Los antiabortistas se manifiestan en Washington con un espíritu combativo

Aunque la Corte Suprema dinamitó el derecho al aborto, "todavía tenemos mucho trabajo por hacer", opina George Muench, un católico de 74 años que participó este viernes, junto a miles de personas, en la marcha anual antiabortista en la capital de Estados Unidos.

En Washington el ambiente era más combativo que festivo. La mayoría de los manifestantes con los que habló la AFP apenas se dieron tiempo para saborear la victoria y ya piensan en las batallas por venir.

Esta marcha comenzó en 1974, precisamente como desafío a la sentencia Roe v. Wade, adoptada un año antes por la Corte Suprema y que garantizaba el derecho de las mujeres estadounidenses a interrumpir el embarazo.

Una vez al año, en enero, los opositores al aborto de todo Estados Unidos marchaban hacia el edificio de mármol blanco que alberga el templo de la ley para pedirle que diera marcha atrás.

El pasado 24 de junio, la Corte, muy remodelada por el expresidente republicano Donald Trump, les dio la razón, dejando a cada estado en libertad de prohibir los abortos en su territorio, lo que se apresuraron a hacer unos quince.

Por eso este viernes se respira un ambiente "un poco más festivo", explica Barbara Countryman, de 61 años, que no se pierde una marcha desde hace veinte años.

La muchedumbre también es "considerablemente más joven", observa esta habitante del vecino estado de Maryland, rodeada de muchos grupos de estudiantes de colegios cristianos que llegaron en autobús, algunos de ellos con pancartas en las que se lee "Yo soy la generación post-Roe".

Pero esta antiabortista, que reza regularmente frente a las clínicas de su estado, no piensa limitarse a eso: "Creo que vendré hasta mi muerte, debemos seguir convirtiendo" a la gente.

- "A la carta" -

"El tema del aborto está ahora en manos de los estados", afirma Richard Guill, de 50 años. En Virginia, donde él vive, cerca de Washington, el gobernador republicano busca restringir el derecho al aborto, por ahora en vano debido a la oposición de los congresistas locales. "Esperamos que nos escuchen hoy..."

"Muchos estados proponen todavía abortos a la carta", lamenta Kathleen Pilié, de 78 años. Aunque Roe ha caído, "tenemos que seguir siendo fuertes, no podemos ceder a la complacencia", estima esta habitante de Nueva Orleans.

Ella se alegra de que Luisiana prohibiera de inmediato todas las interrupciones del embarazo. "Espero que otros estados sigan (el ejemplo), pero para ello habrá que cambiar corazones y mentes".

Porque todos son conscientes de que no han ganado la batalla de la opinión pública. Los referéndums realizados desde junio se inclinan a favor de la defensa del derecho al aborto, incluso en estados conservadores como Kansas y Kentucky.

"Los demócratas lo convirtieron en un tema político, invirtieron mucho dinero en campañas, hablaron de los peligros cuando no existe el derecho al aborto (…) pero no dijeron la verdad", afirma George Muench.

Rosario Cazares, de 27 años, que llegó en avión desde Texas con su madre Virginia, reconoce que hay temas difíciles, como los embarazos como consecuencia de una violación, del incesto o en mujeres pobres, por lo que cree que hay que ayudarlas.

Esta estudiante de salud pública espera algún día abrir su propio "centro para mujeres embarazadas".

Mientras tanto seguirán la lucha. En el podio, un orador advierte: "Marcharemos año tras año..."

El domingo, cuando se hubiera cumplido el 50 aniversario del fallo judicial Roe v. Wade, serán los defensores del derecho al aborto quienes saldrán a las calles de varias ciudades.

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