“Antigrieta”: los nexos subterráneos de Juntos por el Cambio con el Gobierno durante la pandemia

Matías Moreno
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Sergio Massa y Cristian Ritondo
Santiago Filipuzzi

Pese a la presión del sector más duro de Pro, un grupo de referentes de Juntos por el Cambio apuesta por encontrar puntos de consenso con el oficialismo ante la creciente incertidumbre por el avance de la pandemia y la crisis económica.

Con distintos roles, los principales exponentes del ala moderada del conglomerado opositor mantienen contactos subterráneos con funcionarios de la Casa Rosada y con los jefes parlamentarios del Frente de Todos.

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Después de la batalla por la presencialidad escolar, el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, intentó acercar posiciones con el presidente Alberto Fernández. De hecho, en la conferencia en la que anunció las nuevas restricciones sanitarias, buscó bajar el nivel de confrontación. “Mi convicción es buscar el diálogo y el consenso, tanto para enfrentar esta difícil situación como para sacar a la Argentina adelante”, enfatizó Larreta. Fue una jugada para “distender la escena” ante la incertidumbre social por la segunda ola de coronavirus: “Hubo un acuerdo tácito con la Casa Rosada para encapsular el conflicto”, admite un asesor de Larreta.

Pese a que la disputa por las clases escaló hasta la Corte, la Ciudad mantuvo los “puentes de diálogo” con Fernández. Los enlaces entre la administración porteña y la Casa Rosada son múltiples. En la sede de Uspallata hablan de la “conexión italiana” que existe entre el vicejefe de gobierno porteño, Diego Santilli, y el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello. Ambos suelen ser los emisarios de los mensajes que intercambian Larreta y Fernández desde el conflicto por el recorte de los fondos de coparticipación. “Hay que hacer el esfuerzo de dialogar”, repite Santilli ante sus colaboradores. Con pasado en el peronismo, el vice de Larreta también tiene lazos con el jefe de asesores del Presidente, Juan Manuel Olmos, quien estuvo muy activo durante los últimos días para pactar un alto al fuego entre la Ciudad y la Casa Rosada.

Además, Santilli mantiene una buena sintonía con el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, y con el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, amigo de Larreta.

Diego Santilli, vicejefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Hernán Zenteno


Diego Santilli, uno de los principales nexos de Larreta con el Gobierno (Hernán Zenteno/)

El secretario general de Larreta, Fernando Straface, conoce desde hace años al ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, cercano a Víctor Santa María, otro referente del PJ porteño. Durante las últimas semanas, Straface y Trotta –que no atiende a su par porteña, Soledad Acuña (Educación)– hablaron para buscar un punto de encuentro entre las distintas posturas de Fernández y de Larreta sobre la presencialidad escolar.

El jefe de Gabinete, Felipe Miguel, es otro de los nexos habituales del larretismo con la Casa Rosada y el gobierno bonaerense de Axel Kicillof. Sus canales “institucionales” son sus pares en la Nación, Santiago Cafiero, y en la provincia, Carlos Bianco. Pero Miguel también tiene buena llegada a la secretaria de Legal y Técnica, Vilma Ibarra, y al secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, quien últimamente se alejó de las tratativas diarias con el larretismo. Otro puente con Fernández es el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis.

El rol de De Pedro

Uno de los principales enlaces entre la coalición opositora y el oficialismo es el ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro. Larreta, María Eugenia Vidal y Emilio Monzó consideran a De Pedro un buen interlocutor con el kirchnerismo. El referente camporista no solo se acerca a los moderados de Juntos por el Cambio: hace tres semanas, conversó un largo rato sobre la situación sanitaria con Damián Arabia, uno de los alfiles de Patricia Bullrich, titular de Pro, en el Foro Llao Llao, en Bariloche.

De Pedro también mantuvo conversaciones con el diputado nacional Emiliano Yacobitti, principal armador de Martín Lousteau, sobre el proyecto que presentó en diciembre el dirigente radical junto con Carla Carrizo para acortar el tiempo entre las PASO y las generales. Semanas atrás, Yacobitti logró acordar con Máximo Kirchner y Massa la inclusión de una modificación en el proyecto de Ganancias para que se puedan deducir del impuesto los gastos relativos a la educación.

Mario Negri y Cristian Ritondo, enlaces de Juntos por el Cambio con el oficialismo en el Congreso
Maximiliano Vernazza/Prensa Diputados.


Mario Negri y Cristian Ritondo, enlaces de Juntos por el Cambio con el oficialismo en el Congreso (Maximiliano Vernazza/Prensa Diputados./)

Los “antigrieta” admiten que hay opositores que dudan en sentarse a discutir proyectos con representantes del kirchnerismo porque “temen” la eventual reacción de las facciones más extremistas de su espacio. “Si uno puede explicar las cosas que hace, no tiene que tener miedo de sentarse a dialogar con nadie. Por sentarte a discutir no estás renunciando a ninguna bandera”, resalta Yacobitti.

En línea con la visión de Larreta o Lousteau, la exgobernadora Vidal, que suele chatear con Máximo Kirchner o De Pedro, pretende que haya dirigentes en ambos bandos que “no piensen en el corto plazo” y estén dispuestos a discutir acuerdos “básicos”. Camila Crescimbeni, extitular de la Juventud Pro y una de las espadas de Vidal en Diputados, busca llevar a la práctica parlamentaria el discurso de su principal referente. Sus interlocutores en el kirchnerismo para coordinar proyectos son Leonardo Grosso, del Movimiento Evita; Federico Fagioli, del riñón de Juan Grabois; la camporista Daniela Vilar, o el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo. “El diálogo no es por amiguismos, sino para encontrar políticas en común que podamos sostener a largo plazo”, señala Crescimbeni, que responde a Cristian Ritondo, jefe del bloque de Pro en la Cámara baja.

Ritondo es uno de los nexos del macrismo con Máximo Kirchner y Massa, con quien tiene una relación de amistad. Con el hijo de la vicepresidenta dialogan en los pasillos del Congreso. En una de esas charlas, Máximo le adelantó hace meses que el Gobierno buscaría consensuar con la oposición la postergación de las elecciones por la pandemia. Por su rol, el jefe del interbloque de Juntos por el Cambio, Mario Negri, es otro de los puentes con el Frente de Todos.

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A tono con el discurso moderado que baja Elisa Carrió desde Exaltación de la Cruz, los alfiles de la Coalición Cívica en Diputados también pregonan el diálogo con el oficialismo, para lidiar con la crisis y la pandemia. Juan Manuel López, jefe de la bancada de la CC, y Maximiliano Ferraro, presidente del partido de Carrió, suelen discutir con representantes del oficialismo para coordinar temas puntuales. En el último tiempo, Carrió se mostró dispuesta a discutir la postergación de los comicios o el pliego de Daniel Rafecas como procurador general, el candidato propuesto por Fernández, para apuntalar al Presidente.

En la CC entienden que Fernández fue debilitado por Cristina Kirchner, lo que pone en juego la “gobernabilidad del país”. Para López, en la fuerza de Carrió no hay temor a que los duros de Pro los miren con recelo por su apuesta a la moderación. “El kirchnerismo no se llevó puesta a Carrió ni a la CC en doce años de gobierno. Todo lo que debatimos y acordamos es arriba de la mesa”, remarca.