Sin antecedentes, nadie sabe muy bien cómo "intervenir" una autonomía

LA NACION

España interviene Cataluña

MADRID.- Es como estar en un limbo. La escalada independentista ha generado una inédita inseguridad jurídica en Cataluña.

A esta hora, nadie tiene muy claro qué medidas se adoptarán para la "intervención" de la autonomía, a la que habilita el artículo 155 de la Constitución.

De acuerdo con lo que explicaron constitucionalistas consultados por LA NACION, no está claro qué es lo que puede hacer el gobierno o qué es lo que se debe hacer.

Se trata, más bien, de la canalización jurídica de una necesidad política. El gobierno central tiene que restablecer el orden constitucional en una comunidad que lo violenta. Pero no está claro exactamente cómo hacerlo.

Eso ocurre porque la norma en cuestión no llegó a aplicarse nunca en estos 40 años de democracia española. El artículo no está reglamentado. O, como dicen aquí, no está desarrollado.

Desde hace días, el gobierno de Mariano Rajoy mantiene consultas con juristas y expertos en derecho constitucional. Incluso se ha formado un equipo de trabajo con expertos y con representantes de otros partidos para determinar qué hacer. Cómo aplicar la intervención.

Según se explicó a LA NACION, la gran duda, la primera de todas, es si la intervención abarcará sólo funciones ejecutivas o, si por el contrario, entrará también en las legislativas. No pareciera ser la intención.

Lo que sí está claro es que no hay antecedentes. Que se trata de un camino inédito. Y que lo que finalmente se aplique será con el apoyo de las principales fuerzas políticas de oposición.

Si en algo coinciden en esto el gobierno de Mariano Rajoy y la oposición del Partido Socialista Español (PSOE) es en elaborar una intervención lo más ligera y rápida posible.

Este sábado se acordarán las medidas. Hacia fin de mes, recién, podría lograrse la necesaria aprobación del Senado. Se trata de un margen de no menos de diez días antes de que empiecen a concretarse las medidas en el terreno.

Sería ese el plazo que tiene la política para reconducir esta crisis y evitar el choque que Madrid no quiere.