ANÁLISIS- Abstencionistas e indecisos generan alarma de cara a elección presidencial en Francia

Por Sarah White y Ingrid Melander
En la imagen, un hombre empuja un carrito delante de pósters de la campaña electoral en París, Francia, 5 de abril de 2017. La pensionada Jeannine Delaplane, la enfermera Cecile Lungeri y otros millones de personas como ellas le causan pesadillas a los candidatos a la presidencia de Francia, y también a las encuestadoras. REUTERS/Charles Platiau

Por Sarah White y Ingrid Melander

PARÍS (Reuters) - La pensionada Jeannine Delaplane, la enfermera Cecile Lungeri y otros millones de personas como ellas le causan pesadillas a los candidatos a la presidencia de Francia, y también a las encuestadoras.

Cuando quedan menos de dos semanas para la primera ronda de las elecciones, son muchos los que aún no saben a quién votar, y puede que ni siquiera acudan a los centros electorales.

Los sondeos muestran que aproximadamente un tercio de los 45,7 millones de votantes franceses podrían abstenerse, una cifra sin precedentes en un país con tradición de participación elevada. Incluso entre quienes quieren votar, aproximadamente un tercio aún debe decidir por quién lo hará.

Las razones van desde el disgusto por los escándalos que han salpicado a políticos consagrados al malestar entre muchos votantes por las personalidades o plataformas de los candidatos. A eso se suma una confusión simple: lo que parecía ser una carrera entre dos aspirantes, el conservador François Fillon y la ultraderechista Marine Le Pen, ha dado muchas sorpresas.

Este escenario hace que cuatro candidatos puedan quedar en los primeros dos lugares de la elección del 23 de abril y pasar al balotaje del 7 de mayo. En tanto, el apoyo al candidato de los socialistas, actualmente en el poder, se ha hundido.

Todo ello imprime nuevas dudas a una campaña cuya impredictibilidad está enervando a los mercados financieros.

Delaplane, de 81 años, está entre quienes dudan por quién votar. "No puedo decidirme. Nunca he visto una campaña como ésta", dijo mientras espera para ver a Fillon en un mitin en Provins, un bastión conservador al este de París.

El político conservador está bajo investigación formal por sospechas de malversación, cargos que él niega. Por otro lado, muchos votantes consideran a Le Pen como una extremista, al igual que al izquierdista Jean-Luc Mélenchon.

Un cuarto aspirante, el centrista y ahora favorito Emmanuel Macron, nunca ha ostentado un cargo de elección popular y era un desconocido para la mayor parte del electorado hasta hace casi tres años cuando fue designado ministro de Economía.

Para el técnico dental Herve Gass, el panorama es desalentador. "Me siento ajeno a la política como nunca antes".

Gass, de 63 años, solía votar a los conservadores pero dice que el escándalo lo ha alejado de Fillon. A Le Pen la considera demasiado radical y a Macron, de 39 años, muy joven e inexperto. Como resultado, podría abstenerse o votar en blanco.

RESULTADO IMPREDECIBLE

En los últimos seis meses, veteranos políticos de los dos principales partidos que han gobernado Francia durante décadas han abandonado la carrera uno tras otro.

Los sondeos indican que Le Pen y Macron llegarían al balotaje, donde se prevé que el ex banquero gane con facilidad. Aun así, la primera ronda está lejos de ser previsible: Fillon está tratando de remontar y Mélenchon está surgiendo como la última sensación gracias en parte a sus buenas actuaciones en los debates en televisión.

En términos porcentuales, el apoyo a Macron y Le Pen está apenas bajo los 30 puntos y cayendo, mientras que Mélenchon y Fillon están subiendo y acercándose a 20. Los sondeos señalan que la diferencia entre los cuatro es de apenas seis puntos.

Por toda Francia, los votantes señalan que no tienen claro qué harán. "Ni siquiera sé si votaré esta vez", dijo Lungeri, una enfermera de 38 años de Niza que ha sido votante tradicional del principal partido de derecha. "Son todos corruptos".

El número de indecisos ha ido cayendo pero sigue alto. Aunque aproximadamente un 80 por ciento de los votantes acudió a votar en ambas rondas en las presidenciales de 2012, las predicciones esta vez son bajas, lo que supone un dolor de cabeza para las encuestadoras.

"Hay incertidumbre con todos los candidatos", dijo François Miquet-Marty, de Viavoice. "Si la intención de voto sigue así, la abstención desempeñará un papel clave", añadió.

(Editado en español por Inmaculada Sanz y Javier Leira)