Tras amenazas de boicot, EEUU dice que no ha decidido sobre invitados a Cumbre de las Américas

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Hector Vivas/Getty Images

La Casa Blanca no ha tomado una decisión final sobre qué países serán invitados a la próxima Cumbre de las Américas en Los Ángeles luego de las advertencias del presidente de México de que no irá a la reunión regional el próximo mes si los líderes autoritarios de Cuba, Nicaragua y Venezuela son excluidos.

El presidente de Mexico, Andrés Manuel López Obrador, no es el único que amenaza con boicotear la mayor reunión de líderes del hemisferio occidental, que Estados Unidos albergará por primera vez desde la cumbre inaugural en Miami en 1994.

Reuters informó que el presidente Jair Bolsonaro de Brasil planea no asistir. El presidente de Bolivia dijo que tampoco participará “de persistir la exclusión de pueblos hermanos”. Y los líderes del bloque de 15 miembros de la Comunidad del Caribe conocido como CARICOM planean reunirse el jueves para decidir si boicotearán el evento luego de acordar en marzo hacerlo si se excluye a Cuba y Venezuela, dijo una fuente al Miami Herald.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, dijo el martes que no podía decir si se invitará a representantes de Cuba, Venezuela y Nicaragua porque “todavía no se ha tomado una decisión final”, dejando el asunto en el aire.

“No hemos tomado una decisión sobre quién será invitado y aún no se han emitido invitaciones”, dijo en una conferencia de prensa.

Previamente, funcionarios estadounidenses han dicho que la Cumbre dará la bienvenida a representantes de gobiernos elegidos democráticamente. El subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, Brian Nichols, dijo a los periodistas la semana pasada que era “poco probable” que esos tres países fueran invitados.

Pero López Obrador discrepó con la exclusión y le pidió al presidente Joe Biden que la reconsiderara durante una llamada telefónica el mes pasado.

Luego de una visita a Cuba el domingo en la que elogió al líder cubano Miguel Díaz-Canel y se reunió con Raúl Castro, López Obrador redobló su demanda el martes.

“Si están excluidos, si no están todos [los países] invitados, iría un representante del gobierno de México, pero yo no”, dijo López Obrador en una conferencia de prensa.

Dejó en claro que sus comentarios deben leerse como un mensaje de protesta y agregó que quería ver “cambios” en las políticas de Estados Unidos para América Latina.

La Cumbre fue vista como una oportunidad para que la administración Biden reafirme el liderazgo de estadounidense y disipe las críticas de que no prioriza la región. Y muchos tenían la esperanza de que ayudaría a establecer una agenda política clara que aborde las necesidades de los países que han estado entre los más afectados por la pandemia.

Pero la posible ausencia de líderes de varias naciones, incluidos algunos pesos pesados como México y Brasil, se suma a las problemas de la administración Biden para generar entusiasmo sobre la reunión.

El evento ya había recibido críticas por una agenda demasiado centrada en lo que algunos países perciben principalmente como un tema doméstico de Estados Unidos, la migración, y la falta de énfasis en el comercio, a pesar de algunos esfuerzos tardíos reportados por Bloomberg para incluir algunos temas económicos en la discusión.

La ausencia del presidente mexicano en una Cumbre que se realizará en Los Ángeles y centrada en la migración, en particular, ha hecho saltar las alarmas. El embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, fue enviado rápidamente el martes para reunirse con López-Obrador.

La reunión, sin embargo, no hizo cambiar de opinión al presidente mexicano. En su rueda de prensa diaria, conocida como La Mañanera, López-Obrador dijo que reiteró su posición a Salazar.

“Todavía hay tiempo para abordar este asunto, pero ya había que ponerlo en la mesa”, dijo.

Con solo unas pocas semanas antes de que comience la Cumbre el 6 de junio, la controversia sobre las invitaciones está alejando la atención del tema propuesto del evento de “Construir un futuro sostenible, resiliente y equitativo” para exponer profundas divisiones regionales sobre lo que representan las Cumbres de las Américas y el resentimiento por algunas políticas estadounidenses.

“La Cumbre de las Américas está en peligro”, dijo el embajador de Antigua y Barbuda en Estados Unidos, Sir Ronald Sanders, durante un evento de la Universidad Internacional de Florida en el que sugirió que las naciones del Caribe podrían decidir boicotearla si Cuba no es invitada. Sanders también dijo que la “insistencia” de algunos miembros del Congreso de Estados Unidos en incluir a Juan Guaidó, el líder de la oposición de Venezuela “también dará como resultado que varios países no asistan”. Guaidó es reconocido por Estados Unidos y otros gobiernos como presidente interino del país.

La administración de Biden es el gobierno anfitrión, dijo Sanders. “¿Eso le da a Estados Unidos el derecho de decidir quién en el hemisferio occidental debe o no ser invitado?” preguntó. “Este es un tema crítico y es uno que tendremos que abordar o esa cumbre está en peligro”.

Ya se trate de cuestiones organizativas o de deliberaciones diplomáticas, la demora en la emisión de las invitaciones creó una oportunidad para que Cuba reúna apoyo para la demanda de que todos los gobiernos sean invitados, independientemente de cómo llegaron al poder.

El objetivo de la Cumbre es reunir a los líderes de los países miembros de la Organización de los Estados Americanos. En 2001, la organización adopto la Carta Democrática Interamericana, que establece que “la alteración o interrupción inconstitucional del orden democrático” es “un obstáculo insuperable” para la participación en el proceso de las Cumbres de las Américas.

Seguir ayudando “a las brutales dictaduras de Cuba, Nicaragua y Venezuela en lo más profundo del siglo XXI no es algo que infunda confianza en un enfoque pragmático y orientado al futuro de la competitividad económica y el desarrollo social”, dijo Eric Farnsworth, Vicepresidente de la Sociedad de las Américas/Consejo de las América en Washington D.C.

“Parece que el hemisferio ha dado un gran paso atrás desde la primera Cumbre de las Américas en Miami en 1994”, agregó.

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