Arabia Saudita admitiría que el periodista murió bajo su custodia

Rafael Mathus Ruiz

WASHINGTON.- La trama por la desaparición y presunta muerte del periodista Jamal Khashoggi, que fue visto por última vez a principios de este mes al ingresar al consulado de Arabia Saudita en Estambul, dio un nuevo giro luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habló con el rey Salman y abrió la posibilidad de que Khashoggi, un crítico de la casa real saudí, hubiera perecido a manos de "asesinos solitarios".

Una horas después de esa llamada, varios medios de Estados Unidos informaron sobre un supuesto plan de la familia real para despegarse de un asunto que puso en riesgo el estrecho vínculo forjado con la Casa Blanca de Donald Trump: Riad podría llegar a admitir la muerte de Khashoggi bajo custodia, dentro del consulado, durante un interrogatorio que "terminó mal" y que se realizó sin autorización oficial.

La nueva versión sobre qué sucedió con Khashoggi dentro del consulado saudita en Estambul mostró por primera vez un atisbo de alineamiento entre Washington y Riad por un asunto por demás espinoso. Turquía ha dicho que el periodista fue asesinado y desmembrado dentro del consulado, una acusación que Riad, hasta ahora, ha negado. La participación de "asesinos solitarios" les permitiría al rey Salman y a su heredero, el príncipe Mohammed bin Salman -conocido por sus iniciales, "MBS", cultor de un aura reformista y muy cercano al yerno del mandatario norteamericano, Jared Kushner-, despegarse del hecho.

Luego de hablar por primera vez con el rey Salman desde que se supo de la desaparición del periodista, Trump decidió enviar a su secretario de Estado, Mike Pompeo, a Riad con instrucciones de "encontrar una respuesta".

"Acabo de hablar con el rey de Arabia Saudita, que niega cualquier conocimiento de lo que pueda haber ocurrido ?a nuestro ciudadano saudí'. Dijo que están trabajando estrechamente con Turquía para encontrar una respuesta. ¡Estoy enviando de inmediato a nuestro secretario de Estado a reunirse con el rey!", tuiteó Trump por la mañana.

Un rato después, antes de volar a Florida y Georgia con la primera dama, Melania Trump, para evaluar los daños y monitorear las tareas de rescate tras el devastador paso del huracán Michael, Trump avaló la desmentida de Salman acerca de su involucramiento en la desaparición de Khashoggi, un crítico de la casa real. Y dio aire a la conjetura de "asesinos solitarios", agentes díscolos que actuaron por su cuenta.

"No vamos a dejar nada sin descubrir. Dicho esto, el rey negó firmemente cualquier conocimiento de ello. Realmente no lo sabía. Tal vez, no quiero entrar en su mente, pero a mí me sonaba como si estos hubieran sido asesinos solitarios. ¿Quién sabe? Vamos a tratar de llegar al fondo muy pronto. Pero la suya fue una negación plana", insistió Trump.

"Su negación de que él no tenía conocimiento no podría haber sido más fuerte", dijo Trump sobre el rey Salman.

Antes de hablar con el monarca, Trump había prometido un "duro castigo" si llegaba a confirmarse que el periodista había sido asesinado por sus críticas a la casa real. Pero Trump, a la vez, se mostró reticente a cancelar un acuerdo por ventas de armas por 110.000 millones de dólares con los sauditas. "No quiero dañar puestos de trabajo. No quiero perder un pedido como ese. ¿Y saben qué?, hay otras formas de castigar", había dicho.

El periodista saudita desapareció el 2 de octubre en el consulado de Arabia Saudita de Estambul cuando iba a gestionar unos papeles para casarse con su novia turca. Su desaparición generó tensión en Riad y Occidente. El primer viaje al exterior de Trump como mandatario fue a Arabia Saudita, toda una señal sobre las nuevas alianzas que el magnate ha forjado con su política exterior. Las tres principales potencias europeas, Gran Bretaña, Francia y Alemania, dijeron que trataban el caso con "máxima seriedad".