Cuando el amor es más fuerte: las historias de vida de las dos parejas ganadoras del Mundial TangoBA

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La pareja ganadora de la categoría Tango Escenario, Yanina Muzyka y Emmanuel Casal
La pareja ganadora de la categoría Tango Escenario, Yanina Muzyka y Emmanuel Casal

Emmanuel Casal y Yanina Muzyka se conocieron trabajando en un espectáculo callejero de danza y a los dos meses estaban viviendo juntos. Amor a primera vista. Llevan 12 años y en todo este tiempo se anotaron varias veces en la competencia del Mundial Tango BA. Una, dos, tres, siete. Esta vez se les dio. Son los campeones del Mundial 2021 en la categoría Tango Escenario .

Agustín Agnez y Bárbara Ferreyra tenían planes para viajar a Europa, cada uno por su lado y a distintos países, pero la pandemia frustró sus sueños. Como no hay mal que por bien no venga, y como se conocían del mundillo de la danza porque los dos son bailarines profesionales y milongueros, decidieron comenzar a trabajar juntos. Durante ese tiempo de encierro, la idea fue anotarse en el Mundial. Concursaron en las dos categorías, llegaron a la final en las dos y se consagraron campeones en la de Tango Pista . Además de ser pareja de baile, Agustín y Bárbara son pareja de vida.

Bárbara Ferreyra y Agustín Agnez, los campeones de Tango Pista
Ignacio Sánchez


Bárbara Ferreyra y Agustín Agnez, los campeones de Tango Pista (Ignacio Sánchez/)

Todo muy profesional, por supuesto, pero el amor es más fuerte. Y esta frase hecha corre tanto para estas dos parejas como para la coreografía que una de ellas eligió para este Mundial. “A Emmanuel le encanta, es fanático de Tango feroz desde chiquitito”, dice Yanina, sobre la película con la historia sobre Tanguito que protagonizó Fernán Mirás y que tuvo aquel estribillo como leitmotiv del film. “Pueden robarte el corazón... pero el amor es más fuerte”.

Yanina, hurgando en YouTube, encontró otro fragmento de la película y pensó: “Es esto lo que necesitamos”. Y así se los vio, con una hermosa coreografía que convenció al jurado del Festival y Mundial y encantó también al público. Una introducción en la que ella graba con un teléfono conectado a las pantallas gigantes del escenario montado sobre la avenida Diagonal Norte mientras que él camina y recita el parlamento de Tanguito (o de Mirás, en realidad, cuando se sienta junto a Cecilia Dopazo y enciende una cámara). “Todo no se compra, todo no se vende. Conozco una lista interminable de cosas que son más importantes que la seguridad”. Y luego, la magia que cautivó a todos quienes los vieron y creyeron que para ellos iba el primer premio.

Yanina (con su sonrisa de oreja a oreja y su cabellera en rojo intenso) y Emmanuel (con su traje a cuadros y el pelo teñido de verde) están tan emocionados con el premio que ni recuerdan si primero comenzaron a trabajar juntos o se pusieron de novios. Se miran el uno al otro como quien piensa: “No, te equivocás, así no fue y estás diciendo cualquier cosa”. Lo dicen de otra manera, pero lo dicen. Se interrumpen pero la cuestión rápidamente pasa a un segundo plano. Están felices con sus premios en mano, en el backstage del Mundial, cuando la ceremonia de premiación ha concluido y comienza el desarmado de las estructuras de escenario (menos el Obelisco que, por supuesto, está allí parado desde mayo de 1936).

“Hace 12 años que vivimos juntos y bailamos juntos”, dice él. “Sí, y no lo podemos creer”, agrega ella. De la coreografía ganadora aseguran que primero pusieron música e improvisaron. “De a poquito, de filmarnos, de vernos y de repetir se fue armando”, dice Emmanuel. “Nos ayuda la casualidad. En 2018 salimos terceros. Usamos el tema ‘El puntazo’ con una introducción que utiliza Calle 13, que es un poema de Galeano. En este caso, pensamos en una intro, pero no fuimos a buscarla especialmente. La encontramos”. Un día, mientras Emmanuel jugaba a los videojuegos, Yanina se topó con la secuencia de Tango Feroz y así encontraron lo que buscaban. “Pero no podés venir a buscar un campeonato porque no es fútbol y no hay pelota. Esto es arte y lo único que podés hacer es armar algo para disfrutar”, dice el bailarín. “Lo que sí tratamos de hacer -agrega su compañera- es buscar cosas nuevas e inspirarnos en otras pero que siempre sea dentro del abrazo, dentro de la marca, dentro de la comunicación que es el tango. Somos de meternos en la sala a probar y divertirnos sin prejuicios”.

Ahora se abren nuevas puertas con el premio mayor en la mano. “Pero si hay que volver a manejar el Cabify, como tuve que hacerlo por la pandemia, y ella tiene que volver al negocios familiar, nunca se sabe. Hace 12 años que vivimos de bailar. Tuvimos la suerte de trabajar en la calle por 25 centavos y también de viajar y ganar un poco más”, dicen.

El Mundial de Tango en Diagonal Norte con el Obelisco de fondo
Ignacio Sánchez


El Mundial de Tango en Diagonal Norte con el Obelisco de fondo (Ignacio Sánchez/)

Unidos por el tango y la pandemia

Barbara llegó hace once años desde la tierra del sol y del buen vino para probar suerte con la danza en Buenos Aires. Esta mendocina de San Rafael baila tango hace 19 años. Su compañero Agustín lleva 27 en las pistas. Sus primeras clases de tango las tomó cuando tenía apenas diez. “Nos conocemos hace mucho tiempo por el ambiente del tango y porque somos bailarines profesionales. Los dos. Con la pandemia nos propusimos comenzar a bailar y ensayar y apareció el amor como pareja, o sea que apostamos a esto doblemente”, dice Agustín. “Somos una pareja pandémica -completa Bárbara-. En abril [de 2020] yo me iba a Europa y él en julio, pero para trabajar con otras parejas, en academias de tango, en países diferentes. Al vivir cerquita, después de varios meses encerrados decidimos comenzar a movernos. Encontramos que nos gustaban las mismas cosas, que había metas en común. Somos muy estudiosos de la herencia del tango danza para poder evolucionarlo como se baila hoy. Y tuvimos la posibilidad como pareja de llegar a las finales de las dos categorías”.

¿Por qué los eligieron ganadores? “Y justo hoy que es su cumpleaños -dice Agustín, que mira a Barbara con una sonrisa en los ojos-. No sabemos por qué ganamos, pero sabemos que desde el primer segundo en que comenzamos a bailar estuvimos conectados, escuchando la música y disfrutando, que es lo más difícil. Porque con tanta gente, con tantas luces, con tantas cámaras y con tanta presión, lo más difícil es que todo eso quede por fuera para abstraerse. Y no se logra con ensayo. Se logra con concentración, con años y con muchas experiencias”. “Una burbuja”, acota Barbara, que lo sigue atentamente en cada palabra y ofrece ese remate que le viene como anillo al dedo a esta pareja tanguera y pandémica.

Otros tangos

Federico Carrizo y Juan Francisco Seguí, segundo puesto de la categoría Escenario
Ignacio Sánchez


Federico Carrizo y Juan Francisco Seguí, segundo puesto de la categoría Escenario (Ignacio Sánchez/)

Las competencias también tuvieron otros ganadores. Se premia del primero al quinto puesto de cada categoría e, incluso, hay un premio del público que este año fue tanto para parejas que compitieron en vivo como para una que lo hizo a la distancia, de manera virtual. Además, entre los que se destacaron aparecen Federico Carrizo y Juan Francisco Seguí, con una poderosa coreografía al ritmo del punzante “Canaro en París”. “La música es un tango clásico pero tratamos de darle modernidad y ser fieles a nuestro estilo, también desde el vestuario, que es importante. Creo que cada pareja aportó algo distinto”, comentaron al finalizar la competencia, de la que se llevaron el segundo premio en Tango Escenario.

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