La posible anulación del derecho al aborto es un grave retroceso y las mujeres de Florida van a sufrir | Editorial

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La posible revocación de Row v. Wade por parte de la Corte Suprema de Estados Unidos y el derecho constitucional al aborto es una decisión sorpresiva.

Los derechos que asumimos estaban arraigados en nuestro país están en peligro, y no solo en el aborto. Lo que una vez se consideró resuelto podría verse alterado por los esfuerzos, que se han estado gestando durante décadas, para poner nuestro sistema judicial bajo control ideológico conservador.

Florida, donde se lanzan las guerras culturales en estos días, es la zona cero de un experimento republicano para remodelar la nación.

El expresidente Donald Trump dio forma a los tribunales federales al nombrar jueces que prometió que serían “pro-vida”. Del mismo modo, el gobernador Ron DeSantis tendrá el poder de nominar a su cuarto juez de la Corte Suprema de Florida, hay siete, después del retiro del juez Alan Lawson en agosto. Y eso podría poner en peligro un fallo estatal de 1989 de que el derecho al aborto está protegido por una enmienda de 1980 a la constitución de Florida que garantiza el derecho a la privacidad.

¿Serán los derechos de los gay los próximos en ser derogados?

Este férreo control conservador sobre el sistema judicial podría tener ramificaciones más allá del aborto. Es francamente aterrador.

Aquellos que pensaron que el fallo de igualdad en el matrimonio de la Corte Suprema de EEUU de 2015 puso fin a la lucha por el matrimonio homosexual deberían pensarlo de nuevo.

Los legisladores de Florida mostraron su intolerancia cuando prohibieron las discusiones en el aula sobre la identidad de género y orientación sexual entre el jardín de infancia y el tercer grado, o cuando no es “apropiado para la edad”. Los comentarios de los republicanos revelaron aún más. La senadora de Miami Ileana García dijo que ser LGBTQ “no es algo permanente”. El patrocinador del proyecto de ley llamó el ser gay una “tendencia” entre los adolescentes.

¿Quién puede decir que DeSantis no usará la restricción de los derechos de los homosexuales como un trampolín para su supuesta carrera presidencial?

El presidente Joe Biden, en declaraciones a los periodistas el martes, insinuó que no es una posibilidad tan descabellada si se descarta Roe v. Wade.

“¿Significa esto que en Florida pueden decidir que van a aprobar una ley que diga que el matrimonio entre personas del mismo sexo no está permitido, es ilegal en Florida?”, Biden dijo. “Es un cambio fundamental en la jurisprudencia estadounidense”.

Un retroceso importante

El fallo de Roe v. Wade se basó en el derecho a la privacidad implícito en la Enmienda 14. El proyecto de dictamen firmado por el magistrado Samuel Alito califica de erróneo ese fallo de 1973 y agrega que “esa disposición se ha sostenido para garantizar algunos derechos que no están contemplados en la Constitución”. El borrador filtrado fue obtenido por POLITICO y no necesariamente será la decisión final de los jueces.

El mismo estándar de privacidad se utilizó en otros casos emblemáticos, incluido el derecho a acceder a métodos anticonceptivos, que según Alito sería seguro porque está “arraigado en la historia”. Pero cuando un fallo de casi 50 años como Roe v. Wade está a punto de derogarse, ¿hay algo realmente seguro? El principio también se usó en el matrimonio igualitario en 2015 y en un fallo de 2003 que puso fin a las prohibiciones estatales sobre la conducta sexual de personas del mismo sexo, informó el Herald.

La filtración del borrador de los jueces se deriva de su preparación para un dictamen con respecto a un caso de Mississippi, donde el estado prohibió la mayoría de los abortos después de 15 semanas. DeSantis firmó una prohibición similar que no hace excepciones por violación, incesto o trata de personas. La ley significa que algunas mujeres se verán obligadas a dar a luz después de haber soportado experiencias horribles. Y los legisladores republicanos dejaron en claro que era solo el comienzo del retroceso del derecho al aborto en Florida.

Si se anula el fallo histórico, el acceso al aborto probablemente o ciertamente desaparecerá en 26 estados, según un análisis del Instituto Guttmacher, una institución que defiende el derecho al aborto. Eso instituiría un apartheid en el que los derechos de las mujeres están determinados por el estado en el que viven. Aquellos con medios pagarán para viajar a estados liberales para un trámite. Las mujeres de bajos ingresos y de color se llevarían la peor parte de este histórico y terrible retroceso.

Si existe la oportunidad de retroceder 20, 30, 50 años, seguramente Florida lo va a aprovechar. El estado ha adelantado una agenda que apacigua el resentimiento y la homofobia de los blancos. Otra ley que DeSantis firmó este año restringe las discusiones sobre racismo y sexismo en las aulas y durante la capacitación sobre diversidad en el lugar de trabajo.

Esta es la gran celebración de los que apoyan el eslogan conservador “Make America Great Again” (Haz de America un gran lugar otra vez). Aparentemente, eso significa regresar a una época en la que los homosexuales se escondían en el armario y las mujeres recurrían a procedimientos peligrosos y clandestinos para mantener el control de sus propios cuerpos.

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