Primero, se amarran los patines; luego, combaten el terrorismo

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Mujeres de la unidad de patines en línea de la policía de Sind entrenan en Karachi, Pakistán, el 5 de abril de 2021. (Saiyna Bashir/The New York Times)
Mujeres de la unidad de patines en línea de la policía de Sind entrenan en Karachi, Pakistán, el 5 de abril de 2021. (Saiyna Bashir/The New York Times)

KARACHI, Pakistán — Syeda Aiman ha aprendido a disparar mientras patina. No es jugadora de hockey, sino una oficial de una unidad de contraterrorismo en Pakistán.

La unidad de 20 miembros realiza vigilancia de contraterrorismo y vigilancia comunitaria sobre patines en línea. También tiene la misma cantidad de oficiales hombres y mujeres. Estos dos elementos son una extrañeza en esta ciudad de al menos 15 millones de habitantes, donde los caminos se están cayendo a pedazos y casi todas las instituciones son dominadas por hombres.

Los policías dicen que la unidad, la cual apareció por primera vez en público en diciembre, es un éxito. Quienes la critican la llaman un ardid. Sin embargo, la mayoría de los habitantes de la ciudad de Karachi al menos coincide en que ha sido raro ver a oficiales armados patinando por sus centros comerciales.

“Es un nuevo concepto para el público”, comentó Aiman, de 25 años. “Cuando comenzamos a patinar estábamos emocionados, pero también nerviosos de caernos. Pero el miedo se esfuma cuando estás en el campo”.

Hasta cierto punto, la unidad es una respuesta a una crisis de relaciones públicas. Los departamentos de policía en Pakistán son de las “instituciones gubernamentales más temidas, que más quejas reciben y en las que menos se confía”, señaló la organización activista Human Rights Watch en un informe de 2016. El primer ministro de Pakistán, Imran Khan, ascendió al poder en 2018 en parte tras prometer una reforma a la policía.

Este mes, nueve oficiales de la policía fueron suspendidos en la ciudad oriental de Lahore después de encarcelar a los empleados de un restaurante que se habían rehusado a darles hamburguesas gratis. Muchas personas percibieron el incidente como una señal de que la corrupción de la policía seguía descontrolada.

El temor y la desconfianza hacia la policía son altos en Karachi, donde varios oficiales han sido culpados de matar civiles en balaceras falsas. En un ejemplo de alto perfil, una investigación de la policía reveló que hace dos años unos oficiales de Karachi habían matado a un aspirante a modelo y a otras tres personas y luego declararon de manera engañosa que las víctimas eran milicianos. El comandante a cargo de la operación, Rao Anwar, ahora está en juicio por homicidio.

Miembros de la unidad de patines en línea de la policía de Sind durante un descanso de su entrenamiento en Karachi, Pakistán, el 5 de abril de 2021. (Saiyna Bashir/The New York Times)
Miembros de la unidad de patines en línea de la policía de Sind durante un descanso de su entrenamiento en Karachi, Pakistán, el 5 de abril de 2021. (Saiyna Bashir/The New York Times)

Maqsood Ahmed, un subinspector general de la policía regional de Sind, comentó que la nueva unidad de patinaje en línea estaba diseñada en parte como respuesta a las críticas en torno a la incapacidad de los oficiales de la policía de Karachi para interactuar con los civiles. Ahmed agregó que ver a oficiales en patines ha ayudado a “relajar los ánimos” en los centros comerciales y otros lugares para la familia donde patrullan.

“La gente debería sentir que son nuestros amigos y que están ahí para protegernos”, opinó.

Sin embargo, la unidad que utiliza patines no solo está en la calle para hacer amigos.

Ahmed comentó que su principal responsabilidad era la vigilancia de contraterrorismo en zonas públicas, entre ellas parques y estadios de críquet. Ahmed agregó que los comandos en línea ya habían realizado arrestos, mejorado la tasa de respuesta de la fuerza en las escenas del crimen y protegido a varios funcionarios de alto perfil, entre ellos Khan y el presidente Arif Alvi.

Aiman, quien se unió hace dos años a la policía de Sind, mencionó que tenía un profundo compromiso con el ala de contraterrorismo a la que pertenece su unidad de patines en línea. De niña, prestó mucha atención a la ofensiva militar pakistaní sobre los insurgentes en las zonas tribales montañosas y solía ser voluntaria en las ferias de armas de Karachi.

“Creo que los terroristas merecen morir”, opinó durante un desayuno en su apartamento. “Tienes que matarlos. No merecen vivir”.

A lo largo de los años, ha habido ciudades del Reino Unido, Francia, los Países Bajos y otras naciones que han iniciado unidades de la policía en patines, con resultados variados. Mudassir Ali, un comando de la policía en la Unidad de Seguridad Especial de Sind que ha entrenado a los oficiales de la unidad en patines, mencionó que tomó de modelo algunos ejemplos del extranjero.

Ali señaló que los policías en patines solían trabajar de la mano con oficiales en patrullas y que habían sido entrenados para saltar y subir escaleras en “áreas donde no tienen las mejores calles o infraestructura”.

Aunque los comandos en esencia ayudan a mantener el orden público en lugares como los centros comerciales y las zonas populares de comida callejera, Ali agregó que están armados y listos para dispararles a los criminales si fuera necesario.

“Incluso podemos tomarnos de un auto a 120 kilómetros por hora”, comentó.

Ahmed señaló que la unidad tenía otro propósito además del involucramiento comunitario y el combate al crimen: empoderar a las mujeres. Muchas de sus diez oficiales mujeres son de zonas rurales pobres de la provincia de Sind, agregó, y la unidad es un grupo “con base en el mérito” creado en parte para combatir el sexismo arraigado.

“Decimos que debería haber igualdad entre hombres y mujeres en los lugares de trabajo, pero no siempre es posible debido a temas culturales”, aclaró.

En Pakistán, las mujeres que caminan solas atraen las miradas o peores cosas; el acoso sexual es común en los lugares de trabajo y más allá, y el país tiene una de las brechas salariales de género más profundas en el mundo. En abril, Khan, el primer ministro, recibió reacciones negativas tras decir que los casos de violación habían aumentado por la manera de vestir de las mujeres.

Aiman, quien creció en Karachi, comentó que, como está entrenada para la unidad de patines en línea, aprendió estrategias para proyectar autoridad y evitar situaciones en las que la gente quiera aprovecharse de ella por su género.

“La manera en la que se ve a los hombres y las mujeres es distinta, en especial a las oficiales mujeres de la policía y en particular a las oficiales mujeres en patines en línea”, comentó.

© 2021 The New York Times Company

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