Aprender 2021: cuáles son las causas de los pobres resultados y qué se puede hacer para revertirlos

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Las pruebas Aprender se tomaron el 1° de diciembre pasado a 623.000 estudiantes argentinos de sexto grado del nivel primario
Las pruebas Aprender se tomaron el 1° de diciembre pasado a 623.000 estudiantes argentinos de sexto grado del nivel primario - Créditos: @Ricardo Pristupluk

Esta mañana el ministro de Educación de la Nación, Jaime Perczyk, difundió los resultados de las pruebas Aprender que se tomaron el 1° de diciembre pasado, y el dato más preocupante según consignó fueron las dificultades que los estudiantes presentaron en lengua.

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Los resultados del examen, que abarcó a aproximadamente 623.000 estudiantes argentinos de sexto grado del nivel primario, muestran que el desempeño básico y por debajo del nivel básico en este área fue del 44%, mientras que en 2018 ese mismo segmento representó el 24,7%. Por su parte, el deterioro en matemática, la otra área evaluada, no fue tan abrupto porque ya se encontraba en un piso bajo. En 2018, el 42,6% de los chicos mostraba un desempeño básico y por debajo del nivel básico y en 2021 esta cifra subió al 45,2%.

Perczyk argumentó que las dificultades en lengua vienen desde hace tiempo y que están relacionadas con la pandemia de Covid-19 y con “los cuatro años de desfinanciamiento del gobierno de Mauricio Macri”. Frente a este último cuestionamiento, los especialistas consultados por LA NACION señalaron que los resultados se vinculan, por un lado, con una profunda falta de aprendizajes como consecuencia del cierre de escuelas durante poco menos de un año y medio, y por el otro, con el alto impacto de la pandemia en el deterioro económico de algunas familias.

Así, Martin Nistal, analista de datos del Observatorio Argentinos por la Educación, consideró que estos resultados son una fotografía de lo que sucedió durante la emergencia sanitaria. “Acá estamos viendo resultados pospandemia. No digo que no pueda haber un pequeño efecto de la gestión anterior, pero claramente estos son los resultados de la pandemia”, dijo.

El exministro de Educación de la Nación durante la presidencia de Mauricio Macri, Alejandro Finocchiaro, tampoco estuvo de acuerdo con Perczyk y consideró que no hubo desfinanciamiento: “Si uno sigue financiando un sistema que está viciado, no sirve para nada. El ministro sí tiene razón cuando quiere agregar una hora más de clases, en eso lo apoyamos todos”.

Estas pruebas de carácter censal examinan el nivel en matemática y en prácticas del lenguaje de los estudiantes y se realizan cada dos años. En 2020, se suspendieron por la falta de presencialidad debido a la pandemia y se reprogramaron para finales de 2021.

Perczyk explicó que hay una relación directa entre el nivel socioeconómico (NSE) de los alumnos y el rendimiento escolar. Así, con una pandemia mediante que afectó los bolsillos de muchas familias, fueron los estudiantes de los niveles socioeconómicos más bajos los que obtuvieron los peores resultados. Por ejemplo, la mayoría de los chicos de NSE bajo están en niveles básico (28%) y por debajo del básico (43,1%), mientras que en el otro extremo, solo el 8,6% de los estudiantes del NSE alto no tienen los conocimientos mínimos en la materia.

“La coyuntura del país juega un punto clave porque los altos niveles de pobreza infantil pegan de lleno en los resultados de la escuela primaria. Los sectores más bajos fueron los más afectados por motivos que en realidad son hipótesis. Uno es la falta de conectividad, que llevó a un menor contacto con la escuela. Por otro lado, los chicos con padres más educados se vieron más controlados tanto en lengua como en matemática”, comentó Nistal.

Mercedes Porto es vocera de la Fundación Cimientos, una organización que trabaja con jóvenes que viven en contextos vulnerables para promover la equidad educativa, y coincidió con los especialistas consultados: la pandemia afectó especialmente a chicos de niveles socioeconómicos bajos. “Estos grupos presentan los peores indicadores educativos en todos los niveles. Estos chicos viven en entornos de bajo capital social, en donde los adultos muchas veces no terminaron la escolaridad y no pueden acompañar a sus hijos en la escuela. Entonces una clave para intentar revertir esta tendencia es mediante una tutoría personalizada que ayude a desarrollar habilidades socioemocionales que fortalezcan el vínculo con la escuela”.

La doctora en Educación Superior, Mónica Marquina, concluyó: “No se puede abordar este problema tan crítico que muestran los resultados con más de lo mismo. Se necesita un cambio de paradigma sobre cómo enseñar urgente, si no seguiremos haciendo como que saben y en realidad los dejamos a la deriva. Es una generación completa que necesita un programa específico de apoyo complementario”.

Claves

Los expertos también explicaron que promover la lectura en las aulas es una de las grandes herramientas para revertir la alarmante curva que deja en evidencia el daño en la comprensión de textos.

Guillermina Tiramonti, investigadora del área de Educación de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), sostuvo que la primera clave es que los chicos aprendan a leer de corrido y fluidamente, ya que si no pueden leer bien, no pueden aprender a comprender textos. Y, en segundo lugar, afirmó que se necesita mucha práctica y recuperar actividades como leer en voz alta e interpretar textos grupalmente, que antes se hacían y ya no. “Prácticas del lenguaje es un área mucho más dependiente del capital cultural de las familias de los chicos que matemática. Su desempeño tiene mucho que ver con la cultura de las familias y su capacidad para acompañar a los chicos en la lectura y la comprensión de textos”, agregó.

Nistal comentó: “Para remediar esta situación, lo primero es que, por suerte, ya no hay más pandemia o, al menos, las escuelas están abiertas. Y después hay que volver a poner el foco en la lectoescritura, que vuelva a ser una prioridad. Si un chico no lee ni escribe apropiadamente, entonces la escuela no cumplió su rol. Hay que priorizar aprendizajes, sobre todo en épocas de crisis globales como estas. Y, por último, hay que diseñar políticas más focalizadas en la calidad y, para ello, no debemos resignar la meta de invertir el 6% del PBI en educación, meta que en la mayoría de los últimos diez años no se cumplió”.

Finocchiaro afirmó que la comprensión de textos se mejora leyendo. “El problema es que los chicos no leen y tienen que hacerlo. En ese sentido, las nuevas plataformas digitales donde uno escribe abreviado no ayudan. Una cosa es que lo haga un adulto que ya sabe leer y escribir, aunque tampoco es tan bueno, pero otra cosa es que lo hagan los chicos que han crecido como nativos digitales y no son guiados en el proceso. No puede ser que los alumnos terminen el secundario sin leer clásicos. Por supuesto que va de menor a mayor, deben comenzar con textos simples e ir complejizando, pero básicamente tienen que leer y sobre todo leer guiados por los docentes. También hay que capacitar a los educadores para volver a enseñar a leer con signos fonéticos y lecturas en voz alta”, concluyó.

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