ANALISIS-Mileniales y consumidores globales empujan a las empresas de EEUU a la política

Ross Kerber y Jessica DiNapoli
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FOTO DE ARCHIVO: Protestas en Georgia, en Atlanta

Por Ross Kerber y Jessica DiNapoli

BOSTON/NUEVA YORK, 2 abr (Reuters) - La presión por atraer talento joven y diverso, así como consumidores globales, está detrás de la voluntad de algunas empresas estadounidenses de pronunciarse sobre cuestiones políticamente sensibles, como la nueva ley de voto de Georgia, dijeron ejecutivos y expertos en gobierno corporativo.

La decisión tomada por Georgia el mes pasado de reforzar los requisitos de identificación para el voto en ausencia y convertir en delito menor la entrega de comida y agua a los votantes que esperan en la fila, entre otros cambios, suscitó la condena de muchas empresas estadounidenses esta semana, entre ellas Microsoft Corp y Citigroup.

Varias empresas dicen que se priva de derechos a algunos votantes. Algunas, como Delta Air Lines y Coca-Cola Co., tienen su sede en Georgia, donde los legisladores estatales tienen el poder de subir los impuestos estatales. El director general de Delta, Ed Bastian, dijo en un memorando público que su decisión de pronunciarse se basó en conversaciones con líderes y empleados de la comunidad negra.

Las empresas que han criticado la ley hasta ahora representan una pequeña parte del paisaje empresarial estadounidense. Sin embargo, forman parte de un grupo cada vez más numeroso de empresas que están dejando de lado su reticencia a pronunciarse sobre cuestiones sociales políticamente controvertidas que importan a muchos de sus empleados y clientes en todo el mundo, dijeron líderes empresariales entrevistados por Reuters.

"Los jóvenes quieren más que palabras, quieren acción", dijo en una entrevista el jueves Debra Lee, expresidenta y presidenta ejecutiva de BET Networks, una cadena de televisión propiedad de ViacomCBS Inc. ViacomCBS también ha criticado la ley de Georgia.

Un nuevo enfoque de los inversores en cuestiones ambientales, sociales y de gobierno como el cambio climático y los movimientos Black Lives Matter y #MeToo también ha envalentonado a las empresas.

Los ejemplos recientes van desde empresas que critican las afirmaciones de fraude electoral del expresidente Donald Trump, hasta el patrocinador del estadio de fútbol americano de los Washington Redskins, Fedex Corp, que pide un cambio de nombre del equipo. Los minoristas Walmart Inc y Dick's Sporting Goods Inc, por ejemplo, han adoptado restricciones a la venta de armas tras tiroteos masivos.

Algunas empresas que son reacias a criticar leyes o políticas específicas están dispuestas a hacer comentarios más generales. Por ejemplo, aproximadamente 330 de las 500 empresas del índice S&P 500 emitieron el año pasado comentarios en apoyo de la justicia social tras la muerte de George Floyd, un hombre negro, bajo custodia de la policía de Mineápolis, según el grupo de defensa de los accionistas As You Sow.

Este enfoque, sin embargo, no siempre apacigua a los activistas que buscan un cambio mayor. Olivia Knight, coordinadora de la iniciativa de justicia racial del grupo, dijo que las empresas a menudo no tomaban ninguna medida, y que muchas se limitaban a vagas declaraciones de apoyo.

"No creo que podamos dar por sentado que el mundo empresarial es una fuente de defensa de la justicia social donde se deba buscar orientación sobre estas cuestiones", dijo.

El jueves, Reuters informó de que el comité de acción política de Ford Motor Co está reanudando las donaciones y que no descarta hacer donaciones a los legisladores republicanos que votaron en contra de la certificación de la elección del presidente Joe Biden el 6 de enero.

El ex presidente ejecutivo de American Express Co, Ken Chenault, que fue uno de los autores de una carta con otros líderes empresariales negros esta semana en la que se pedía a las empresas que condenaran la ley de voto de Georgia, dijo en una entrevista que algunas compañías pueden dudar en pronunciarse por miedo a parecer partidistas.

Pero señaló que más de 60 grandes empresas estadounidenses firmaron recientemente una declaración en la que se oponen a los proyectos de ley estatales centrados en la orientación sexual, lo que demuestra la voluntad de intervenir al menos en algunos temas. En la batalla de los proyectos de ley sobre el voto, "estamos en las primeras etapas", agregó Chenault.

TRABAJADORES Y CONSUMIDORES

Hablar de asuntos políticamente delicados puede ser arriesgado. Las acciones de algunas empresas occidentales del sector textil cayeron después de que se enfrentaron a boicots en China por manifestar su preocupación por las condiciones laborales, lo que provoco el temor en los inversores a que pierdan el acceso a un mercado enorme y en crecimiento. Sin embargo, las empresas que se manifestaron en contra de la ley de voto de Georgia apenas vieron afectado el valor de sus títulos.

Shivaram Rajgopal, un profesor de la Columbia Business School que sigue los temas culturales de las empresas, dijo que las compañías estadounidenses se centran en satisfacer a sus jóvenes trabajadores cualificados, que son cada vez más activos en política en las redes sociales.

"La fuerza de trabajo más joven espera que se tome una posición en estos temas de justicia social", dijo Rajgopol.

Un estudio realizado en 2019 por el Centro de Investigación Pew descubrió que los miembros de las generaciones estadounidenses conocidas como mileniales, nacidos entre 1981 y 1996, y Gen Z, nacidos después de 1996, comparten actitudes más liberales que las mayores en una serie de cuestiones, como favorecer una mayor diversidad racial y un gobierno activista.

"Si no nos oponemos a estos esfuerzos de supresión de votantes, nos estamos despojando de una parte de nosotros mismos y de lo que somos como aviación", dijo el miércoles Sara Nelson, presidenta de la Asociación de Auxiliares de Vuelo, en su intervención en una cumbre del sector en Estados Unidos.

Los puntos de vista de los clientes e inversores mundiales también importan más que la política local a conglomerados internacionales como Coca-Cola y Delta, dijo Ric Marshall, director ejecutivo de la empresa de calificación de sostenibilidad MSCI.

"La dirección de estas empresas está mucho más comprometida con este grupo de interés más amplio", dijo Marshall. A la inversa, las empresas que han dicho menos sobre los derechos de voto podrían temer molestar a una base de clientes más local, dijo.

(Reporte de Ross Kerber en Boston y Jessica DiNapoli en Nueva York; Reporte adicional de Tracy Rucinski en Chicago; Editado en español por Javier López de Lérida)