Anuncio navideño: las restricciones que analiza Italia ante el avance de la ómicron

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Vista de la Plaza de San Pedro en el Vaticano, en Roma, el 10 de diciembre de 2021. (AP Foto/Alessandra Tarantino)
Vista de la Plaza de San Pedro en el Vaticano, en Roma, el 10 de diciembre de 2021. (AP Foto/Alessandra Tarantino)

ROMA.- Se acerca la Navidad, hace frío -como es normal en esta época-, las decoraciones iluminan vidrieras y calles, pero no reina ese clima de recuperada serenidad que los italianos ansiaban, sino creciente preocupación. La curva de contagio de coronavirus avanza en forma exponencial –en una semana hubo un aumento del 40% de casos- y es tal el temor al avance de la contagiosísima variante ómicron –aun no dominante, pero diez veces mayor que dos semanas atrás-, que el gobierno de Mario Draghi analiza nuevas restricciones.

Hoy se registraron 30.798 nuevos casos en 24 horas, el pico de 2021 y 153 muertos, el pico de este mes y otro dato récord que no se veía desde mayo pasado en Italia, país que contabiliza desde el comienzo de la pesadilla coronavirus más de 135.000 decesos.

Aunque se espera que una decisión sea tomada este jueves, el día de la anti-vigilia de la Navidad, se da por descontado que en toda Italia volverá a ser obligatorio el uso del barbijo al aire libre. Ya decretaron esta medida varias regiones en forma individual, como por ejemplo el Lazio (cuya capital es Roma), donde a partir del jueves y por un mes volverá a ser obligatoria la mascarilla al aire libre.

Una protesta contra el súper pase sanitario en Turín, el sábado pasado
Fabio Ferrari


Una protesta contra el súper pase sanitario en Turín, el sábado pasado (Fabio Ferrari/)

Los 13 millones de italianos que viven en regiones que se encuentran en este momento en zona amarilla, es decir, con mayor incidencia de casos (Calabria, Firuli Venezia Giulia, Liguria, Marcas, Véneto, provincias de Bolzano y Trento), ya están obligados a ponerse tapabocas para circular.

Draghi hizo saber que hasta que no tenga los datos sobre la real penetración de la variante ómicron, no va a anunciar qué nuevas medidas tomará para frenar el virus. “Aún no hay nada decidido, todo dependerá de los datos y de la última secuenciación para ver la velocidad de difusión de ómicron”, explicó el primer ministro, que todos modos insistió en que lo fundamental es “proceder con la máxima velocidad a la tercera suministración”, es decir, el refuerzo. En Italia, en efecto, la campaña de vacunación ha sido un éxito y ya más del 85% de la población mayor de 12 años se encuentra inmunizada con dos dosis. El problema es que, después de cuatro o cinco meses, la protección de la vacuna disminuye.

Hisopado para vacunados

De hecho, hay muchas personas vacunadas que han resultado positivas. Y es por esto que el gobierno está analizando la posibilidad que para acceder a grandes eventos, como a estadios, cines, teatros, los ya vacunados tengan que hacerse antes un test de hisopado, una propuesta que ha creado muchas polémicas y rechazo. “¿Me vacuné como me pidieron y ahora cambian las reglas de nuevo y me piden para ir al cine un hisopado que me sale 15 euros? No, si deciden eso, yo también voy a salir a protestar”, comentó a LA NACION, sin ocultar su indignación, Paolo Malvezzi, padre de familia que trabaja en una empresa telefónica.

“Vuelven las restricciones y las limitaciones a las festividades: el fracaso del ministro de Salud, Roberto Speranza. Es oficial: hay que pedir su renuncia”, clamó Giorgia Meloni, líder del partido de derecha Hermanos de Italia, de oposición. Le hicieron eco varios referentes de centroderecha, que también se opusieron a esa idea. “No podemos imponerle a una pareja de gastar 60 euros para ir al cine, entre entrada y test de hisopado”, comentó Renato Brunetta, ministro de Administración Pública.

Incluso los científicos cuestionaron la idea de exigirle un hisopado para ir al cine o al teatro a los ya vacunados, que representaría una suerte de premio a los no-vax y un golpe a la confianza de los ciudadanos que sí se inmunizaron y un desincentivo a la tercera dosis.

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Andrew Medichini


Un empleado muestra su súper green pass para entrara su trabajo en Roma (Andrew Medichini/)

No se descarta que, para prevenir brotes en vistas de las vacaciones invernales que se avecinen, el gobierno directamente decida prohibir fiestas y manifestaciones públicas –como ya han hecho a nivel local varias ciudades- o que exija, en todo caso, hisopados a vacunados que quieran ir a discotecas, fiestas de fin de año y vigilias de tipo privado.

Pero hay más medidas en estudio para exorcizar la ómicron. Entre ellas, reducir la duración del Súper Green Pass (que se obtiene únicamente con la doble vacunación y que actualmente dura 9 meses) a cinco o seis meses. Y extender la obligación a vacunarse (que ahora rige para personal de salud, docente y fuerzas del orden) a quienes trabajan en contacto con el público.

En este clima, aunque todo el mundo destaca que en Italia la situación epidemiológica aún es mejor con respecto a otros países europeos y todo sigue abierto, reina gran incertidumbre. Y no extraña que muchos italianos cambien de planes: después de un derrumbe de reservas de hotel, también se registró un derrumbe de reservas en los restaurantes que se preparaban para el “cenone”, la cena de la vigilia de Navidad y la del día siguiente. “Las reservas respecto a 2019 cayeron en un 30%”, explicó Sergio Paleoantoni, que recordó que en la Navidad de 2020, la peor, estaba todo cerrado.

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