Antonio Aracre, nuevo jefe de asesores presidencial, le abre la puerta a una flexibilización laboral

El empresario Antonio Aracre visitó al presidente Alberto Fernández el martes pasado en la Casa Rosada; se sumará como asesor a partir del 1° de febrero
El empresario Antonio Aracre visitó al presidente Alberto Fernández el martes pasado en la Casa Rosada; se sumará como asesor a partir del 1° de febrero - Créditos: @Presidencia

Antonio Aracre, el ex CEO de Syngenta que se sumó al Gobierno como jefe de asesor del presidente Alberto Fernández, se mostró abierto a impulsar una reforma laboral, que contemple “flexibilizaciones” para las nuevas y eventuales contrataciones.

El empresario, que asumirá recién el 1° de febrero por tener “compromisos previos”, se mostró confiado en la posibilidad de generar un “acercamiento” entre el oficialismo y la oposición, acordando algunos puntos básicos en la agenda política. Uno de ellos sería avanzar en la discusión de una reforma de la legislación laboral, que “flexibilice y modernice” los procesos de contratación.

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“Lo que me gustaría plantearle al Presidente es la posibilidad de encontrar dos o tres temas cuyo contenido sea valioso e importante para cada unos de los dos partidos políticos más relevantes, que son el Frente de Todos y Juntos por el Cambio”, sostuvo en diálogo con LA NACION. Y agregó: “Pensando en qué puede llegar a ser interesante para Juntos por el Cambio para que accedan a sentarse en una mesa de diálogo, a pesar de las disputas que existen en otros temas, [creo que] podría ser una modernización laboral para pibes menores de 30 o adultos mayores de 50 con dificultades para insertarse en el mercado de trabajo. Hoy la mitad de los trabajadores están dentro del sistema y la mitad fuera del trabajo”.

Preocupado por el crecimiento del trabajo informal en el país, el empresario, que trabajó para Syngenta más de 37 años, habló de la necesidad de “flexibilizar y modernizar los procesos para que seis millones de argentinos con trabajo informal o precarizado puedan incorporase más fácil al mundo laboral”.

Sin embargo, aclaró que no se trataría de una reforma “tradicional” sino de “una reforma de ciertos aspectos que vinculan a quienes hoy no tienen un trabajo, o tienen un trabajo muy precario, con nuevas formas de contratación más flexible sin modificar los derechos adquiridos de quienes hoy ya están el mercado laboral”.

Lo que la sociedad busca es que se generen más oportunidades de trabajo para los muchos millones de argentinos que hoy no tienen un empleo y quizás la ley que tengamos actualmente no sea la mejor para generar esas oportunidades nuevas”, agregó el empresario, que el martes pasado se reunió con el Presidente y selló su ingreso al Gobierno. Se incorporará a partir del mes próximo como jefe de gabinete de un Consejo de Asesores del que se fueron recientemente Julián Leunda (su antecesor como jefe de asesores) y el politólogo Alejandro Grimson.

Además, Aracre remarcó que el país cuenta con numerosas oportunidades de inversión, pero que para poder transformar la “riqueza potencial en riqueza y trabajo concreto” es necesario “agilizar” el Estado.

“En el sur, por los hidrocarburos y por el gas, y en el norte por el litio y por la minería. Pero si no somos capaces poner en valor políticas que le den agilidad al sector público, bueno, quizás los tiempo en los que esos recursos naturales se conviertan en trabajo concreto para los argentinos sean mayores de lo necesario”, alertó el empresario.

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Por otro lado, y como elemento de negociación en la mesa de diálogo que promueve, el empresario sostuvo la importancia de incluir en esa agenda básica, la necesidad llevar adelante una reforma tributaria. “Queremos un Estado moderno y eficiente, pero presente. Con una reforma tributaria con impuestos progresivos, sólidos y estables que le den previsibilidad al Estado. Para que no pueda venir un gobierno liberal y sacarlos. Esto puede ser muy importante para la plataforma del Frente de Todos”, agregó.

“No podemos esquivarle el bulto a la necesidad de discutir. No puede ser que porque haya temas que nos separan con la oposición, porque tenemos puntos de vista divergentes sobre muchos aspectos vinculados a cuestiones institucionales, signifique que no nos podamos sentar a discutir dos o tres puntos que la gente necesita que discutamos porque es vital para la transformación de sus vidas”, concluyó Aracre.