró que "no puede haber perdón con olvido" o "reconciliación con amnesia" en relación al período anterior de la Asamblea, en la que Guaidó se proclamó presidente encargado e impulsó una avalancha de sanciones para forzar la salida de Maduro.

Los legisladores opositores realizaron en tanto una sesión paralela en otro lugar, aunque se desconoce el sitio exacto y gran parte de sus participantes se conectaron online.

Los accesos al Palacio Legislativo en el centro de Caracas estuvieron rodeados de policías, con pocas personas circulando y los negocios cerrados. Los diputados oficialistas ingresaron a media mañana a la sede de la Asamblea Nacional para la toma de posesión. La policía incluso rodeó la residencia particular de Guaidó.