Ante la amenaza de parálisis, Italia y otros países europeos analizan reducir el tiempo de cuarentena

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Numerosas personas hacen fila afuera de una farmacia donde se efectuan pruebas diagnósticas de COVID-19, el jueves 23 de diciembre de 2021, frente a la catedral de Milán, Italia. (AP Foto/Luca Bruno)
Numerosas personas hacen fila afuera de una farmacia donde se efectuan pruebas diagnósticas de COVID-19, el jueves 23 de diciembre de 2021, frente a la catedral de Milán, Italia. (AP Foto/Luca Bruno)

ROMA.- Colas de horas en farmacias y demás laboratorios para hacer tests de hisopado; el sistema de rastreo colapsado; entre dos y tres millones de italianos aislados por ser positivos o contactos estrechos de contagiados; inminente parálisis de servicios esenciales justamente porque hay demasiados infectados en casa; psicosis. En un escenario dantesco debido al aumento exponencial de casos de la inefable variante ómicron del coronavirus –menos peligrosa, pero mucho más contagiosa-, Italia, que hoy registró un nuevo rércord de casos (casi 80.000 en 24 horas), al igual que otros países europeos analiza implementar nuevas reglas para la cuarentena, que se acortaría drásticamente.

Según las normas en vigor actualmente en Italia, si quien tuvo un contacto estrecho con una persona positiva está vacunado, debe aislarse siete días y luego someterse a un test; quien no está inmunizado debe aislarse 10 días y, por supuesto, volver a testearse.

El Comité Técnico Científico que asesora al gobierno de Mario Draghi se reunirá mañana para cambiar estas disposiciones que amenazan con bloquear al país. La incubación de la variante ómicron es más breve que la de la variante delta, pero al mismo tiempo es mucho más contagiosa, tanto es así que en solo siete días los contagios crecieron 57% y urge actuar, ya que el sistema está colapsando.

En esta imagen de archivo, un grupo de personas espera en fila en un centro de vacunación contra el COVID-19, cerca del hospital Tor Vergata de Roma. (AP Foto/Alessandra Tarantino)
En esta imagen de archivo, un grupo de personas espera en fila en un centro de vacunación contra el COVID-19, cerca del hospital Tor Vergata de Roma. (AP Foto/Alessandra Tarantino)


En esta imagen de archivo, un grupo de personas espera en fila en un centro de vacunación contra el COVID-19, cerca del hospital Tor Vergata de Roma. (AP Foto/Alessandra Tarantino)

Hay espera de días para poder realizar tests moleculares (PCR) y el rastreo de los contactos estrechos con positivos no está funcionando porque habría que rastrear a miles y miles de personas y no hay personal suficiente; en todo caso, el mecanismo se encuentra desbordado por el aumento de casos, que es cada vez mayor. Según el último boletín del Ministerio de Salud, en las últimas 24 horas se registraron 78.313 nuevos casos -pico absoluto desde el inicio de la pandemia en 2020, también con récord de tests de hisopado (más de un millón)- y 202 muertos por coronavirus, una cifra que no se registraba desde el 18 de mayo. El total de fallecimientos por Covid-19 en el país es de 136.955.

Entre las diversas hipótesis bajo estudio, la más restrictiva prevé reducir la cuarentena de siete a cinco días solo para quien está vacunado con tres dosis. Se trata, no obstante, de una opción considerada inútil para garantizar los servicios esenciales, y hay muchos gobernadores de regiones del país que reclaman que, directamente, se elimine la cuarentena para quienes han recibido tres dosis.

Algunos científicos rechazan que haya un relajamiento demasiado amplio y, por lo tanto, podría decidirse una revisión de los criterios para definir el “contacto estrecho”.

Inquietud

Lo cierto es que hay mucha preocupación porque los tests de hisopado antigénicos, es decir, rápidos, son poco confiables y el sistema de tests PCR no está dando abasto ante el aumento de casos. El 22, el 23 y el 24 de diciembre pasados se realizaron más de 900.000 hisopados por día, algo que pudo notarse al ver largas filas en frente a farmacias, desbordadas de pedidos, así como filas de autos en los “drive-in”, con gente al borde de un ataque de nervios debido a la espera.

Vacunación en un centro de vacunación de Roma. Photo: Giuseppe Lami/ANSA via ZUMA Press/dpa
Giuseppe Lami


Vacunación en un centro de vacunación de Roma. Photo: Giuseppe Lami/ANSA via ZUMA Press/dpa (Giuseppe Lami/)

“Hay que tener mucha paciencia. Muchas veces los ciudadanos hacen horas de cola durante el Black Friday para comprarse ropa de marca”, comentó el general Francesco Figliuolo, comisario extraordinario para la emergencia.

Lo cierto es que el riesgo de un bloqueo de servicios esenciales es más que verosímil. En la ciudad de Palermo, Sicilia, desde hace tres días 34 cuerpos esperan su sepultura porque las oficinas del cementerio debieron cerrar por un caso positivo. Por ausencia de personal, se encuentra cerrado a las visitas el famoso Duomo (catedral) de Florencia y si bien aún fueron pocos los vuelos anulados por ese mismo motivo, como ocurrió en Estados Unidos, los sindicatos advirtieron que podría haber interrupciones del servicio en ese sector, como en otros como el de la recolección de residuos.

También preocupa la reapertura de las escuelas después de las vacaciones de invierno. El ministro de Educación, Patrizio Bianchi, aseguró que los colegios volverán a abrir sus puertas en forma presencial el 7 de enero, “salvo los institutos en los que hay muchos casos”. Pero para una decisión definitiva habrá que esperar hasta la semana del 3 de enero y monitorear la situación de los contagios y el repunte de la curva, que se encuentra en ascenso.

Matteo Bassetti, director de la Clínica de Enfermedades Infecciosas del Hospital San Martino de Génova, calculó que en breve Italia pasará a tener 100.000 contagios diarios y que en diez días podría tener 10 millones de personas aisladas en cuarentena en su casa.

“No podemos permitirnos algo así, ni socialmente, ni desde el punto de vista económico”, advirtió Bassetti, que se sumó al coro de expertos que reclama la revisión de los tiempos de la cuarentena para los contactos de positivos y también para las personas positivas, pero vacunadas.

En Alemania también las autoridades están evaluando lo mismo, así como en España, donde mañana el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas debatirán en una reunión la reducción del aislamiento de los casos positivos de Covid, según adelantó El País. “Tenemos que ir adaptándonos a la nueva situación creada por la variante ómicron. La circulación del virus es muy elevada y los casos están creciendo exponencialmente, pero también es verdad que la gran mayoría son muy leves o asintomáticos en las personas vacunadas. Esto hace que empiece a perder sentido mantener un aislamiento tan largo que fue acordado para las variantes anteriores y que, además, tiene un enorme costo económico”, explicó un responsable sanitario de una comunidad.

La cuarentena ordenada a los pacientes diagnosticados con Covid en España es actualmente de 10 días, aunque otros países ya decidieron cambiar estos plazos. El Reino Unido fijó el pasado miércoles un aislamiento de 7 días siempre que el paciente dé negativo en dos test de autodiagnóstico en los dos últimos días.

Estados Unidos fue más allá este lunes al fijar en 5 días la medida de prevención si la persona no tiene síntomas, aunque en su vuelta a la normalidad deberá utilizar barbijo en todos los entornos durante al menos cinco días más. Si tiene síntomas, debe quedarse en casa hasta sentirse bien.

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