Con una aprobación preliminar, Israel fija el rumbo hacia la disolución de su Parlamento

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© Maya Alleruzzo / AP

En una primera lectura, los legisladores votaron a favor del proyecto que conduciría a Israel a sus quintas elecciones en tres años y medio. Para concretar el fin de la actual Knesset, el proceso requiere de otras tres votaciones, que podrían completarse la próxima semana. No obstante, superar el estancamiento político que vive Israel desde 2019 es el mayor desafío de este eventual comicio anticipado.

Si bien en el último año esta fue la crónica de una disolución anunciada –por la débil cohesión de la variada coalición de gobierno del primer ministro Naftali Bennett–, no ha sido hasta hoy que Israel se ha encaminado legalmente a poner fin a su actual Parlamento, el cuarto en apenas tres años y medio.

Lo ha hecho tras aprobar en una lectura preliminar el proyecto de ley que daría paso a convocar una quintas elecciones israelíes, un proceso inicial que ha contado con una mayoría de 110 diputados (de los 120 que en total ostenta la Knesset) y que se extenderá con otras tres votaciones hasta mínimo el 27 de junio.

Derrocar su propio gobierno, en pro de la renovación de unas leyes que desde 1967 imponen doble régimen a los palestinos y que estuvieron a punto de desproteger judicialmente a colonos israelíes en los territorios ocupados, fue la voluntad de Bennett, a quien, de salir adelante las lecturas, lo seguiría de forma transitoria su codirigente y actual ministro de Relaciones Exteriores, Yair Lapid, de 58 años.

Aunque Israel parece vivir desde 2019 en una campaña electoral permanente, para esta ocasión Lapid sabe que sus mayores rivales serán los extremistas de derecha y ultrarreligiosos judíos que siguen aupando al ex primer ministro Benjamin Netanyahu. Incluso cuando este aún es investigado en tres causas separadas por posible corrupción y ha hecho todo por enredar, en sus palabras, "al peor gobierno de la historia de Israel".

"Netanyahu sabe que si Israel sigue siendo una democracia liberal, no podrá cancelar su juicio (...) Nuestra misión es asegurarnos que estas personas no tomen el poder y no dejar que aplasten la democracia de Israel", afirmó Yair Lapid desde Jerusalén.

Un proceso de cuatro etapas que podría resolverse el 27 de junio

Pese a que la votación preliminar allanó el camino de una nueva Knesset (Parlamento de Israel), el trámite legislativo del proyecto está lejos de completarse.

Con este primer visto bueno de los legisladores, el texto queda ahora en manos del comité de la Cámara, que debe decidir si prosigue con el proceso o lo deriva al comité legal. Sea quien sea que reciba la tarea, tendrá el control sobre los plazos para formalizar la desintegración del Parlamento.

Así, el proceso requiere de otras tres votaciones del pleno de la Knesset y dos revisiones en los comités para que sea efectiva. Por lo tanto, la conclusión más temprana se prevé para el próximo lunes.

Ante este panorama, una duda reinante en el Estado hebreo es si Nir Orbach, el legislador que renunció a la coalición de Bennett (compartían el partido Yamina) y que encabeza el comité de la Cámara, puede llegar a retrasar las lecturas con el fin de dar margen a que se forme un gobierno alternativo bajo la actual composición del Parlamento.

Esta opción ha sido manejada desde abril por el bloque opositor liderado por el Likud, el partido del ex primer ministro Netanyahu. Hoy por hoy, la alianza de derecha y ultrarreligiosa judía cuenta con 55 escaños y necesitaría atraer a al menos seis legisladores alineados con el Ejecutivo actual para concretar una nueva Administración sin llegar a nuevos comicios. Sin embargo, esta jugada parece poco factible.

Y es que, aunque el fin del gobierno de Bennett es un hecho por su estructura de ocho partidos diferentes, oficialismo y oposición siguen enfrascados en una lucha para determinar cuándo se producirá la disolución formal del Parlamento y bajo qué términos.

Lo que queda evidenciado en los 11 proyectos presentados este miércoles para dispersar la Knesset y llamar a elecciones anticipadas: nueve surgieron de la oposición y dos del oficialismo. Finalmente, todos quedaron adjuntados detrás de la propuesta de Yarik Levin, del partido Likud.

Mientras tanto, otra batalla se libra en torno a una propuesta de ley que buscaría evitar que un parlamentario acusado de crímenes pueda convertirse en primer ministro. La llamada 'ley del acusado' –impulsada por el partido Yesh Atid de Yair Lapid– podría afectar al intento de Netanyahu de regresar al poder que, de todas formas, no tendría fácil obtener los votos necesarios para su aprobación.

El primer ministro saliente Naftali Bennett –ya el de menos tiempo en el cargo en la historia israelí– anticipó a través de Twitter que, pese a apoyar el espíritu de la idea, votará en contra del proyecto al considerar que "en vísperas de las elecciones, uno no puede intentar cambiar las reglas del juego".

Las encuestas favorecen a Netanyahu, pero la amenaza del estancamiento político persiste

Cuatro sondeos de opinión publicados este martes 21 de junio en medios israelíes (entre ellos 'Canal 12' y la emisora pública 'Kan'), definieron como favorito al Likud de Netanyahu en unos eventuales comicios, que tendrían lugar entre finales de octubre, principios de noviembre.

Estos pronósticos, los primeros divulgados desde el anuncio de disolución del actual gobierno por parte de Bennett y Lapid, luego de haber "agotado las opciones para estabilizar" la coalición, arrojaron un crecimiento a favor de Netanyahu y sus aliados de derecha y ultrarreligiosos judíos, respecto a los resultados de las elecciones de 2021.

Salvo que al bloque no le alcanzaría para lograr la mayoría de 61 escaños necesaria para gobernar, y cuya ajustada cifra llevó a Bennett a un mandato empatado y luego de minoría, al perder desde abril a tres de sus aliados.

En esa línea, aunque lo intentaran de nuevo, los números tampoco alcanzarían para la coalición de Bennett y Lapid, quienes conocen la dificultad de mantener socios y han visto colapsar una inédita formación de ocho partidos, con figuras de ultraderecha, derecha, centro, socialdemócratas, izquierda y árabes.

Tras la triple dimisión y falta de apoyo contante de sus legisladores, la estacada final les llegó con el proyecto de ley mencionado, que renovaba la protección jurídica de los colonos de Cisjordania, a la que la Lista Árabe Unida se abstuvo y la oposición, aún estando a favor, votó en contra para hacer colapsar al gobierno.

Una dinámica que, de no modificarse, hará que Israel viva en un estancamiento político cual 'día de la marmota'. El mismo que perdura desde 2019 y lo ha convertido en el Estado que con más frecuencia celebra elecciones en el mundo. Desde 1996, vive una cada 2,40 años.

Con Reuters, AP y medios locales

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