AMLO llama a mexicanos a salir para reactivar la economía

THE ASSOCIATED PRESS
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Dos mujeres se duelen en el funeral de Mauricio Ortega, de 67 años, el lunes 15 de junio de 2020 en el Cementerio Municipal de Valle de Chalco, en las afueras de la Ciudad de México. Según la familia, Ortega murió de complicaciones relacionadas con la enfermedad COVID-19. (AP Foto/Marco Ugarte)

CIUDAD DE MÉXICO (AP) — Aunque el número de contagios sigue creciendo, el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador pidió el lunes a los ciudadanos que no tengan miedo al coronavirus y que comiencen a salir de sus casas para reactivar la economía.

Dieciséis de los 32 estados del país pasaron el mismo día de rojo a naranja en el semáforo epidemiológico que regula las actividades en México, el cual registra 150.246 contagios y 17.580 decesos. Con el cambio de color, en los 16 estados podrán realizarse actividades económicas no esenciales, pero con el 30% del personal para su funcionamiento, y se abrirán espacios públicos como museos, playas, gimnasios, restaurantes e iglesias, aunque con un aforo reducido y estrictas medidas higiénicas en muchos de ellos.

De hecho, estados como Baja California Sur celebraron que ya disponen de un certificado internacional en algunos de sus destinos turísticos. Los Cabos recibió el “Sello de Viaje Seguro”, y algunas de sus playas comenzaron a recibir bañistas, aunque con horarios limitados.

“Que no nos embargue el miedo, el temor. Tenemos que ir poco a poco, pero ya aprendimos bastante y demostramos ser responsables la mayoría de los mexicanos; es excepcional el comportamiento de la gente y por eso se logró aplanar la curva (de contagios)”, afirmó el mandatario.

López Obrador señaló que, gracias a la estrategia implementada por las autoridades sanitarias, no hubo un desbordamiento de hospitales como en otros países, y dijo que hay camas suficientes para atender a todos los mexicanos. En la capital y sus alrededores, la ocupación hospitalaria se mantiene por debajo del 75%, ya que se han ido habilitando nuevas camas cuando ha sido necesario, mientras que la media nacional está en 45% .

Por otro lado, en Chile llegaron al máximo de su capacidad algunas unidades de cuidados intensivos, por lo que dejaron de recibir nuevos pacientes, lo que mantiene a 336 personas con ventilación mecánica en pabellones y salas de urgencias, advirtió el doctor Darwin Acuña, vicepresidente de la Sociedad Chilena de Medicina Intensiva (SOCHIMI).

El país sudamericano, que bordea los 180.000 infectados, ha fracasado hasta ahora en cortar la cadena de contagios, y la última semana sumó unos 5.700 infecciones nuevas cada día.

La SOCHIMI, que realiza una encuesta diaria en hospitales públicos y privados, informó que hasta el domingo el 89% de las camas de uso crítico en el país estaban ocupadas, cifra que se eleva al 96% en la capital chilena. Otras tres de las 16 regiones del país también sobrepasan el 90% de ocupación.

Chile está entre las naciones del mundo con mayor número de contagiados por millón de habitantes, la mayoría concentrados en el gran Santiago, donde vive el 45% de sus 18 millones de habitantes y se cuadriplicaron los contagiados al cumplirse otro mes de cuarentena total, pasando de 30.000 a 140.000. Aunque las camas de terapia intensiva se más que duplicaron desde marzo y los ventiladores se cuadriplicaron, ya no se están dando abasto y el personal de salud está agotado.

La movilidad de personas en la capital se ha reducido menos del 40% y el refuerzo de los controles policiales no ha disuadido a los infractores, por lo que el nuevo ministro de Salud, Enrique París, pidió al Congreso aprobar un proyecto de ley que eleva las penas de cárcel para quienes no cumplen las medidas sanitarias de 540 días a 3 años. La vigente es de 60 a 540 días. También hay sanciones económicas que oscilan entre 390 y 1.300 dólares.

El gobierno y la oposición acordaron el fin de semana un aporte económico individual de hasta 100.000 pesos (126 dólares) a los desempleados y a centenares de miles de personas que vieron suspendidos sus contratos laborales, para instarlos a permanecer en sus casas.

A su vez, el presidente Sebastián Piñera renovó otros 90 días la vigencia del estado de catástrofe, que permite restringir las libertades de reunión, locomoción y de propiedad, y mantener cuarentenas y un toque de queda vigente desde fines de marzo.

Por otro lado, Naciones Unidas anunció que invertirá 303 millones de dólares para ayudar a Colombia a combatir el coronavirus.

El país tiene casi 49.000 casos confirmados y casi 1.600 muertes por COVID-19, dijo Farhan Haq, viceportavoz del secretario general António Guterres. El plan de la ONU en el país incluirá el refuerzo del sistema de salud y la protección de comunidades vulnerables.

Agencias como la Organización Internacional para las Migraciones, el Fondo de Población de la ONU y la Organización Mundial de la Salud trabajan con las autoridades colombianas para entregar materiales de protección en centros de salud y contratar personal epidemiológico, dijo Haq. También se apoyará a pequeños negocios para que se siga ofreciendo empleo y prosiga la producción de alimentos.

Por su parte, Panamá comenzó a aplicar de forma masiva pruebas rápidas para detectar casos luego de que el país ha visto dispararse el número de contagiados en los últimos días y las autoridades se preparan para una mayor demanda en las salas de cuidados intensivos.

Personal de salud comenzó desde temprano a tomar muestras a los miembros de las familias donde se han reportado enfermos, así como a aquellas personas que han presentado síntomas o han tenido contacto con infectados en la comunidad de Nuevo Tocumen, en la periferia este de la capital, una de las zonas de mayores contagios del virus en el país.

“Estas pruebas detectan rápidamente antígenos para diagnosticar casos positivos... los resultados estarán en media hora aproximadamente”, dijo el director de la Región Metropolitana de Salud, Israel Cedeño.

Panamá reporta 6.483 casos activos y 437 fallecidos. Las autoridades aseguran que los casos han aumentado en las últimas semanas porque se están realizando más pruebas.

Más tarde en Guatemala se informó de la muerte por COVID-19 de Haroldo Rodas, excanciller durante el gobierno del presidente Álvaro Colom (2008-2012) y quien fue secretario general de la Secretaría de Integración Centroamericana (SIECA) en 1995. El fallecimiento ocurrió el domingo, dijo en su cuenta de Twitter el diputado Óscar Argueta, del partido político Unidad Nacional de la Esperanza, el que llevó al poder a Colom.

Horas después, el ministro de Salud Hugo Monroy informó que el número de contagios llegó a 9.878 más 399 fallecidos. Casi dos mil personas se han recuperado.

En Bolivia, el Ministerio de Salud reportó 632 nuevos casos y 21 decesos, con lo que la cifra total de contagios se elevó a 19.073 y 632 muertes. El país sigue en cuarentena, aunque en la mayor parte del territorio se han reiniciado algunas actividades.

En medio de la pandemia, la policía informó que pobladores de la localidad de Yapacaní, al este de La Paz, quemaron tres antenas de telecomunicación, informó el coronel Franklin Villazón, comandante de la policía. Explicó que los pobladores exigían retirar las antenas de las empresas telefónicas, ya que las relacionaron con la tecnología 5G, que piensan contagia el coronavirus.

“Fuimos rebasados. Esta actitud raya en atentado terrorista contra antenas”, explicó. Imágenes de la televisora estatal Bolivia TV mostraron que los pobladores salieron a la plaza principal a protestar.

Más temprano, el ministro de Gobierno, Arturo Murillo, acusó en su cuenta de Twitter a personas afines al expresidente Evo Morales de la destrucción de las antenas, lo que calificó de terrorismo.

“Quieren terror y división. Ante ellos respondemos con democracia, unidad y ley”, escribió. La semana pasada fue quemada otra antena en la región central de Cochabamba.

Mientras tanto, en La Paz, artistas y artesanos salieron a protestar por el cierre del Ministerio de Culturas y pidieron créditos blandos para recuperarse de la afectación económica causada por la pandemia.

Por otro lado, la cancillería boliviana expresó su confianza en el compromiso de las autoridades diplomáticas mexicanas debido a que “jamás se ha permitido la salida no autorizada de personas refugiadas en sus sedes diplomáticas y ello no ocurrirá en Bolivia”, después de que el domingo la policía hiciera un operativo cerca de la embajada de México en La Paz, donde permanecen refugiados exfuncionarios del gobierno de Morales.

La cancillería explicó que el fin de semana se propagó una “información errada” de que la policía ingresaría a la sede diplomática, por lo que el Ministerio de Relaciones Exteriores lo negó en un comunicado y reiteró su “apego y respeto a las convenciones internacionales que garantizan la inviolabilidad de oficinas y residencias diplomáticas acreditadas en nuestro país”.

En Venezuela, el número de contagiados se incrementó a 3.036 tras contabilizarse 85 nuevos casos en 24 horas, en su mayoría venezolanos que regresaron de Colombia y Brasil, dijo la vicepresidenta Delcy Rodríguez. Los recuperados suman 835 y los fallecidos 26.

Latinoamérica registraba hasta el momento más de 1,5 millones de contagios y más de 77.200 fallecidos.

A nivel global, el coronavirus ha infectado a más de 8 millones de personas y causado la muerte a más de 435.600, según el Centro de Ciencias e Ingeniería de Sistemas de la Universidad Johns Hopkins, que basa sus datos en los informes de los gobiernos y las autoridades de salud de cada país.

En la mayoría de la gente este virus provoca síntomas leves o moderados que desaparecen en dos a tres semanas. Pero en algunas personas, sobre todo los adultos mayores y quienes padecen trastornos de salud subyacentes, puede causar enfermedades más graves e incluso la muerte.