El plan B de los científicos para la supervivencia ante un futuro incierto: almacenar semen y óvulos en la Luna

Mariángela Velásquez
·6  min de lectura
View on the planet Earth from the Moon surface. Elements of this image are furnished by NASA
Una red de túneles de lava es el escondite perfecto para preservar la vida terrestre (Getty Images).

Los humanos vamos por muy mal camino. No solo vivimos en un ambiente peligroso proclive a desastres naturales sino que además nos hacemos daño con los constantes conflictos bélicos, el uso de la energía fósil y la deforestación.

Es por eso que los científicos han comenzado a diseñar un "plan B". Una especie de seguro de vida para todas las especies del planeta. Es la versión futurista del Arca de Noé. La diferencia es que los animales y las plantas no navegarán en un barco a la espera que pase el diluvio, sino que atravesarán la atmósfera y se alejarán de la Tierra en una nave espacial.

Al mando tampoco estará Noé. Los que desean crear un repositorio de células reproductivas de unas 6,7 millones de especies terrestres, incluyendo semen y óvulos humanos, son Jekan Thanga y su equipo de la Universidad de Arizona. Y el lugar elegido como bóveda natural es la Luna

Los desastres naturales, las sequías, los asteroides y las potenciales guerras planetarias son algunos de los peligros que podrían borrar la existencia sobre la Tierra. Thanga considera que los humanos debemos depositar esperanzas en el espacio y poner más empeño en el desarrollo de los viajes espaciales para preservar la vida tal y como la conocemos.

Un banco de especies terrestre dejaría a los especímenes en un completo estado de vulnerabilidad. Por eso insiste en que ya es tiempo de pensar en una bóveda lunar y hacerla realidad tan pronto como sea posible.

La impactante propuesta de resguardar la diversidad genética del planeta se llama "Pozos lunares y túneles de lava para un arca moderna " y fue presentada la Conferencia de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos Aeroespaciales.

Los útiles túneles de lava

Los incrédulos se preguntarán cómo los científicos podrán controlar las variables ambientales de un satélite tan hostil a la vida como la Luna. La respuesta no está en su irregular suelo sino a las características del subsuelo lunar. Allí no domina la roca sólida sino que hay miles de canales que se comunican como redes bajo la superficie.

El proyecto sería factible a mediano plazo porque no habría que realizar construcciones especiales. Las células reproductivas serían colocadas en esos canales lunares que ha sido descubiertos recientemente.

No es la primera vez que el sistema de cavernas lunares ha atraído la atención de la ciencia. Esa red de túneles son equivalentes a una serie de corredores protegidos, libres de los cambios de temperatura, radiación y la amenaza de meteoritos. Esas grutas también podrían ser usadas como alojamiento temporal para los exploradores lunares.

Recordemos que un día lunar dura unos 29 días terrestres. Eso significa que cualquier construcción realizada sobre la superficie tendría que soportar temperaturas extremadamente calientes durante las dos semanas que dura el día y muy frías durante los quince días de oscuridad.

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Con la tecnología actual, la bóveda quedaría a unos 4 o 5 días de viaje de la Tierra. Pero en el futuro estaría a la vuelta de la esquina. Para transportar 50 muestras de cada una de las 6,7 millones de especies se necesitarían 250 viajes espaciales.

Los nuevos hallazgos han determinado que los fosos tienen el tamaño ideal para el almacenamiento celular, con una profundidad que llega hasta los 100 metros. Son una solución perfecta y disponible para proteger a miles de especies de plantas y animales que ya se encuentran en peligro de extinción, dijo Thanga.

Las células reproductivas quedarían en una especie de hibernación, tal y como hemos visto más de una vez en las películas de ciencia ficción. Para ello, los científicos usarán las técnicas criogénicas que ya son usadas en la Tierra para preservar cordones de vida y otras materia orgánica.

Lo que los investigares todavía deben perfeccionar es el proceso de regeneración de la vida sólo a partir de células. En el caso de los humanos, todavía deberán dilucidar como crear un bebé humano a partir de un espermatozoide y un óvulo sin ser implantado en una mujer para completar el proceso de gestación.

Aprender del pasado

La vulnerabilidad del planeta tiene amplia fundamentación científica. Thanga relató que la erupción del Volcán del Monte Toba, ocurrida hace 75.000 años, estuvo a punto de extinguir la especie humana. La explosión habría sido 40 veces más poderosa que la bomba de hidrógeno más grande y habría generado una nube de ceniza tal que tapó la luz del Sol.

En ese invierno volcánico murieron millones de especies vegetales y animales. Se cree que población humana se redujo a un máximo de 10.000 parejas reproductoras, aunque algunos calculan que las parejas sobrevivientes no llegaron a 1.000.

Y antes de Toba se cree que hubo otra erupción aún más letal. Habría ocurrido hace unos 252 millones de años cuando la tierra no se había dividido en continentes en un punto de lo que hoy conocemos como Siberia. El calor y las emanaciones de la lava destruyeron la mitad de las especies terrestres y hasta el 90 por ciento de la vida marina.

Y si decidimos ser optimistas y pensar que este tipo de catástrofes nunca volverán ocurrir no podemos obviar otras alarmantes evidencias de que es momento de poner las barbas en remojo y resguardar unas cuantas muestras de esperma de hombres saludables para el día que perdamos la capacidad de concebir de manera natural.

Shanna Swan, epidemióloga ambiental y reproductiva de la Escuela de Medicina de Icahn en Mount Sinai en Nueva York demostró que la exposición a las sustancias químicas tóxicas reducido el conteo de espermatozoides en casi un 60 por ciento desde 1973.

La investigadora dijo que si seguimos al ritmo que vamos el conteo de espermatozoides caerá a cero para en el 2045.

Otro hallazgo de Swan es que no sólo ahora los hombres son menos fértiles sino que además tienen el pene más pequeño que sus abuelos. Una posible explicación sería que al producir menos esperma también disminuyen algunas hormonas masculinas que reducen el volumen testicular y la longitud del pene.

Thanga y Swan han demostrado con datos científicos que la extinción no sólo es un temor irracional sino que es una posibilidad podría materializarse de muchas maneras.

Yo creo que el banco de semen y óvulos en la luna no es una idea descabellada.

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