"Tenemos alumbrones... luz de vez en cuando"

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José Meléndez, corresponsal

SAN JOSÉ, Costa Rica, agosto 8 (EL UNIVERSAL).- Los cubanos viven en la desesperación.

Tras una mortal explosión que ocurrió el pasado viernes en una base de supertanqueros en la noroccidental ciudad de Matanzas, a unos 140 kilómetros al este de La Habana, el descontento, la impaciencia, el desconsuelo, la angustia y la desesperanza cunden en Cuba.

Fieles a su dosis de humor negro, los cubanos vuelven a acudir a un antiquísimo refrán para describir la persecución de una secuela de calamidades políticas y socioeconómicas, tragedias naturales y desastres por impericias técnicas y otras causas: "No cabíamos en la casa y… parió catana (la abuela)".

Los cubanos temen lo peor. Si la crisis energética se agravó en 2022, con servicio de electricidad de apenas dos o tres horas al día en las provincias del interior de la isla y recortes del fluido de ocho horas a la semana en La Habana, las consecuencias del desastre en Matanzas serán gravísimas.

"Esto está muy malo", narró "Esmeralda", vecina de Matanzas. "Mi madre tiene más de 80 años y tiene graves problemas respiratorios. Todo este humo la está afectando mucho y ya no sé que hacer. No es fácil", explicó "Esmeralda" a EL UNIVERSAL por teléfono en la medianoche del sábado anterior.

La mujer pidió anonimato por temor a represalias, pero describió el agravamiento en 2022 de la turbulencia energética en la isla por la escasez del petróleo, esencial para generar electricidad, y de sus derivados para el mercado interno.

"Esto se pondrá todavía más malo. Lo que hemos tenido en este año en Cuba no ha sido servicio normal de electricidad. Hemos tenido ‘alumbrones’ en vez de apagones. O sea, luz solo de vez en cuando", relató.

Con vientos que corren hacia el oeste, el cielo de Matanzas quedó cubierto desde el anochecer del viernes por una densa nube tóxica que, de acuerdo con el Ministerio de Ciencia y Medio Ambiente de Cuca, está compuesta y repleta de dióxido de azufre, óxido de nitrógeno y monóxido de carbono.

La mancha abarcó parte de Matanzas, capital de la occidental provincia (estado) de Matanzas, y llegó al menos desde el sábado a las provincias occidentales de La Habana y Mayabeque.

El gobierno cubano confirmó que el percance ocurrió por un rayo y que falló el sistema de pararrayos dispuesto en la base de supertanqueros para soportar descargas eléctricas.

De acuerdo con la versión oficial, el rayo cayó sobre la cúpula o techo demo geodésico de un tanque de combustible con 26 mil metros cúbicos de petróleo de producción cubana, lo que equivalía a 50% de su capacidad.

Tras el primer estallido se registraron "varias explosiones" más. Un segundo tanque que detonó tenía unos 50 mil metros cúbicos de combustible "fueloil", de acuerdo con datos disponibles.

Los reportes oficiales precisaron que el saldo preliminar es de un muerto ya localizado de un aviso inicial de 17 desaparecidos y al menos 121 heridos (las cifras podrían aumentar) con 36 en condición crítica, grave o de cuidado y 85 de alta médica.

Con apoyo técnico que los gobiernos de México y Venezuela enviaron el sábado a Cuba, los cuerpos cubanos de emergencia continuaron ayer sin éxito en las intensas labores para tratar de sofocar el fuego y extraer combustibles.

"Bomberos, brigadas especiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, la Cruz Roja y otras fuerzas entrenadas en la contención y extinción de incendios laboran ininterrumpidamente para controlar el siniestro", detalló Cubadebate, diario digital oficialista.

El presidente cubano, Miguel Díaz—Canel, alertó ayer de la urgencia de evitar que el fuego "se pueda propagar al resto de los tanques".