Andrea Crisanti: "En Italia subestimaron el peligro y es posible una tercera ola"

Elisabetta Piqué
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ROMA.- Mientras el gobierno de Giuseppe Conte se apresta a implementar un nuevo decreto con ulteriores restricciones para frenar la segunda ola de coronavirus que golpea a Italia, el profesor Andrea Crisanti, uno de los expertos más escuchados desde la explosión de la pandemia, no oculta su pesimismo.

Crisanti es considerado "el padre " del modelo del Véneto, que logró controlar el Covid-19 con tests de hisopado dirigidos , luego del experimento único realizado en Vo, pueblo que saltó a la fama por registrar en febrero la primera muerte por coronavirus y que luego alcanzó cero casos. En una entrevista por Facebook, con miembros de la Asociación de la Prensa Extranjera, el profesor criticó con fuerza al gobierno por su pésima gestión de las cosas. Para él, que está al frente de la Unidad de Microbiología de la Universidad de Padua, era previsible esta segunda ola. Es más, la había preconizado y lamenta no haber sido escuchado por el gobierno cuando en agosto le propuso un plan de acción muy concreto para enfrentar la reapertura de escuelas y actividades.

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"Subestimaron el peligro", acusó Crisanti, romano de 65 años que vivió mucho tiempo en el Reino Unido donde enseñó parasitología molecular en el Imperial College de Londres. El epidemiólogo denunció que se desaprovecharon los meses de verano, cuando muchos pensaron que todo había pasado e incluso pronosticó que, de seguir el actual manejo errático de la pandemia -que hasta ahora provocó casi 39.000 muertos en Italia-, en enero o febrero próximo Italia deberá enfrentar una tercera ola.

"En ausencia de una vacuna, si ahora Italia pone medidas restrictivas que logran bloquear la transmisión, dentro de 4 o 6 semanas las presiones económicas y políticas para liberalizar todo serán sin precedente, por lo que levantarán las medidas y entonces, si no habrá puesto en marcha un sistema de vigilancia que logre bloquear la transmisión, calculo que la tercera ola podrá darse en enero o fin de febrero", adelantó, tras una pregunta de LA NACION.

-Antes de que comenzara esta segunda ola de coronavirus, usted le presentó al gobierno una serie de recomendaciones. ¿Qué pasó?

-La situación que vivimos hoy -cuando se registran casi 30.000 nuevos casos diarios- demuestra que el gobierno llegó desprevenido a hechos previsibles. Ignoraron muchas iniciativas, como mis consejos para utilizar los meses pasados para crear un sistema de vigilancia activa similar al que pusieron en marcha países como Taiwán, Corea y Singapur, que controlaron al virus.

-¿Cómo funcionaría el sistema de vigilancia?

-El sistema de vigilancia activa se basa en tres pilares: un aumento de la capacidad de realizar tests de hisopado; un aumento de la capacidad de 'network testing', que es lo que hicimos en Vo y que no debe confundirse con 'contact tracing'; tercero, mejorar la logística, es decir que haya accesibilidad al hisopado. En Italia se están realizando 190.000 tests de hisopado por día, que no son suficientes. Hay colas interminables en los drive-in porque no se creó una logística adecuada antes. El virus aprovechó la oportunidad, ahora estamos frente a la posibilidad de una nueva cuarentena total y si no se hace un plan de vigilancia activo para bloquear la cadena de transimisión del contagio en todos los territorios, tendremos una tercera ola.

-¿Está más preocupado ahora que en marzo?

-Sí, pero no tanto por el virus, sino por la incapacidad de la clase política de enfrentar en manera resolutiva este problema. Si Taiwán, Singapur y Vietanam lo lograron, es sorprendente que Europa no haya aún encontrado una solución común, con todos los recursos que tiene. Mi preocupación ahora es más de tipo político que por el virus.

-¿Es de preveer el colapso del sistema sanitario?

-Si no se aplican medidas restrictivas, no estamos demasiado lejos de la saturación de las terapias intensivas. En este momento hay 5500 camas de terapia intensiva, donde también hay otros enfermos -infartos, accidentes de auto, etc-. El porcentaje de ocupación en tiempos normales varía del 70-80 % y esto significa que para Covid hay entre 600-1000 camas. Claro, podemos aumentar los lugares y llegar a unos miles más, pero es claro que hay que hacer algo ahora, porque en un mes, mes y medio, estaremos en la misma situación de marzo pasado.

-¿Por qué de nuevo Lombardía es la región más afectada?

-Porque tiene una densidad poblacional de 420 habitantes por kilómetro cuadrado, una de las más altas de Europa, con una población activa y con gran movilidad, todos factores que contribuyen a la difusión del virus.

-El 1° de octrubre pasado se contabilizban 2500 nuevos casos diarios y el 1° de noviembe, casi 30.000 casos diarios: ¿a qué se debe este crecimiento tan rápido del contagio?

-La razón principal es que el sistema de vigilancia italiana tiene una capacidad de manejar entre 1000 y 1500 casos por día y perdió la capacidad de interceptar las cadenas de transmisión: el virus tuvo vía libre. Esto justamente demuestra la importancia de potenciar estos instrumentos, para no estar desprevenidos en el próximo lockdown. Todos saben que el rastreo de contactos tiene un límite y es un sistema poco eficiente, porque se basa en la capacidad mnemónica de quien se infectó, que quizás no recuerda todas las personas con quien estuvo o quizás es reticente. Además, una tercera persona tiene que contactar por teléfono a esas personas señaladas avisándoles que se queden en casa y otra persona tiene que seguir monitoreando su salud, organizar hisopados, etc. En esta cadena logística, si otro se enferma, desencadena de nuevo todas estas acciones y es un sistema que se satura rápidamente. Por eso propusimos el network testing, que testea a los cercanos, no requiere informaciones a priori, pero sí una capacidad logística para hacer tests en manera capilar. Es la estrategia que fue usada con éxito en países que pudieron controlar la epidemia.

-¿Por qué piensa que su método no es aceptado por los políticos?

-No tengo respuesta. Quizás tiene que ver con un problema de comunicación, no lo explicamos bien, hay confusión entre el network testing, que es lo que hicimos en Vo, con el seguimiento de contactos. Pero pienso que los políticos en junio y julio pasado pensaron que el peligro había terminado y que no valía la pena hacer inversiones. Subestimaron el peligro. Lo que yo sugería significaba una inversión de 40 millones de euros, con costos de gestión de 1 millón y medio por día que incluían los reactivos.

-En estos días se habló de limitar los movimientos de las personas de más de 70 años: ¿qué piensa al respecto?

-Pienso que es una medida inconstitucional: prohibir movimientos por fajas de edad sería una medida adoptada porque no se tomaron otras por ineficiencia. ¡Es algo nunca visto!. Habría que preguntarse si los políticos tienen la legitimidad de imponer este tipo de medidas después de los errores cometidos.

-Usted es muy crítico, pero ¿que haría si fuera ministro de Salud?

-Ante todo, habría hecho una remoción gradual de las medidas anti-coronavirus, diferenciada por regiones; habría intentado lograr un contagio cero como hizo Australia; habría creado un sistema de vigilancia activa, capaz de bloquear enseguida los brotes, cortando la cadena de transmisión, a través de una estructura capilar en el territorio. Bloquear la cadena de transmisión apenas aparece un caso es el único modo de detener esta emergencia. Hemos desaprovechado 5 o 6 meses.

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-Qué piensa de las protestas que se desencadenaron en toda Italia por la semi-cuarentena? Se las esperaba?

-Las protestas son el resultado de la frustración de los italianos. Entiendo menos las protestas de ciertos grupos, como de los gestores de restaurantes y discotecas, que son los que hicieron presiones fuertísimas para que se sacaran las restricciones en mayo y junio pasado y aprovecharon del punto de vista económico, tuvieron un boom y fueron responsables del aumento de los contagios. Cuando hay conflicto entre intereses económicos y de sanidad, hay que tener cuidado. Entiendo que algunos hayan resultado afectados por los cierres, pero muchos han sido responsables de la situación en la que estamos ahora y que tuvieron muchas ganancias en los meses de julio, agosto y septiembre.

-Una pregunta personal: ¿cómo es su vida cotidiana, ya no sale, está aislado en su casa?

-Dejé de ir al restaurante hace 10 días. Limito mis contactos a poquísimas personas, uso barbijo siempre. Esto no significa que me proteja porque cuando la transmisión viral es muy fuerte es muy difícil protegerse.