Un arancel bajo desató el escándalo de prostitución con la custodia de Obama

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Días después de concluida la Cumbre de las Américas en Cartagena de Indias, Colombia, comenzaron a conocerse detalles del escándalo de prostitución que involucró a la custodia del presidente Barack Obama durante su paso por la cita continental.

La prostituta que desató el escándalo del Servicio Secreto en Cartagena habló con el New York Times y afirmó que todo comenzó por un problema de comunicación con los agentes.

En un club de Cartagena ella contó que se encontró con el grupo de hombres que le invitaron unos tragos. Luego acordó pasar la noche con uno de los miembros del servicio secreto por 800 dólares la noche, pero cuando ya habían pasada un tiempo en la habitación del hotel Caribe, de Cartagena, sólo le querían pagar 30 dólares.

"Ellos nunca me dijeron que estaban con Obama. Eran muy discretos", relató la mujer de 24 años a la prensa, que nunca supo que los estadounidenses eran de la seguridad de Obama.

Furiosa, la prostituta se encontró a un policía colombiano que hablaba en inglés, quien le ayudó a reclamar ante los nerviosos hombres de la seguridad de Obama. Finalmente, entre todos, lograron reunir cerca de 250 dólares y la mujer se fue. Sin embargo, la noche de fiesta del servicio secreto ya había salido a la luz y el escándalo recién comenzaba.

En total se cree que 20 uniformados estadounidenses y 21 prostitutas estuvieron de fiesta esa noche en Cartagena, dos días antes de la llegada de Barack Obama a la Cumbre de las Américas, desatando el peor escándalo en la historia del Servicio Secreto.

Limpiar "la casa"

El precandidato presidencial Mitt Romney dijo que él "limpiaría la casa" en la agencia por el incidente, el cual se ha vuelto un tema embarazoso para la Casa Blanca en un año electoral.

"Lo correcto es quitar a las personas que traicionaron la confianza pública y antepusieron su diversión y sus intereses personales a los intereses de la nación", dijo Romney en una entrevista radiofónica.

No obstante, dijo que seguía confiando en el director del Servicio Secreto Mark Sullivan, como lo han expresado también miembros de la Casa Blanca y el Capitolio. El vocero de la Casa Blanca Jay Carney dijo el martes que Sullivan "respondió con rapidez al incidente y supervisa una investigación mientras hablamos''.

Sullivan, quien ha enfrentado cuestionamientos del Capitolio sobre si las correrías pudieron haber puesto en riesgo la seguridad del presidente, dijo que había referido el asunto a un investigador gubernamental independiente.

El Servicio Secreto despachó más investigadores a Colombia para entrevistar a las mujeres involucradas. Sullivan dijo que los 11 agentes del Servicio Secreto y los 10 miembros del ejército que están bajo investigación dieron diferentes versiones sobre quiénes eran las mujeres, de acuerdo con el representante Peter King, presidente de la comisión de seguridad nacional de la cámara baja.

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