El peor pecado en el México actual: criticar las mañaneras de López Obrador

CIUDAD DE MÉXICO, 13MAYO2019.- Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores, y Octavio Romero Oropeza, director general de Petróleos Mexicanos (PEMEX), durante la conferencia de prensa donde se firmó el decreto por ocho mil millones de pesos con las instituciones bancarias HSBC, Mitzuho Securities y J.P. Morgan para fortalecer las finanzas de PEMEX. FOTO: GALO CAÑAS /CUARTOSCURO.COM

El que mucho habla mucho se equivoca y si habla de temas diversos debe esperarse que no todos los que escuchan están de acuerdo y también reaccionan y hablan, comentan, se expresan en los medios de comunicación y generan polémicas en las redes sociales.

Esto es lo que sucede hoy en México a partir de que con su estilo personal de gobernar el presidente Andrés Manuel López Obrador inició con sus conferencias de prensa mañaneras.

Las conferencias de prensa de López Obrador son vistas y escuchadas por diversos públicos que de inmediato o en el transcurso del día, expresan su acuerdo con lo dicho por el presidente, manifiestan su extrañeza o fijan su posición en contra y todo parte de la estructura y contenidos del ejercicio diario que, por razones obvias, debe ser preparado por los colaboradores cercanos del mandatario.

A las siete de la mañana de lunes a viernes, el presidente López Obrador sale al escenario y empieza su actuación frente a los reporteros de los medios de comunicación y todos los días hace la “hazaña” de fijar la agenda que llama la atención de sus críticos y los líderes de los grupos de interés que, con incertidumbre, esperan la “ocurrencia”, la expresión polémica, la descalificación a algún “adversario” o la participación fuera de lugar de algún “invitado especial”.

En la conferencia de prensa mañanera del 9 de mayo uno de los reporteros asistentes cedió el micrófono al diputado de Perú, Ricardo Belmont Cassinelli, empresario y exalcalde de Lima, Perú, quien aduló al presidente y calificó de nazis a los participantes en la manifestación del silencio que se había expresado en diversas ciudades del país días antes. Los comentarios de este tipo de “invitados de alguien” conllevan el riesgo de dar espacio en el informativo presidencial a opiniones ligeras de personajes extraños a nuestra realidad, que pueden comprometer al Estado.

En esa misma ocasión la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval Ballesteros, en su turno de la conferencia matutina, dijo que el presidente de Argentina, Mauricio Macri, era el culpable de la crisis macroeconómica que afecta a ese país, con lo que la política de no intervención en los asuntos de otros Estados, en la que ha insistido el presidente López Obrador, se fue a la basura y en caso de que haya un reclamo del gobierno argentino, el canciller Marcelo Ebrard tendrá que dar la cara.

Los temas de las conferencias de prensa suelen ser repetitivos y predecibles, como el caso de la Reforma Educativa que fue comentado por días y de la que con detalle no se sabe que tan diferente es de la “mal llamada reforma educativa” de Peña Nieto.

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Lo que sí se sabe es que no dejó satisfecha a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) que ya amenazó con seguir con su oposición. También sabemos que al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), como en sus mejores tiempos al servicio del presidencialismo, ya declaró que está de acuerdo con la reforma educativa de López Obrador. En esta línea Elba Esther Gordillo no se equivocó para regresar al liderazgo del Sindicato de maestros.

Desde luego que el espacio informativo del presidente López Obrador comunica novedades, pero también sirve para dar sorpresas como la construcción de la refinería de Dos Bocas que le fue encargada a Pemex y a la secretaria de Energía que tendrán que cumplir el “reto-capricho” del presidente de hacerlo con ocho mil millones y en tres años. Ya veremos.

En las conferencias mañaneras de Amlo se hacen promesas que conviene tener presentes, como esa que recientemente hizo de no hacer ninguna obra que no se termine en su sexenio, que podría indicar que, para cumplir la promesa, las obras que hará este gobierno, conforme avance el sexenio, serán mas pequeñas y el día para poner el último ladrillo será el 30 de noviembre de 2024. Ya veremos.

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Las redes sociales participan activamente a partir de lo que escuchan en las conferencias de prensa de AMLO, si algún ciudadano se expresa a favor es secundado por otros que se unen a su punto de vista. Si algún ciudadano manifiesta su desacuerdo es posible que los ataques en su contra se expresen adjudicándole todo tipo adjetivos.

En las redes sociales militan muchos de los “seguidores” de AMLO que se ponen “rabiosos” cuando llega a expresarse un juicio en su contra. La reacción es visceral, numerosa y repetitiva, lo que estaría indicando que “alguien” le da cuerda a los robots para que reaccionen y linchen al opositor, adversario, fifí o neoliberal.

Claro, como dice Ya Sabes Quien, “con mucho respeto”. Es la disuasión a través de las redes en los primeros días de la Cuarta Transformación, después podría ser peor.