Kurti, un rebelde izquierdista y nacionalista, vuelve al poder

Agencia EFE
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Belgrado, 22 mar (EFE).- Albin Kurti, líder del movimiento Autodeterminación (Vetevendosje), de orientación izquierdista y nacionalista, fue elegido hoy por segunda vez como primer ministro de Kosovo, tras ganar las elecciones anticipadas de febrero pasado.

La lucha contra la corrupción, la mejora económica y social, la creación de empleo en un país con un 50 % de paro y una dura postura ante Serbia, de la que Kosovo se independizó unilateralmente en 2008, son los principales puntos de su agenda.

Aunque ya no es su principal mensaje, Kurti sigue defendiendo una unión de Kosovo, poblada mayoritariamente por albaneses étnicos, con Albania, y rechaza que los serbios que siguen viviendo en la región tengan algún tipo de autonomía.

Con todo, está dispuesto a dialogar con ellos más que con Belgrado, que sigue sin reconocer la independencia de Kosovo y considera a los serbios que allí viven como sus ciudadanos.

Un diálogo de normalización de las relaciones con Serbia bajo auspicios de la Unión Europea no figura entre las principales prioridades de Kurti.

El nuevo primer ministro es tremendamente popular entre los jóvenes, en un país donde la media de edad es de 30 años.

Su expulsión tras sólo siete semanas en 2020 fue vista por muchos como una maniobra de las viejas élites para apartarle del poder, lo que ha hecho que crezcan aún más su apoyos.

DE REBELDE A PRIMER MINISTRO

Kurti tiene 45 años, más de la mitad de ellos dedicado a la política, desde que a finales de la década de 1990 lideraba las protestas de los estudiantes albanokosovares contra el régimen del entonces presidente autoritario serbio, Slobodan Milosevic.

Su victoria en las elecciones de 2019 acabó con los 20 años del dominio que los partidos surgidos de la antigua guerrilla secesionista habían tenido sobre la política kosovar, a los que acusa del estancamiento y nepotismo que sufre la ex provincia serbia.

En 2015 fue detenido y el 2018 condenado por bloquear el trabajo del Parlamento lanzando gas lacrimógeno en el hemiciclo, para impedir la aprobación de acuerdos con Montenegro y Serbia.

Por eso, no pudo ser elegido diputado en esa legislatura, aunque eso no impidió su nombramiento como primer ministro.

También participó en protestas callejeras, a veces violentas, contra la presencia en Kosovo de las misiones militares y civiles de la ONU y la Unión Europea.

Kurti es ingeniero eléctrico y está casado con una noruega, con la que tiene una hija. Habla albanés, inglés, serbio y noruego.

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