Ambientalistas impugnan la "etiqueta verde" de la UE

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UE-ENERGÍA-DEMANDA (AP)
UE-ENERGÍA-DEMANDA (AP)

Una docena de grupos ambientalistas emprendió acciones legales contra la rama ejecutiva de la Unión Europea, en un intento de impedir que la producción de electricidad con energía nuclear y gas natural se incluyan en la lista comunitaria de actividades sostenibles.

Los parlamentarios de la UE aprobaron en julio añadir el gas natural y la energía nuclear a la lista, una propuesta de la Comisión Europea que ha provocado duras críticas y acusaciones de blanqueamiento de la política medioambiental.

ClientEarth, la Oficina de Política Europea de WWF, Transport & Environment (T&E), y BUND dijeron el lunes que habían pedido una revisión interna de la decisión de incluir el gas. La Comisión Europea tiene hasta 22 semanas para responder, y los grupos dijeron que llevarían la iniciativa ante la Corte de Justicia de la UE si la rama ejecutiva se negaba a reconsiderar su propuesta.

“El gas es un potente combustible fósil que amenaza la seguridad energética europea y ha provocado precios disparados de la energía en toda Europa”, afirmaron.

Los grupos alegan que designar el gas como sostenible choca con otras leyes europeas y no respeta los compromisos y obligaciones de la UE dentro de los objetivos del Acuerdo de París de 2015 para limitar el calentamiento global.

Por otro lado, ocho organizaciones como Greenpeace emprendieron acciones contra la inclusión de la energía nuclear y el gas fósil en la llamada taxonomía de actividades sostenibles. También pidieron una revisión interna a la Comisión y afirmaron que la medida incumple las normas de la taxonomía.

El sistema de etiquetas verdes de la Comisión Europea define qué se considera una inversión en energías sostenibles. La ejecutiva de la UE no incluyó en un principio el gas y la energía nuclear en esa designación, y provocó divisiones entre los estados miembros cuando propuso hacerlo este año.

La cuestión de la energía nuclear divide a los ambientalistas, expertos en energía y gobiernos desde hace años. Algunos afirman que es una fuente importante de energía porque se produce sin emisiones de efecto invernadero y por lo tanto es “limpia”, mientras que otros señalan que el riesgo de accidentes nucleares es demasiado grande y la infraestructura es lenta y costosa de construir. El gas natural líquido, claramente un combustible fósil, es rechazado de forma rotunda entre los ecologistas.

Ahora, en algunas condiciones, la energía obtenida con gas o centrales nucleares formará parte del lote, lo que facilitará a inversores privados inyectar dinero en ambas.

La UE aspira a alcanzar la neutralidad de emisiones para 2050 y recortar sus emisiones de efecto invernadero al menos en un 55% para 2030, y la comisión señala que el sistema de clasificación es crucial para dirigir las inversiones hacia la energía sostenible. Se estima que harán falta unos 350.000 millones de euros en inversiones anuales para cumplir los objetivos de 2030.

“Esta falsa etiqueta verde es incompatible con las leyes climáticas y medioambientales de la UE. El gas es una importante causa del caos climático y económico, mientras que aún no hay solución para el problema de los residuos nucleares radiactivos y el riesgo de accidentes nucleares es demasiado significativo como para ignorarlo”, afirmó la activista de finanzas sostenibles de Greenpeace UE Ariadna Rodrigo.