La antítesis de Ivanka Trump: así es Ashley, la hija de bajo perfil de Joe Biden

LA NACION
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NUEVA YORK.- Próximamente, los Biden reemplazarán a los Trump en la Casa Blanca e inevitablemente ya comienzan las comparaciones. La contraparte de Ivanka (de 39 años), la hija del presidente saliente y asesora de Donald Trump, es Ashley, la hija menor del presidente electo Joe Biden.

Aunque las dos mujeres, que tienen la misma edad, comparten algunos aspectos, ostentan perfiles distintos. Nacida el 8 de junio de 1981, Ashley es la única hija de Joe y Jill Biden. Tiene tres medios hermanos mayores por parte de su padre: Beau, quien falleció de un tumor cerebral en 2015; Hunter, y Naomi Christina, quien falleció con un año de edad en un accidente de auto junto a su madre, la exesposa del presidente electo, Neilia.

"Mi padre siempre me enseñó que el silencio es complicidad, y que debo salir en defensa de cualquiera al que estén tratando injustamente. Esa actitud ha permanecido conmigo durante mi madurez, y me guía profesionalmente", dijo Ashley en una entrevista con Delaware Today en 2018, reflejo de su compromiso con las causas sociales.

Abocada desde joven a la lucha contra la injusticia, Ashley se convirtió en trabajadora social y obtuvo una máster en el tema en 2010 en la Escuela de Política y Práctica Social de la Universidad de Pensilvania. Trabajó en el Departamento de Servicios para Niños, Jóvenes y sus Familias de Delaware durante 15 años, e incluso fue nombrada una de "las 40 personas a tener en cuenta" en Delaware Today. Algunos de los proyectos en los que ha trabajado incluyen aquellos que ayudan a rehabilitar a los internos en las prisiones (está abiertamente en contra de la pena de muerte), educar a los jóvenes contra la violencia de las pandillas y permitir que los niños en los centros de detención creen arte, recaudando fondos tanto para ellos como para su comunidad, según informó Vanity Fair.

En 2012 se unió al Centro de Justicia de Delaware, que persigue la reforma penal y el año pasado abandonó el puesto como directora ejecutiva de la organización con la intención de volcarse en la campaña de su padre.

Su activismo también es por los animales. En la escuela primaria escribió una carta a la compañía de cosmética Bonne Belle pidiendo que cambien su política cuando se enteró que probaban los productos de belleza en los animales. Más adelante, interesada en la conservación de los delfines, logró que su padre comenzara a trabajar en el proyecto de ley de la Ley del Consumidor para la Protección de los Delfines con la congresista Barbara Boxer.

Al igual que Ivanka, quien desde los 25 años está al frente de un imperio de joyas y complementos con el que factura millones de dólares al año, y también fundó una línea de ropa (aunque la tuvo que cerrar), Ashley ha mostrado interés por la moda, aunque con fines benéficos. En 2017, fundó y lanzó Livelihood Collection en la Semana de la Moda de Nueva York, una marca de ropa ética que recaudó 30.000 dólares para la Delaware Community Foundation. El logotipo, una flecha que atraviesa las letras "LH", es un tributo a su fallecido hermano Beau: "Fue mi arco. Su cáncer me destrozó. No tuve más remedio que disparar hacia adelante, seguir adelante, seguir apuntando a mis propios sueños", dijo la menor de los Biden, citada por Vanity Fair.

Ambas se han casado con un hombre de otra religión, pero mientras Ivanka se convirtió al judaísmo, Ashley prefirió mantener su religión de origen: el catolicismo.

Ashley Biden se casó con Howard Krein en 2012, un cirujano especializado en cirugía plástica facial y además es oficial jefe médico de la fundación StartUp Health, que tiene como misión conectar a plataformas digitales relacionadas con la salud con inversores con el objetivo de mejorar la atención sanitaria en diferentes áreas. La revista People contó, a raíz de la noticia del compromiso, que habían sido presentados en 2010 por su hermano mayor, el fallecido Beau Biden, y dos años después contrajeron matrimonio.

Al contrario que Ivanka, Ashley prefiere evitar las apariciones públicas, según confirmó en la Cumbre Women Rule de 2014 en Washington. "Es un honor encontrarme en una sala llena de mujeres en puestos decisivos (...) Se percibe una energía muy buena y estoy cómoda, algo poco habitual para mí en este tipo de ocasiones".

Sus redes sociales también son una prueba más de su discreción. Frente a los 7,3 millones de seguidores del perfil público de Ivanka, la hija del presidente electo lo mantiene privado.

Problemas con la ley

Sin embargo, su bajo perfil ha estado empañado de una serie de altercados con la policía. Además de ser arrestada por posesión de marihuana cuando estaba en la universidad y repetir problemas con la ley por consumir alcohol antes de la mayoría de edad (que Estados Unidos se establece a los 21), en 2002 fue arrestada en Chicago por obstrucción a la autoridad, como recogió en su momento el Chicago Tribune, citado por S Mode.

La hija de Joe Biden pasaba la noche con unos amigos cuando, según el vocero del cuerpo policial uno de sus amigos, John Kaulentis, le lanzó una lata a un oficial. Cuando procedieron a su arresto, otra amiga propinó un puñetazo a otro de los oficiales, según la versión policial. El episodio se zanjó con su arresto, aunque los cargos se acabaron desestimando después de que el grupo pidiera disculpas ante el juez.

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